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viernes, 22 de enero de 2016

Bajo sospecha, by Stephen Hopkins

Me recomienda un amigo esta película y me comenta que le encuentra cierto parecido con “El juramento” de Sean Penn, que en su día me pareció un film fascinante. Además, por si ese anzuelo no fuera suficiente, los protagonistas son dos de mis actores favoritos, Gene Hackman y Morgan Freeman. La idea de ver frente a frente a este par de monstruos hace que no lo dude ni un momento. Me tiene que gustar seguro.

Bueno, pues no. Tremendo planchazo. Con un guión de corte eminentemente teatral Stephen Hopkins realiza este remake de una peli francesa que no he visto, basada a su vez en una novela que tampoco he leído, por lo que no puedo calibrar si las deficiencias se deben a una dirección fallida, a un guión mal adaptado o a que simplemente la historia no hay por dónde pillarla.

La cosa va de un tenso interrogatorio entre un policía veterano (Freeman) y un abogado millonario sospechoso de la violación y asesinato de dos niñas (Hackman). Como digo, todo muy teatral. El escenario es una calle y a un lado un club en el que se está celebrando una cena benéfica en la que Hackman debe dar un discurso y al otro la comisaría donde el sospechoso está siendo interrogado. Y en medio de la calle una especie de fiesta de carnaval. Y por si esto fuera poco, de fondo, una impresionante Monica Belluci poniendo morritos y paseándose de un lado a otro con andares de hembra en celo y mirada de tigresa. Aaaaarrrrggggg!

Salvo algunos diálogos salvables, la mayoría de la conversación entre el policía y el sospechoso me parece totalmente forzada. Las situaciones lo mismo. Partiendo además de la base de que ningún millonario del mundo consentiría ni la mitad de las preguntas que le hacen, ni el trato, que roza lo vejatorio, ni la presión psicológica sin pedir de inmediato un abogado.

Y mientras el policía y el abogado se enzarzan en una dialéctica completamente absurda y además imposible de creer, la señora Bellucci pasea con descaro su insultante belleza por la fiesta en la que su marido debería dar su discurso y por la comisaría donde le están interrogando. Bellucci no solo es tremendamente preciosa sino que encima lo sabe y lo luce con orgullo, pero sinceramente, sus dotes interpretativas dejan bastante que desear. Y esto se nota muchísimo más al lado de dos fieras como Freeman y Hackman, por más que el último esté bastante sobreactuado, lo que no es habitual en él. Pero es que el papel casi lo pide a gritos.

En fin, y para remate del despropósito al final la cosa da un giro inesperado que ha dado lugar a las más demenciales conclusiones e interpretaciones en las críticas que he estado leyendo. A mí también se me han ocurrido unas cuantas explicaciones, a cuál más surrealista y desnortada, pero paso de soltarlas porque me da pereza y porque, sinceramente, la película no las merece.

miércoles, 30 de enero de 2013

Irreversible, by Gaspar Noé

Irrebatible. Monica Bellucci está muy buena.

Irreconciliable. El buen gusto con el morbo barato.

Irreconocible. La cara de Bellucci tras la paliza.

Irrefutable. El toque tarantiniano de gran parte de la película.

Irremediable. El mareo durante los diez primeros minutos de cámara loca.

Irremisible. La violencia gratuita y sin sentido.

Irreprimible. La náusea tras la escena del machacamiento craneal

Irreprochable. El planteamiento hacia atrás de la historia.

Irresistible. El cuerpazo de Vincent Cassel; nada que envidiar a su señora.

Irrespirable. El ambiente mareante de la película, sobre todo al principio.

Irresponsable. Convertir una violación en espectáculo de porno duro.

Irrevocable. Mi veredicto: Noé Gaspar es un majadero.

IRREVERSIBLE. El tiempo perdido.

miércoles, 14 de marzo de 2012

A los que aman, by Isabel Coixet

Leo varias sinopsis de esta película y todas vienen a contar lo mismo: chico quiere a chica, que a su vez quiere a otro chico, que a su vez quiere a otra chica. En fin, el cuento de nunca acabar, que además es más viejo que el mundo. Pero yo tengo otra versión, que es la siguiente: sosito se enamora de sosita, que a su vez se enamora de chulazo, que a su vez se encoña de un pepinazo de tía, que a su vez es Monica Bellucci ni más ni menos.

Vamos a ver, esta historia no hay por dónde cogerla.  Los dos sositos dan una grima del cagarse. No sé, se pasan todo el tiempo diciendo cosas como: "Me amas? Pero también cuando duermes? Y cuando sueñas? Sufres por amarme? Sigues amándome? Pero oye, aún me amas?"... Y así un día y otro y otro; un repelús del copón, todavía tengo los pelos como escarpias. Es de extrañar, pues, que el chulazo francés al que tanto y tan malamente ama la sosita se suba por las paredes con tanto "teamo meamas?" y se pegue unos cuantos revolcones con ese pedazo de tía que es la Bellucci, que encima habla su propio idioma y practica la esgrima como dios sin comerle la cabeza sobre el amor?

Coixet, además de gafapastosa y repelente, es un coñazo de tía. Y quien quiera que hiciese el casting para esta peli se lució bien lucido con los dos sositos. La protagonista es una tía con voz de niña de cinco años, tal vez muy apropiada para el guión, ya que el sosito se colgó de ella a los 10 años y claro, lo que pega es que no crezca. Pero joder, entonces que tampoco le crezcan las tetas, que se quede mocita y punto. Qué sentido tiene que la tía evolucione físicamente, se haga mujer, le venga la regla, se case y practique el sexo, y luego hable como si estuviera en el parvulario? Qué pretende Coixet con esto? Invitarnos a la pederastia?

Y  luego otra cosa: qué coño le pasa a esta tía con las nubes? El narrador se pasa la vida hablando de las nubes, de los distintos tipos de nubes, sus formas, sus colores, su textura y espesor... Hay hasta un monólogo entero dedicado a las nubes. Fue tal vez rodando esta película cuando se le ocurrió a la directora el famoso anuncio de compresas cuyo lema era "A qué huelen las nubes"? A mí, viendo este piñazo, me huelen a algodón de feria mezclado con churros, coliflor hervida y boñiga de vaca a la vinagreta. Vamos, para olfatos muy "selectos".