Mostrando entradas con la etiqueta Curtis (Richard). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curtis (Richard). Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de abril de 2020

Yesterday, by Danny Boyle

Ésta es la historia de un largo y tortuoso camino, el recorrido hasta convertir una gran idea en una película mediocre y aburrida,  pese a contar con la mejor banda sonora que pudiera imaginarse,  nada más y nada menos que las canciones más emblemáticas de los inolvidables Beatles.

Richard Curtis (el de Notting Hill, Love actually, etc.) es el artífice de este guión que parte de una excelente idea, totalmente surrealista:  un mundo en el que la gente no supiera que existieron los Beatles ni conociera por tanto sus canciones. Y un cantante mediocre que de repente se hace famoso tirando del filón de esas canciones inolvidables como si fueran suyas.  Parece mentira que con ese planteamiento inicial y esa música se pueda hacer una caca, no? Bueno, pues no, lo que parecía imposible Danny Boyle lo hace realidad. Así pues:

1. Lo único que merece la pena de la peli es la música.

2. La química entre los dos protagonistas es igual a cero patatero.

3. La historia de amor entre ellos es penosa de principio a fin.

4. Los Beatles no se merecían esto, ni esta peli merecía llamarse Yesterday.

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, nuestra Academia de Cine la nominó al Goya a mejor peli europea.

En su tónica habitual de nominar mamarrachadas.


martes, 2 de septiembre de 2014

Una cuestión de tiempo, by Richard Curtis

El problema de esta película no es lo de viajar en el tiempo hacia atrás para corregir errores, no; eso tiene hasta un pase. El problema está en que el anormal del protagonista viaja en el tiempo para convertir su soporífera y pastelosa vida en algo aún más soporífero y pasteloso.

Vamos, que viaja en el tiempo para declararse a su novia de una forma un poco más asquerosa que la primera vez. O viaja en el tiempo para soltarle a su padre un infumable discurso rebosante de almíbar mucho más repugnante que todo lo que le había dicho anteriormente, que ya de por sí era para hacerse el harakiri.

Y qué me decís de la pobre Rachel McAdams, encasillada ya para siempre en el papel de chica mona de la que se enamora algún imbécil que se pasa las dos horas de película intentando conquistarla sin joder demasiado la marrana. En este caso, para más delito, por partida doble o triple porque el tipo se pasa todo el rato yendo y viniendo a través del tiempo para repetir cada jugada hasta que le sale a su entera satisfacción. Por diossss, cuánta baba, qué horror, qué cruz.

Realmente ha sido una experiencia horrible. Todos en mi casa completamente espantados, a punto de asesinarme. He tenido que soportar vocablos que destilan crueldad, críticas gratuitas muuuy dolorosas e inquietantes miradas llenas de intenciones criminales que acojonarían al mismísimo Harry el Sucio.

El tipo este, Richad Curtis, es un auténtico cabrón. Siempre que veo una peli de este mamarracho tengo serios problemas con mi familia. Me miran todos fatal y yo termino flagelándome por no haberles dejado ver el fútbol o el Chiringuito de Jugones para obligarlos a tragarse esta porquería.

Luego, eso sí, en cuanto termina el engendro, alguien agarra de inmediato el mando y se pasa al Chiringuito; afortunadamente no son rencorosos y olvidan rápido. Pero no puedo evitar pensar que por alguna parte me la tienen guardada.

lunes, 6 de junio de 2011

Love actually, by Richard Curtis

Ingredientes: Navidad, un primer ministro británico subnormal (más subnormal incluso que los de la vida real) patéticamente enamorado de una secretaria con ligero sobrepeso, un niño insoportable patéticamente enamorado de una compi del cole, un padre más insoportable todavía patéticamente enamorado de Claudia Schieffer, un tipo patéticamente enamorado de la señora de su mejor amigo, un escritor de best-sellers patéticamente enamorado de su asistenta portuguesa, una tía patéticamente enamorada de un compañero de trabajo... Os suena?

Claro, os suena de mil comedias románticas insoportables vistas antes. Porque esto no es ni más ni menos que una especie de collage-pastiche-puzzle de todas esas otras películas que nunca debiste haber visto pero viste, y te sonará multiplicado por mil a todas esas veces que te has autoflagelado preguntándote "por qué por qué por quéeeeeee?"

Pues porque somos así de gilipollas y siempre esperamos ver algo distinto, algo que nos conmueva o nos haga reir o por lo menos sonreir, y nos pegamos los planchazos que nos pegamos. Yo debería haberlo previsto teniendo en cuenta que el protagonista es Hugh Grant y de este personaje, cuyo principal mérito es balbucear constantemente a la vista de un elemento femenino, poco bueno se puede esperar. Pero oye, también estaban Liam Neeson (Diosss, Liam, qué hacías ahí?), y Colin Firth (Por qué, Colin, por qué lo has hecho?), y Emma Thompson (en probablemente el papel más infumable de su vida)... En fin, había tantos antídotos contra el veneno Grant que no sé cómo ese majadero ha conseguido burlarlos a todos y hacer tanta pupa en mis sensibles pupilas cinéfilas. Eso sí, nunca mais. Antes muerta que reincidente.