Siempre me he preguntado qué hubiera sido de la cleptómana Marnie si en lugar de ser rubia y monísima y tener encandilado a un caballero de la apostura, prestancia y poderío de Mark Rutland hubiese sido un adefesio andante sin atractivos aparentes.
Y siempre me he preguntado también cómo una persona obviamente traumatizada que rehuye el contacto carnal con los hombres como quien huye del diablo se pone tan monísima y tan ideal para ir a trabajar, que no le falta un detalle ni de peluquería ni de maquillaje ni de vestuario superfashion. Porque a ver, si una, por el motivo que sea, no quiere saber nada de hombres, digo yo que lo suyo sería intentar pasar lo más desapercibida posible en lugar de salir hecha un figurín para que todo el mundo tenga que darse la vuelta admirativamente a su paso.
Y la conclusión a la que he llegado es que si esto fuera así, como de hecho suele ser en la vida real, Alfred Hitchcock nunca hubiera podido dirigir una película tan abrumadoramente sobrecogedora, intrigante e inolvidable como Marnie la ladrona.
Así que gracias, Alfred, por salvar a Marnie de su cleptomanía patológica y por regalarnos ese pedazo de peliculón. Te queremos.
Y siempre me he preguntado también cómo una persona obviamente traumatizada que rehuye el contacto carnal con los hombres como quien huye del diablo se pone tan monísima y tan ideal para ir a trabajar, que no le falta un detalle ni de peluquería ni de maquillaje ni de vestuario superfashion. Porque a ver, si una, por el motivo que sea, no quiere saber nada de hombres, digo yo que lo suyo sería intentar pasar lo más desapercibida posible en lugar de salir hecha un figurín para que todo el mundo tenga que darse la vuelta admirativamente a su paso.
Y la conclusión a la que he llegado es que si esto fuera así, como de hecho suele ser en la vida real, Alfred Hitchcock nunca hubiera podido dirigir una película tan abrumadoramente sobrecogedora, intrigante e inolvidable como Marnie la ladrona.
Así que gracias, Alfred, por salvar a Marnie de su cleptomanía patológica y por regalarnos ese pedazo de peliculón. Te queremos.
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