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sábado, 7 de enero de 2023

Días de navidad (Miniserie de TV), by Pau Freixas

1. Tengo que reconocer que el guion de esta historia es bastante rocambolesco, empezando por la propia locura cronológica. Hay tres episodios que representan tres navidades distintas en la vida de unas hermanas. Se supone que se sitúan en la adolescencia, la edad adulta y la vejez. Bueno, pues lo que en edad real supondrían 90 años de vida en la serie se reducen a 50. Y así tenemos a las hermanas en los años 40 con 15 años y en los dos mil con 65 aproximadamente. Que cómo lo han hecho? Pues ya me gustaría preguntarle la receta a Pau Freixas, el creador, porque a mí tampoco me importaría quitarme 25 añitos de encima así de un plumazo. Que me cuente el secreto.

2. Tengo que reconocer igualmente que los personajes son totalmente estereotipados. La hermana atontá, la rebelde y la feminista, el guardia civil cabrón de toda la vida de Dios, la inevitable mujer maltratada... Todos diciendo exactamente lo que se espera de ellos, sin saltarse una coma ni un punto ni medio párrafo. Hay poco lugar para la sorpresa, ésa es la verdad.

3. Y finalmente tengo que reconocer que algunas escenas son verdaderamente sonrojantes. Que he sentido a ratos una vergüencita ajena bastante considerable. Quien vaya a ver la serie que no siga leyendo este párrafo, pero concretamente la de la madre contándoles su secreto a las hijas en el comedor, segundos antes de desmayarse de la emoción, es para mear y no echar gota.

En fin, amigos, que la serie tiene bastantes lagunas, lagunillas y lagunones y que adolece de un montón de defectillos, y no tengo reparo en reconocerlos. Sin embargo he decidido darle una buena nota porque hay otros factores que, a mi parecer, compensan esos otros fallos. Paso a enumerarlos:

1. El elenco, sobre todo femenino. No puedo dar un voto negativo a un trabajo en el que han conseguido reunir a actrices de la talla de Charo López, Ángela Molina, Victoria Abril y muchas más, no voy a nombrarlas a todas. Baste decir que es lo mejor de lo mejor de lo mejor del cine español, tanto en talentos jóvenes como en consagrados. Sólo el hecho de ver a todas estas pedazo de mujeres juntas hace que merezca la pena tragarse los tres episodios, por muchos saltos cronológicos raros que haya, por mucho que los personajes no hagan justicia a sus intérpretes y por mucho que algunos diálogos  puedan hacer ruborizar a una cabra. Sigue valiendo la pena. Mención aparte merece la gran Verónica Forqué, que creo que hace aquí su último trabajo como actriz.

2. El marco idílico. El sitio es espectacular, la fotografía maravillosa y la decoración de la casa una pura fantasía. Teniendo en cuenta que soy una friki de la Navidad, que me encantan las pelis de sobremesa con profusión de adornos navideños, de luces, de arbolitos, de verdes, rojos y dorados, no puedo evitar sentirme agradecida de que por fin tengamos nuestra serie autóctona navideña. Y aunque no se canten los villancicos de nuestra tierra, aunque es verdad que el ambiente está un tanto americanizado y aunque sé perfectamente que es imposible decorar una casa en la vida real de esa manera, yo he disfrutado muchísimo con toda esa ambientación tan propia de estas fechas.

3. Por último, no puedo dejar de referirme a las reminiscencias cinematográficas tan evocadoras de la serie. Yo describiría la historia como una mezcla de "Mujercitas", "Secretos del corazón" y "Belle époque". Cierto es que carece de la calidad de todas ellas, pero ya sólo el intento de conjugar esas tres historias, hacer un totum revolutum y entregarnos el resultado, invitándonos a recordar grandes momentos de ese cine lleno de sentimientos, emociones y vivencias familiares, hace que tenga que dar las gracias a Pau Freixas por este trabajo. En definitiva,  podría resumir la experiencia como un "fin de fiesta navideño con un reparto de ensueño".

martes, 14 de diciembre de 2021

Kika, by Pedro Almodóvar

"Kika" me ha parecido un divertimento típicamente almodovariano, uno de esos melodramas con tintes cómicos que tan famoso han hecho al director manchego. Eso sí, mucho peor valorado que otros suyos que en mi opinión están claramente muuuuy sobrevalorados. 

Creo que es muy injusto el trato que la crítica ha dado a esta obra. No termino de entender por qué los críticos se inclinan a veces por algunas películas de Almodóvar que a mí personalmente no me dicen ni fu ni fa, y denostan otras como ésta, mucho más interesantes.

No entiendo tampoco por qué en webs de cine como Filmaffinity "Kika" está en el aprobadillo raspado. Ignoro el motivo, pero al verlo siento la inmediata necesidad de pegarle un empujoncito a esa puntuación desde mi modesta aportación.

Y fundamentalmente lo hago por 4 factores:

1. Verónica. Ayer se suicidó. De hecho por eso he visto esta película que jamás había tenido antes curiosidad por ver. Le han hecho un homenaje en la tele y ésta es la peli que han elegido. Tal vez porque fue la única en la que su personaje era tan protagonista que daba nombre al film. Para mí Verónica no fue una gran actriz; simplemente había creado un personaje adorable que daba ese punto de ternura e ingenuidad a todos los papeles que interpretaba. Era una actriz del tipo de la gran Lina Morgan, o la enorme Chus Lampreave.  Raramente hacían algo diferente, pero es que lo hacían tan bien que no era necesario que hicieran otra cosa. No serán inolvidables por su versatilidad, pero sí por ese personaje único que sólo eran capaces de interpretar ellas y que nadie más sabría hacer de la misma manera. Desde aquí mi homenaje particular a la gran Forqué. Y a su Cristal, a su Pepa... A todas sus mujeres, que eran siempre la misma pero viviendo muchas vidas diferentes, como la de esta Kika que hoy me trae aquí. Verónica, espero que hayas encontrado por fin la paz que tanto ansiabas.

2. Victoria. Ese pedazo de personaje típicamente almodovariano, Andrea Caracortada, con su moto y sus diseños de Gaultier. Esa cámara permanentemente incorporada a su cabeza, que todo lo graba, que todo lo inmortaliza. Esas preguntas incisivas de carroñera nata... No os suena a nadie?  O igual os suena a demasiadas. Almodóvar hizo una magistral predicción del futuro. Puede que ya entonces se pudiera ver venir lo que hoy tenemos en las teles y en las redes, pero qué visionario es ese personaje. Así que van dos puntos más por Victoria y por su Andrea.  

3. La escena en la que Rossy de Palma le habla a Kika de los abusos que sufrió de pequeña. Cuando le cuenta que su hermano se iba tirando todo lo que se movía, pajaritos, hormigas, serpientes, lagartijas... y ya últimamente estaba violando al barrio entero, viejas, jóvenes, de todos los colores, razas, estaturas y géneros, y por eso ella se prestó a ser su vertedero sexual para librar al barrio de semejante regalito... inolvidable Rossy en esa escena. Si alguien que no haya visto la peli cree que es imposible reírse oyendo esto, por favor, que busque esa escena y la vea.

4. La violación de Kika. La única violación divertida de la historia del cine, que yo sepa. Al menos yo nunca antes me había descojonado con algo así. Esos minutos de esperpento. Kika intentando razonar, a su manera, con el violador, mientras él sigue a lo suyo, y los dos policías tirando de él para sacarlo. Y mientras Rossy de Palma atada a la silla chillando. Y cuando por fin consiguen quitárselo de encima, el tipo termina eyaculando en la terraza y cayendo la gota en la frente de Andrea Caracortada, que estaba en la calle esperando. He leído por ahí que es la imagen de una especie de polinización floral. No lo sé, sólo sé que la escena es completamente alucinante, hipnótica.

En fin, sencillamente no se me ocurre que nadie en el mundo pueda hacer reír con este tipo de cosas, pero la cuestión es que Almodóvar lo consigue. En ese mundo surrealista suyo todo es posible, hasta una violación cachonda. 

Y luego Kika levantándose de la cama, sacudiéndose el pelo, quitándole importancia a lo ocurrido y diciendo tal que así: "No pasa nada. Estas cosas le pasan a la gente todos los días y hoy me ha tocado a mí".  

Hay que quitarse el sombrero.  Ovación y vuelta al ruedo. Grande Almodóvar. Inmensa Verónica. 

Y esto responde a por qué adoramos a Forqué.

miércoles, 6 de enero de 2016

Tacones lejanos, by Pedro Almodóvar

Les pido a los Reyes Magos una peli de Almodóvar que nunca haya visto. Y van los hijoputas y me traen "Tacones lejanos", bodriazo almodovariano de categoría suprema donde los haya.

En la película hay un momento en el que Victoria Abril hace una mención a "Sonata de otoño", de Bergman. Me suena vagamente, fijo que la he visto. Y así es, la busco y encuentro la crítica que le hice en su día. Efectivamente la vi, y no me gustó nada, me pareció un tostonazo de la hostia. Peeeeero curiosamente, oh casualidad, el final de mi crítica es el siguiente:

"Cuando yo era hija puteé a mi madre hasta la saciedad, y la pobre no me pudo putear nunca a mí porque yo creo que le daba hasta miedo, de lo bicho que era. Ahora que soy madre es mi hija la que me putea a mí siempre que puede, aunque yo me defiendo bien y contraataco con mi armamento pesado. Si le hubiera contado a Bergman unas cuantas charletas duras y complicadillas entre nosotras fijo que le habría salido un guión bastante mejor; al menos más real, más reconocible, más humano y menos divino. Claro que igual entonces no parecería Bergman; sonaría mucho más a Almodóvar. Bueno, con cierto toquecillo Allen."

Mira tú por dónde Bergman me recordó a Almodóvar, qué cosas. Pues bien, me equivoqué. Craso error el mío. La madre y la hija de Almodóvar no son ni más reales ni más reconocibles ni más humanas ni menos divinas que las de Bergman. Si acaso un pelín más petardas.

Marisa Paredes, la madre, se pasa toda la película ojiplática perdida con las órbitas oculares al borde del colapso. Entre tanto Victoria Abril, la hija, se obstina en un constante titileo lacrimal que delata el abuso descarado de colirios quemapestañas durante el rodaje de la película. O eso o muchas cebollas debió de pelar la pobre Victoria por aquellos días.

Y luego tenemos a Miguel Bosé, bello entre los bellos pero horripilante actor entre los más horripilantes (de hecho creo que no ha vuelto a repetir jamás). Y para más inri el jefe lo pone a hacer un doble papel, juez y travelo, travelo y juez... tanto monta, monta tanto. Ni que decir tiene que de travelo lo borda, porque Miguel tiene ese punto Madonna que no puede remediar y que a las tías nos da un morbo que pa qué. Pero Miguel de juez... simple y llanamente es un imposible. Ni siquiera un juez almodovariano, por mucha imaginación que se le eche.

Si por lo menos el juez Bosé durante los interrogatorios hubiera llevado tacones, labios rojo pasión y el correspondiente pelucón a lo Marlene yo me lo habría creído, sinceramente. Lo prometo, palabrita. En mi cabeza cabe sin problemas un juez hermoso y glamouroso como la inquietante Letal. Pero diossssssss... esa barba postiza, esas horribles gafas de semisol, ese maletín casposo, esos andares a medio camino entre vedette de revista y asesor de Rajoy...

Nooooooooooooo! Miguel no puede andar asíiiiiiiii! Y no hace falta ser Boris Izaguirre para chillar horrorizada al verlo. Miguel es el tío que mejor sabe llevar un frac del mundo (a los escépticos los remito al vídeo oficial de "Olvídame tú" para que agachen la testuz y le rindan pleitesía); es un tío que le pongas lo que le pongas, diga lo que diga y haga lo que haga es puro estilo, clase, presencia, morrrrrrrbo. Ese hombre no se mueve; son las cosas las que se mueven a su alrededor. Almodóvar nunca debió convertirlo en esa cosa amorfa y contraerótica que se tira media película haciéndole ojitos a Victoria Abril para que le quiera un poco mientras ella está en su onda maternofilial y pasa de él como de la mierda.

Bosé es un macho alfa, le pese a quien le pese, y no sabe hacer de otra cosa que de macho alfa. Se mueve como un macho alfa, habla como un macho alfa... y un macho alfa en un momento dado puede ser transexual, asexual, homosexual o trisexual, puede ser incluso UNA macho alfa, pero nunca jamás puede ser un triste y grisáceo funcionario del Ministerio de Justicia. Y con barba postiza, diossssssss! Nunca le perdonaré a Almodóvar tan espeluznante visión. Aún estoy en estado de shock postraumático.

En fin, solo con este atentado al buen gusto y al decoro ya bastaría para condenar a la película a los avernos más avernícolas de la cinematografía patria. Pero si encima recordamos los delirantes diálogos entre Abril y Paredes, sus ojos desorbitados, sus lacrimales encharcados, sus gestos culebronescos... ya entramos directamente en el mundo del espanto y la aberración. Ni tacones ni lejanos; esto es pienso pa marranos.


jueves, 17 de marzo de 2011

Incautos, by Miguel Bardem

No lo puedo remediar, me encantan las pelis de timadores. La figura del pillo cinematográfico es de mis favoritas, tengo que confesar que además la de timador es mi vocación frustrada. La gran ilusión de mi vida sería ir por ahí burlando al personal, quedándome con su pasta y viviendo a cuerpo de reina a costa de los incautos. Lástima que la naturaleza no me haya dotado con las cualidades propias de la profesión y que un notorio enrojecimiento cutáneo me delate ipso facto cuando miento o simplemente intento engañar a alguien.

De "Incautos" lo que más me gusta es el título propiamente, un gran hallazgo sin duda. Y me gusta también que los papeles de pillos e incautos estén contínuamente intercambiándose sin que se sepa muy bien quién es quién hasta el final. Algunos de los pillos son inolvidables, especialmente el que interpreta Manuel Alexandre, ese pedazo de actor recientemente fallecido que tan buenos ratos nos ha hecho pasar a lo largo de su carrera. Su papel de timador borrachuzo venido a menos que sueña con su mirlo blanco está bordao. El resto del reparto también cumple con creces, hasta Victoria Abril, que no es precisamente la actriz que más me disloque del mundo.

Lo que le resta puntos para mí es el embrollo de guión y las tropecientasmil vueltas que da, que al final te pillas un mareo de antología. Está claro que en toda historia de pillería tiene que haber sorpresas y giros inesperados pero ésta es que es un giro permanente. Un poquito de moderación en el enredo no le habría venido nada mal, porque se pasa tela marinera, y lo que consigue es complicar innecesariamente la trama.

Bueno, y lo de Victoria Abril de femme fatale volviendo tarumbas a todos los muchachos de la película también canta una mijilla. Ahí también se podía haber cortado un poco Bardem, no hacía falta exagerar, que esta señora ya está un poco talludita para tanto trajín sexual. En definitiva, una película interesantilla y recomendable para pasar un buen rato, y poco más.