Te has cubierto de gloria. Ésa fue la frase que me espetó mi complementario anoche en cuanto terminó "Fargo" y aparecieron los títulos de crédito, a la vez que me fulminaba con la mirada.
No era, ni mucho menos, la única mirada-rayo que me echaba durante la peli, lo que pasa es que yo, conforme transcurría la acción casi ni me había atrevido a mirarlo, y sólo llegué a captar alguna que otra de reojillo. La mirada venía a decir poco más o menos lo siguiente:
"Por qué, por qué me haces esto. Por qué me obligas a ver esta bazofia. Qué te he hecho yo para someterme a esta tortura."
Habíamos tenido una controversia antes sobre lo que íbamos a ver esa noche, y había ganado yo por goleada con mis argumentos irrefutables:
" Fargo es lo más; tiene casi un 8 en FA, unas críticas que te cagas, por lo visto impresionante. Prepárate para ver un peliculón de 7 pares de cojo...nes".
Afortunadamente no hubo palabras, sólo un silencio espeso y plomizo que nos acompañó al tálamo conyugal. Veremos a ver si este desliz cinematográfico mío no supone el principio del fin de una larga y feliz convivencia marital.
Lo peor es que Frances McDormand es una de mis actrices favoritas, y que "El gran Leboski" también es una de mis pelis favoritas. Estoy francamente desolada. Me gustaría no haber visto esto nunca, pero ya no hay vuelta atrás. Lo visto, visto está. Y ya para siempre tendré que recordar que Frances y los Coen perpetraron esto, junto con las otras obras por las que los admiro.
Y del doblaje prefiero ni hablar. ¿Esas vocecillas que les ponen a McDormand y a la señora secuestrada son concebibles en personas adultas? ¿Esas voces, al lado de las cuales Verónica Forqué es un tenor, tienen algún sentido? En la versión original también hablan así?
Bueno, qué más puedo decir. Mi desolación es total. Creo que después de este palo ya nunca más podré volver a confiar en las votaciones de esta página. Para mí son tan fiables como un termómetro de esparto.
No era, ni mucho menos, la única mirada-rayo que me echaba durante la peli, lo que pasa es que yo, conforme transcurría la acción casi ni me había atrevido a mirarlo, y sólo llegué a captar alguna que otra de reojillo. La mirada venía a decir poco más o menos lo siguiente:
"Por qué, por qué me haces esto. Por qué me obligas a ver esta bazofia. Qué te he hecho yo para someterme a esta tortura."
Habíamos tenido una controversia antes sobre lo que íbamos a ver esa noche, y había ganado yo por goleada con mis argumentos irrefutables:
" Fargo es lo más; tiene casi un 8 en FA, unas críticas que te cagas, por lo visto impresionante. Prepárate para ver un peliculón de 7 pares de cojo...nes".
Afortunadamente no hubo palabras, sólo un silencio espeso y plomizo que nos acompañó al tálamo conyugal. Veremos a ver si este desliz cinematográfico mío no supone el principio del fin de una larga y feliz convivencia marital.
Lo peor es que Frances McDormand es una de mis actrices favoritas, y que "El gran Leboski" también es una de mis pelis favoritas. Estoy francamente desolada. Me gustaría no haber visto esto nunca, pero ya no hay vuelta atrás. Lo visto, visto está. Y ya para siempre tendré que recordar que Frances y los Coen perpetraron esto, junto con las otras obras por las que los admiro.
Y del doblaje prefiero ni hablar. ¿Esas vocecillas que les ponen a McDormand y a la señora secuestrada son concebibles en personas adultas? ¿Esas voces, al lado de las cuales Verónica Forqué es un tenor, tienen algún sentido? En la versión original también hablan así?
Bueno, qué más puedo decir. Mi desolación es total. Creo que después de este palo ya nunca más podré volver a confiar en las votaciones de esta página. Para mí son tan fiables como un termómetro de esparto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario