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martes, 20 de noviembre de 2012

El diario de Noa (The notebook), by Nick Cassavetes

Lunes 19 por la noche. 22’15. Empieza “El diario de Noa” en TNT. 4 espectadores en la sala. Sentada en el sofá con mi Manolo hecho un ocho en mi regazo, mi hija mayor a un lado y el señor que ronca al otro, veo aparecer a una fantásticamente bien conservada Gena Rowlands, casualmente mamá del director de la película, Nick Cassavetes. A su lado un señor que le está leyendo un libro a Rowlands, una historia de amor por lo visto.

22’20. Aparecen en pantalla Ryan Gosling (a quien no tengo reparo en confesar mi incondicional amor eterno) y la pavisosita pero buenorra Rachel McAdams con look años 40. Se conocen, se enamoran y se dicen unas cuantas chorradas, las de rigor en estos casos. Sin llegar al coma diabético; se pasa bastante repelús pero aún es soportable.

22’45. La mamá de McAdams, interpretada por una malvadísima Joan Allen, con más cara de bruja que nunca, dice que no le gusta este muchacho para la nena y que procede un cambio de aires. Follón consiguiente, llantos, gritos, pataleos… En fin, lo típico. El acento hiperglucémico baja un par de grados y se consigue volver a respirar. Y del argumento hasta aquí puedo contar porque lo demás ya sería espoilear.

23’30. El almíbar pastelero viene y va por la pantalla y provoca intermitentes naúseas en la espectadora madre mientras va excitando obscenamente con recursos tramposos y fraudulentos los lacrimales de la espectadora hija. El perro afortunadamente está de vuelta de tanto pego y reposa plácidamente pasando de chorradas, y el señor que ronca, también afortunadamente para él, sigue roncando.

00’15. Desmadre total. La espectadora hija ya llora a moco tendido sin consuelo posible, sin disimulo y sin poder articular palabra por la emoción, mientras la espectadora madre se debate entre el inminente vómito y la perplejidad. Mutua incomprensión madre-hija, mutuas miradas furtivas de desprecio, mutua descalificación cinematográfica. Por fin la pesadilla termina y apago la tele, le doy un compasivo besito a la criatura que en su día engendré y que ahora se ahoga en un mar de lágrimas y me voy disparada para la cama dando mil gracias por haber conseguido sobrevivir a la espeluznante y brutal tontuna de la juventud.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Rostros (Faces), by John Cassavetes

“Faces” es una película extraña, básicamente es una película de caras. Hay mucho histrionismo, mucha exageración, como en todas las películas de caras. Y también hay muchas risas, pero no, no es una película graciosa, ni mucho menos.

John Cassavetes nos cuenta una historia mil veces vista pero nos la cuenta a través de las caras de sus protagonistas: la cara de Gena Rowlands enamorándose despacito de un inmenso John Marley; la cara de éste pidiéndole el divorcio a Lynn Carlin; la cara de Carlin cuando Marley le pide el divorcio; la cara de Carlin seleccionando hombre para la venganza; la cara de Marley reencontrándose con Rowlands; la cara de Carlin desmayada… Mil caras para mil emociones.

Pero entre todas ellas, yo me quedaría con las caras de Marley y Carlin en la escena final de la escalera.

Rotunda y demoledora. No apta para burócratas del amor.