Realmente no entiendo muy bien qué le pasaba a esta mujer. Llamadme insensible, animal, burra o lo que queráis, pero... de verdad mudarse de casa cuando eres inmensamente rica y quitarse de encima a un marido cabroncete que le hizo pasar humillaciones multitudinarias en cantidades industriales (recordemos el Happy birthday de Marilyn y pensemos en la carita que se nos habría quedado a cualquiera de nosotros si nos hubiera pasado algo así retransmitido en vivo y en directo para el mundo mundial y en diferido para toda la posteridad)... de verdad eso es para pasarse los días con esa cara compungida de cordera degollada?
Hombre, yo puedo entender que plato de gusto no es ir en un coche con tu marido y que de repente se lo carguen en tus narices y te caiga encima su cabeza llena de sangre y que tengas que recorrer unos cuantos kilómetros con el difunto bañado en sangre en tu regazo. Y si para colmo te paras a pensar que de haber errado el tiro una mijilla el asesino, la difunta podrías ser tú... la verdad es que se tiene que poner el cuerpo bastante malito. Tiene que ser un disgusto importante.
Pero hombre, sabiendo como a estas alturas sabe todo el mundo, la clase de relación que tenían estos dos, intentar que nos traguemos que esta señora tenía un disgusto tremendísimo por haberse quitado de encima a esa joya de marido... venga ya!
Si lo que pretendía Pablo Larraín era que nos compadeciéramos de la pobre Jackie después de su tragedia, en mi caso lo que ha conseguido es que me descojone del personaje. Esta mujer era realmente así de lela o es que el director y el guionista le tienen manía?
Por ejemplo, las preguntitas de la señora. Cuando le dicen que van a hacerle la autopsia al difunto le pregunta a un irreconocible Peter Sarsgaard con cara permanente de pasmarote lo siguiente: "Pero de verdad hay que hacerle la autopsia? Es totalmente necesario? "
No hija, no, no es necesario. Solo es el presidente de los Estados Unidos y lo acaban de asesinar. Para qué le van a hacer la autopsia? Para saber la munición de las balas, y la trayectoria de entrada y salida del cuerpo? Para poder averiguar desde dónde le dispararon y detener al asesino? Qué gilipollez! Qué coño va a ser necesaria la autopsia?
Y todo lo que habla en la película por el estilo. Una lumbrera desde luego no parece que fuera. En fin, entre eso y los kilos de laca que lleva encima, que en toda la película no se le mueve un solo pelo ni siquiera en el momento del asesinato ni en la carrera posterior en el descapotable.
Y lo del vestidito, qué me decís del vestidito? Se tiró la colega todo el día, hasta que llegó por la noche a su casa, con el mismo trajecito lleno de la sangre de su marido asesinado. Es que a nadie de todo el séquito que llevaba encima se le ocurrió traerle otro vestidito para que pudiera quitarse el ensangrentado? Pues no. Y no sólo eso, sino que ya no es que no se duchara para quitarse de encima la sangre; es que ni siquiera se lavó la cara con agüita del grifo. Todo lo que hizo fue quitarse a lo mecagüen los churretes con un pañuelito mojado, eso sí, teniendo mucho cuidado de no estropearse el maquillaje. Dí que sí, hija, antes muerta que sencilla. Qué más dan unos churretones de sangre más que menos, si una consigue mantener su peinado y su maquillaje impolutos?
En fin, un horror de tía, un esperpento, mucho peor de lo que había imaginado sobre ella, que tampoco era gran cosa. Y respecto a lo más alabado, la interpretación de la Portman, ya he dicho antes otras veces que después de ver todas las semanas "Tu cara me suena" y comprobar las transformaciones asombrosas que en unas pocas horas hacen los maquilladores y estilistas con los participantes, el mérito de los actores en los biopics ha bajado para mí un montón de puntos. Si Blas Cantó en una semana de ensayos puede interpretar perfectamente a Cher o a Anastacia o a Charles Aznavour y convertirse en un clon prácticamente exacto de ellos... qué coño se va a merecer un Oscar ésta, que ni siquiera se parece un poco?
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martes, 21 de febrero de 2017
sábado, 5 de enero de 2013
Algo en común, by Zach Braff
Qué pereza! La gente que cree que hacer cine independiente consiste básicamente en juntar a muchos personajes raritos en entornos raritos y hacerles soltar diálogos igualmente raritos... da mucha pereza.
Ése es justamente el caso de Zach Braff, que escribe, dirige y protagoniza esta historia que responde con exactitud a la descripción que he hecho más arriba: raritos que viven en sitios raritos y dicen todo el tiempo cosas muuuuuuy raritas. Os voy a presentar a la fauna:
Tenemos al personaje de Braff, un tipo que lleva empastillándose desde los 9 años, supuestamente por una depresión que arrastra desde entonces, pero que curiosamente vuelve a su pueblo al funeral de su madre y se tira 3 días sin pisar su casa y pasándoselo como los indios de juerga en juerga.
Tenemos a Natalie Portman, haciendo de epiléptica que vive en una especie de zoológico con un cementerio animal anexo donde ha ido enterrando a todas sus mascotas muertas.
Tenemos a Peter Sarsgaard haciendo de amigo enterrador que se pilla tremendos colocones en su casa con su madre, tan colocada como él. Los dos fuman no sé qué cosa en una pipa y se pasan el día flipados diciendo gilipolleces. En la casa de éste además se pasea un tipo vestido con una armadura de latón que por lo visto participa en un programa medieval.
Además de éstos, hay otros personajes igualmente "interesantes". Un supercolgado que vive en una especie de palacete totalmente vacío cuyo único mobiliario es una chimenea y una piscina climatizada. Otro que vigila un yacimiento arqueológico y que vive en una casa con forma de barco, cual Chanquete. Como veréis aquí nadie vive en una casa normal, eso sería muy poco "indie" y no molaría.
Bueno, la historia básicamente es que Braff en los 3 días posteriores al entierro de su madre deja de tomar sus pastillas, se lo pasa pipa con estos personajes y descubre el amor (adivinad con quién). Esto es en resumidas cuentas lo que algunos entienden por "buen cine".
Y ahora os contaré mi teoría, que consiste en que Zach Braff estaba loco por morrearse y darse el lote con Natalie Portman (como media humanidad, por otra parte), y para conseguirlo se inventó este pego de historia, sabedor de que Portman es la tía del mundo a la que más le gustan las historias rocambolescas, surrealistas y raritas así como los personajes pirados, colgaíllos y esperpénticos. En su favor hay que decir que consiguió su propósito, al menos en la ficción.
Vamos, que esto sólo puede ser fruto de un berraquismo sin igual y de un ataque de priapismo terriblemente doloroso. Si no, no se explica.
Ése es justamente el caso de Zach Braff, que escribe, dirige y protagoniza esta historia que responde con exactitud a la descripción que he hecho más arriba: raritos que viven en sitios raritos y dicen todo el tiempo cosas muuuuuuy raritas. Os voy a presentar a la fauna:
Tenemos al personaje de Braff, un tipo que lleva empastillándose desde los 9 años, supuestamente por una depresión que arrastra desde entonces, pero que curiosamente vuelve a su pueblo al funeral de su madre y se tira 3 días sin pisar su casa y pasándoselo como los indios de juerga en juerga.
Tenemos a Natalie Portman, haciendo de epiléptica que vive en una especie de zoológico con un cementerio animal anexo donde ha ido enterrando a todas sus mascotas muertas.
Tenemos a Peter Sarsgaard haciendo de amigo enterrador que se pilla tremendos colocones en su casa con su madre, tan colocada como él. Los dos fuman no sé qué cosa en una pipa y se pasan el día flipados diciendo gilipolleces. En la casa de éste además se pasea un tipo vestido con una armadura de latón que por lo visto participa en un programa medieval.
Además de éstos, hay otros personajes igualmente "interesantes". Un supercolgado que vive en una especie de palacete totalmente vacío cuyo único mobiliario es una chimenea y una piscina climatizada. Otro que vigila un yacimiento arqueológico y que vive en una casa con forma de barco, cual Chanquete. Como veréis aquí nadie vive en una casa normal, eso sería muy poco "indie" y no molaría.
Bueno, la historia básicamente es que Braff en los 3 días posteriores al entierro de su madre deja de tomar sus pastillas, se lo pasa pipa con estos personajes y descubre el amor (adivinad con quién). Esto es en resumidas cuentas lo que algunos entienden por "buen cine".
Y ahora os contaré mi teoría, que consiste en que Zach Braff estaba loco por morrearse y darse el lote con Natalie Portman (como media humanidad, por otra parte), y para conseguirlo se inventó este pego de historia, sabedor de que Portman es la tía del mundo a la que más le gustan las historias rocambolescas, surrealistas y raritas así como los personajes pirados, colgaíllos y esperpénticos. En su favor hay que decir que consiguió su propósito, al menos en la ficción.
Vamos, que esto sólo puede ser fruto de un berraquismo sin igual y de un ataque de priapismo terriblemente doloroso. Si no, no se explica.
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