Imposible no hablar de esta película sin hablar de los finales de las películas.
Todos sabemos que hay películas estupendas que la cagan con el final. Un poco lo que en tauromaquia sería hacer una buena faena pero fallar con la espada y matar a machetazos al pobre torito. Ni oreja ni rabo ni na.
Luego están las pelis que transcurren más o menos normal, nada destacable ni para bien ni para mal, pero a las que un final desconcertante convierte en memorables. Igualmente para bien o para mal.
Y por último estaría la mierda esta. Una peli memorable, por lo mala, por lo tópica y por lo vomitiva, pero que tiene un final claramente impactante, eso sí, aún más vomitivo que toda la peli junta.
Señores, y hay quien dice (y no son pocos, vive Dios) que a esta peli la salva el final.
QUE LA SALVA EL FINAAAAAAAL?????
De verdad, esto no es una estrategia publicitaria ni nada que se le parezca, aunque tenga toda la pinta, pero... yo invito a todo el mundo, a España entera, a Cataluña, a Europa, a todos los continentes, a los esquimales, al universo en general... yo os invito a todos, humanos, infrahumanos, megahumanos y animales de todas las especies, a tragaros este truño sólo para que me digáis si de verdad, pero de verdad de las buenas, os parece que ese final salva al pedazo de bodrio este.
En fin, personalmente sólo salvaría un momento de la película. Y ya que la he puesto a parir tan alegremente, lo especificaré por si convence a alguien para verla. He aquí la frase:
"Gracias por hacer que me metan en la cárcel. Pero me habría encantado ir a la Universidad, graduarme, encontrar trabajo, casarme, tener hijos, poner los cuernos a mi mujer, divorciarme, ser denunciado por mi ex y padecer disfunción eréctil; en definitiva, lo que es una vida normal".
Sinceramente, esto es lo mejor de la película. Pero ni siquiera es mérito de Allen Coulter, sino de los guionistas, que probablemente tuvieron un extraño momento de lucidez en mitad de una borrachera.
Lo demás, difícilmente digerible incluso para estómagos muy entrenados. Y hasta aquí puedo contar.
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martes, 11 de agosto de 2015
lunes, 7 de mayo de 2012
Hollywoodland, by Allen Coulter
Película elegante donde las haya, estilosa y magníficamente ambientada. La historia del actor guapo y de talento mediocre que no consigue abrirse paso en la jungla hollywoodense, abocado a interpretar papeles pequeños cuando no directamente ridículos, tiene un cierto parecido con aquel otro que interpretaba Paul Newman en "Dulce pájaro de juventud".
Sé que más de uno querrá asesinarme por esto que voy a decir pero creo que la interpretación de Ben Affleck es francamente memorable y conmovedora. Le concedieron un premio en Venecia por este trabajo, en mi opinión totalmente merecido. La vulnerabilidad del personaje, su tristeza y su desesperación por conseguir una oportunidad parece que nacen de la misma médula; hay un momento en el que ensaya una escena absurda de kárate que es brutalmente demoledor.
También fantástica Diane Lane en el papel de mujer madura que intenta atrapar su belleza decadente entregándose al joven actor, manteniéndolo y protegiéndolo como si de un hijo se tratara. "Mi niño", le llama. Una historia que lleva su final escrito y que justo por ello resulta profundamente emotiva.
Flojea un poco la parte que protagoniza Adrien Brody, el detective que intenta averiguar lo que ocurrió en realidad. Brody hace lo que puede con su personaje pero no está bien definido, no se sabe muy bien de qué va ni sus motivaciones quedan claras. Además la historia pierde interés con tanto salto.
De todas formas me parece un magnífico ejemplo de cine negro bien hecho, con cuidado y esmero, con un guión diáfano, nada farragoso y con los cabos bien atados. Totalmente recomendable.
Ah, y Ben Affleck está guapíiiiiiiiiisimo. Lo amo.
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