Estaba zapeando y totalmente por sorpresa me topé con "Mujercitas". Agradable sorpresa, debo añadir, porque no podía habérmela encontrado más a destiempo. En Semana Santa "Mujercitas"! Un imposible, un sindiós. Qué será lo siguiente? "La pasión de Cristo" en Nochebuena?
Como muchas otras personas de mi edad y de edades colindantes, para mí las Navidades siempre han estado vinculadas a "Mujercitas". Me encantaba, me quedaba embobada viendo una y otra vez la historia, aunque ya me la supiera de memoria. Y lloraba como una descosida cuando veía a esas niñas desviviéndose por su madre y adorando a su padre ausente. Que era ñoña? Pues sí, pero es que entonces yo era igual de ñoña, así que no es de extrañar que me gustara tanto.
Pero lo realmente alucinante es que mil años después, en pleno siglo 21 y ya curada de todo resto de ñoñez, yo esté zapeando y me encuentre esta película y sea incapaz de apretar el mando para quitarla. Que lo agarre una y otra vez con ánimo de largarme a otra parte y que no pueda, que siga igual de embobada que cuando era un moquillo.
Nostalgia de esos tiempos felices y despreocupados de la niñez, muy probablemente. Pero me sigue fascinando ese paisaje nevado que contrasta brutalmente con la calidez que reina en el hogar de Meg, Jo, Amy y Beth. Y me importa un pimiento que Meg sea la caricatura de la tontería femenina, y Jo la caricatura de un machopingo, y Amy la caricatura de la frivolidad y Beth la caricatura de la moñería. Incluso me da igual que una inconmensurable actriz como Elizabeth Taylor haga probablemente el papel más tonto de su vida.
Mervyn LeRoy hizo un trabajo muuuuuy bueno. Tan bueno que hasta un cardo borriquero como yo, que huye del sentimentalismo barato como de la peste, sigue enganchada a esta historia que no tiene nada que ver con la vida de hoy en día; que es como un cuento de hadas, irreal e imposible.
Pero qué bonito cuando creía que el mundo era así y que la bondad era el estado natural del ser humano. Ayyyyyy, nostalgia, puta nostalgia!
Mostrando entradas con la etiqueta LeRoy (Mervyn). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LeRoy (Mervyn). Mostrar todas las entradas
jueves, 24 de marzo de 2016
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Mundos opuestos, by Mervyn LeRoy
Chica buena, chica mala, marido disperso... En fin, la historia del mundo. La diferencia es que aquí son Stanwyck, Gardner y Mason, y eso marca las distancias.
Stanwyck para mí es una actriz muy poco valorada. Para casi todo el mundo el bello animal Gardner posiblemente se coma la pantalla. Y sin embargo para mí Ava Gardner, pese a su imponente belleza, es una actriz de registro único y pobre; sólo sabe hacer de guapa desgraciada, ése es su monopapel. Stanwyck es otro mundo; puede ser buena y mala, fea y guapa, imbécil o listísima... puede hacerlo casi todo porque es una tremenda actriz. Y en los tiempos que corrían, además fue de las más sobrias y moderadas, lo cual es muy de agradecer en un mundo tan dado a los excesos.
De los chicos también me quedo sin pensarlo con Van Heflin. Frente a Caradepalo Mason, Heflin aporta carisma, atractivo, encanto personal y, al igual que su partenaire Stanwyck, sobriedad interpretativa. Que falta le hace a esta historia de amores sobredimensionados que no se sostiene por ninguna parte.
Yo no sé en los años 50 cómo se entendía esto del amor, pero permitáseme dudar de que la cosa consistiera en lo que aquí se muestra. Los maridos de los años 50 veían muy normal llegar a casa y ver a su señora con un desconocido con el delantal puesto cenando en la cocina?
"Mira, mi amor, éste es el señor X, al que acabo de conocer, y se ha mostrado tan amable de traerme a casa, ponerse mi delantal y preparar esta deliciosa cena. Tomarás este fantástico soufflé con nosotros, verdad?"
La verdad es que siempre he tenido la sensación de que yo nací muy tarde. Esto sólo me lo confirma.
Stanwyck para mí es una actriz muy poco valorada. Para casi todo el mundo el bello animal Gardner posiblemente se coma la pantalla. Y sin embargo para mí Ava Gardner, pese a su imponente belleza, es una actriz de registro único y pobre; sólo sabe hacer de guapa desgraciada, ése es su monopapel. Stanwyck es otro mundo; puede ser buena y mala, fea y guapa, imbécil o listísima... puede hacerlo casi todo porque es una tremenda actriz. Y en los tiempos que corrían, además fue de las más sobrias y moderadas, lo cual es muy de agradecer en un mundo tan dado a los excesos.
De los chicos también me quedo sin pensarlo con Van Heflin. Frente a Caradepalo Mason, Heflin aporta carisma, atractivo, encanto personal y, al igual que su partenaire Stanwyck, sobriedad interpretativa. Que falta le hace a esta historia de amores sobredimensionados que no se sostiene por ninguna parte.
Yo no sé en los años 50 cómo se entendía esto del amor, pero permitáseme dudar de que la cosa consistiera en lo que aquí se muestra. Los maridos de los años 50 veían muy normal llegar a casa y ver a su señora con un desconocido con el delantal puesto cenando en la cocina?
"Mira, mi amor, éste es el señor X, al que acabo de conocer, y se ha mostrado tan amable de traerme a casa, ponerse mi delantal y preparar esta deliciosa cena. Tomarás este fantástico soufflé con nosotros, verdad?"
La verdad es que siempre he tenido la sensación de que yo nací muy tarde. Esto sólo me lo confirma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)