Esa Irlanda profunda, de fuertes raíces católicas, con ese ancestral odio hacia todo lo inglés, como telón de fondo de una maravillosa historia de amor, real como la vida misma.
Esa Sarah Miles de espíritu inquieto (desinquieto, que se dice por mi tierra) con la hormona revuelta y la sangre galopando locamente por sus venas.
Ese fantástico e increíble Robert Mitchum, el marido perfecto, el hombre que te quiere por encima de todo y de todos, el eterno reposo de la mujer guerrera. Cómo conozco a ese hombre.
Ese soldado atormentado con las hermosas facciones de un casi desconocido Christopher Jones, que sólo encuentra paz entre los amantes brazos de la hija de Ryan. Qué mirada, cuánto sufrimiento se esconde en ella.
Ese tonto del pueblo que siempre ha estado secretamente enamorado de la apasionada Rosy. Impresionante John Mills y merecidísimo Oscar.
Ese cura que representa la inexorable ira de Dios, que lo sabe todo de todos, implacable con la ignorancia del pueblo y con sus pecados, pero capaz de comprender y sobre todo de perdonar. También genial Trevor Howard.
Y esos acantilados irlandeses, esas playas, ese viento...
Esa Sarah Miles de espíritu inquieto (desinquieto, que se dice por mi tierra) con la hormona revuelta y la sangre galopando locamente por sus venas.
Ese fantástico e increíble Robert Mitchum, el marido perfecto, el hombre que te quiere por encima de todo y de todos, el eterno reposo de la mujer guerrera. Cómo conozco a ese hombre.
Ese soldado atormentado con las hermosas facciones de un casi desconocido Christopher Jones, que sólo encuentra paz entre los amantes brazos de la hija de Ryan. Qué mirada, cuánto sufrimiento se esconde en ella.
Ese tonto del pueblo que siempre ha estado secretamente enamorado de la apasionada Rosy. Impresionante John Mills y merecidísimo Oscar.
Ese cura que representa la inexorable ira de Dios, que lo sabe todo de todos, implacable con la ignorancia del pueblo y con sus pecados, pero capaz de comprender y sobre todo de perdonar. También genial Trevor Howard.
Y esos acantilados irlandeses, esas playas, ese viento...
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