jueves, 15 de diciembre de 2022

Dulces magnolias (Serie de TV), by Sheryl J. Anderson

Ésta es una serie no apta para diabéticos, lo advierto desde ya. El índice de glucosa por capítulo es de tal nivel que podría reventar hasta a un elefante.

Sólo hay tres cosas que yo destacaría y que han conseguido que la haya visto hasta el final, y ésos son los 3 puntos que le doy.

Serían los siguientes:

1. Las margaritas. Las protagonistas se zampan todos los días unas jarras de margaritas de todos los sabores, colores y variedades que me han hecho babear considerablemente, dado que la margarita es mi cocktail favorito. Un punto muy a su favor.

2. Las luces. La acción transcurre en ese tipo de pueblito que tiene iluminación por todas partes. Calles, casas, arbolitos, todo iluminado. Es tal la profusión de luz que parece vivir en una permanente Navidad, y como la Navidad es también mi época del año favorita le doy otro punto.

3. Las tres protagonistas.  Me encantan, cada una en su estilo. A pesar de lo beatas, de lo hiperglucémicas y de lo petardas que se ponen a veces, tengo que decir que son tres mejores amigas de ésas que a una le encantaría tener. Que están siempre ahí, para todo, a cualquier hora, que nunca te fallan. Incondicionales. Ése es otro punto muy favorable, la verdad.

A ver, la serie es inclusiva hasta la ridiculez. No falta un colectivo en el pueblo, ni por color, ni por religión, ni por tendencia sexual. Hay para todos los gustos, chinos, negros, blancos, gordos, flacos, cachas, homos, heteros... si acaso falta algo sería un trans. Es lo malo del exceso de diversidad, que siempre habrá un colectivo que se sienta marginado porque entre tanta inclusividad se ha quedado fuera. Además, seamos sinceros, con tanta diversidad falla la veracidad. Las probabilidades de que en un pueblo pequeño haya tal cantidad de gente de tan variado pelaje son francamente muy escasas, por no decir nulas.

Las mismas tres protas son una gorda gordísima, una negra supercachas y una bajita pelirroja que parece una princesita Disney. Todas sin excepción se enrollan con maromos de muy buen ver. Hay mezcla amorosa tanto de colores como de guapura como de complexión física. Por supuesto no falta la pareja ideal de amigos gays.  Tampoco el típico canto a la sororidad universal. Y naturalmente también están los inevitables malos corruptos, que nunca pueden faltar en un pueblo de estas características, sobre todo para resaltar lo buenísimos que son los buenos. Y para remate de la pera tienen hasta un doctor que es un auténtico semental.

Hay que felicitar a la creadora, Sheryl J. Anderson, que por lo visto es también la autora de los libros en los que se basa la serie. Ha conseguido crear un mundo superyuppi de bondad, paz y amor que resulta grato de visitar y no complica demasiado la cabeza. Si acaso yo diría que, aparte del exceso de almíbar, le sobra también una mijilla de meapilismo, dado que los personajes se pasan media vida en la Iglesia, que la pastora de la congregación es algo así como la psicóloga de todo el pueblo y que prácticamente todo lo hacen en el nombre del Señor. Da bastante repelús, la verdad. Menos mal que luego lo compensan con el toque salado de las margaritas.

domingo, 27 de noviembre de 2022

True Detective (Miniserie de TV), by Nic Pizzolatto


Palabrita que empecé a ver esta serie entusiasmada por las críticas, por ese casi 9 en Filmaffinity y por su fama de auténtica obra de arte. Debí habérmelo olido, siempre me pasa igual. Serie de culto = Caca de la vaca.

Mi crítica podría resumirse en tres palabras: "Coñazo nivel Dios". Pero bueno, le voy a dar un poco más de bola porque a la gente le gusta leer y a mí también me mola soltar chapas.

Si te gustan los detectives de toda la vida tipo Colombo, Jessica Fletcher o Hercules Poirot, de verdad, ni te acerques a esta serie. En cambio si fuiste fan en su día de aquella paranoia de quién mató a Laura Palmer... ésta es la tuya. Te lo vas a pasar bomba viendo elucubraciones metafísicas de McConaughey mientras se zampa chiquicientas mil cervezas (si eres ex alcohólico lo puedes pasar fatal, ya te lo advierto) y se fuma novecientos mil cartones de tabaco (si eres ex fumador lo mismo te digo).

Y luego está el contrapunto bastorro, el capullín del equipo, el tontolaba, para entendernos: Woody Harrelson. Él tampoco mejora mucho la cosa, porque confrontar las diatribas filosóficas del MacCohones con la insulsez mental del compi tontuelo es, en lenguaje de mi tierra, bastante jartible.

En definitiva, que eran tres temporadas y me he quedado en la primera. Una y no más, Santo Tomás. Es más, sólo vi tres episodios, y de ahí pasé directamente al último para al menos enterarme del final. Después de haberme fumado tres horas infumables de bazofia era lo menos.

Tras esas tres horas me dije yo a mí misma: "Tía,  de verdad te merece la pena seguir tragándote esto, bostezando como una mandrila, que te vas a desquijarar de tanto abrir la boca, sólo por decir que has visto la celebérrima True detective? No, no lo merece, y la vida es muy corta para desperdiciarla viendo cochinadas".

Total, que dicho y hecho. Puse el último capítulo y comprobé ya científicamente que había hecho muy bien en saltarme los cinco del medio.  A mí el señor Pizzolatto me ha aburrido más que el Tato. Y tengo el honor de ser la persona que le ha puesto la nota más baja en Filmaffinity a este truño del copón.  Ahí queda eso!

viernes, 28 de octubre de 2022

The Office (Serie de TV), by Greg Daniels, Ricky Gervais

1. Sobrevaloradísima. No es tan genial.

2. Genial es John Krasinski, al que amo locamente. 

3. Lo mejor: Dwight y las putadas de Jim y Pam a Dwight.

4. Lo peor: Steve Carell, o sea, Michael Scott. No puedorrrrrr.

5. Reconozco el indudable talento de Ricky Gervais y Greg Daniels.

6. Peroooooo... aunque a ratos me he meado, se me ha hecho muy pesado.

7. Ps. (Spoiler)  Mejora muchísimo cuando se va Steve Carell. Pero muchísimo.




domingo, 28 de agosto de 2022

Un lugar para soñar (Virgin River) (Serie de TV), by Sue Tenney

Ingredientes para serie costumbrista rural de éxito asegurado.

Prepárese coctelera.

1. Pueblecito encantador de cualquier lugar del mundo, de entre 600 y 6.000 habitantes.

2. Complicada historia de amor principal con muchísimo deshoje de margaritas.

3. Varias historias secundarias paralelas igualmente tortuosas.

4. Paisaje paradisíaco, entorno natural que te cagas de bonito.

5. Interiores maravillosos, mucha madera, decoración navideña todo el año. Luces tutiplén.

6. Actores guapos o muy guapos, y siempre tipositos. Los feos y los gordos pueden servir como mucho de secundarios. 

Este es el esquema base. Luego hay cosillas que pueden variar. Los guiones pueden ser mejores o peores. La cosa puede ir desde la calidad de "Doctor en Alaska" al flowerpowerismo de manual de "Las chicas Gilmore", pasando por cualquier historia escandinava de telefilme de sobremesa. Vamos, que este tipo de cosas o te gustan o no te gustan. O te entra un asquito que te mueres o se te pone una sonrisita tipo "Grease". Y así es como llegamos a este producto made by Sue Tenney.

No negaré que el guion es lamentable... pero tampoco que entretiene. Con sus conflictos amorosos, vecinales, clínicos, funerarios... que si me enamoro, que si me desenamoro, que si se me muere el marido, que si me quedo embarazada, que si aborto, que si tengo cáncer, que si periquito me mira, que si no me mira, que si me cambio el color de pelo... Joder, pues el día a día de toda persona más o menos normal. La vida es así, no la he inventado yo.

En fin, guion de pura pena y diálogos que hacen que la mitad de los capítulos te los pases mesándote la melena y preguntándote qué coño haces viendo esto. Si te compensan el paisaje, las luces, las cabañitas, todo ese derroche de almíbar que podría hacer vomitar a 20 cabras. Si te compensa ver a Martin Henderson, por muy bueno que esté, diciendo gilipolleces todo el día y buena parte de la noche.

No puedo opinar por ti, amigo lector. A mí es que el tema lucecitas me pierde bastante, pero si no eres de este club de amigos de Iberdrola podría ser que ésta no sea tu serie. También es verdad que si los amores complicados te fascinan sí que podría serla.

Eso sí, aviso a navegantes. Los tiempos en esta serie están medidos de una forma muy rara. Igual un embarazo dura 20 meses que la construcción de una bonita cabaña dura dos semanas. 

Para que os hagáis una idea, cada temporada en realidad son dos meses o así. Pero la cantidad de cosas que pasan en ese pequeño pueblo de 600 habitantes en esos dos meses darían para 10 o 16 años de una ciudad más o menos de 60.000 habitantes. En fin, que... el ritmo de este pueblucho a mí me extraña muy mucho.

domingo, 31 de julio de 2022

The Staircase (Miniserie de TV), by Antonio Campos

Mató este señor a su señora o fue un accidente? That's the question.

Una empieza a ver esta serie sin buscar demasiado en Internet, dado que como es un caso real y está basada en un documental sobre el juicio, no es bueno saber más de la cuenta. Por aquello de mantener la intriga hasta el final. Pues bien, lo he conseguido, y no sólo hasta el final, sino hasta el postfinal, porque a día de hoy y habiendo visto hasta la última escena y los títulos de crédito yo sigo sin tener ni la más remota idea de quién es este señor. Sé lo que pasó a posteriori, sé lo que la justicia dictaminó, sé los hechos que sucedieron a la muerte de su señora, sé lo que ha sido de su vida y de lo que es en la actualidad, pero no podría decir nada ni a favor ni en contra de este hombre.

El personaje es tan brutalmente ambiguo, como ser humano, como hombre, como padre, como marido, que sólo un pedazo de actorazo como Colin Firth podría haberlo interpretado. Cada dos minutos cambias de opinión sobre él, es alucinante. Si en un momento estás convencida de su inocencia al siguiente te convences de todo lo contrario, te parece rastrero, vil, embustero patológico y perfectamente capaz de haber asesinado a su mujer.

Me han sobrado bastante, también lo reconozco, todos esos saltos constantes en el tiempo. Para adelante para atrás, para atrás para adelante... Ufff, qué mareo, tú. Realmente no sé hasta qué punto era necesario tanto ir y venir del presente a los distintos pasados de la historia. Esa mezcla de escenas de un juicio a otro, que sólo intuyes en cuál estás por la cantidad de canas de los personajes... de verdad, son ganas de volver loquísimo al personal. Cada vez echo más de menos las historias que siguen una continuidad cronológica. Claro que en este caso puede tener cierta intencionalidad porque todos esos saltos sirven para explicar esa personalidad completamente impenetrable del protagonista. Dudo mucho que los propios hijos de este hombre tengan la menor idea de quién es su padre, mucho menos nosotros, meros espectadores de una película sobre su vida.

Ni siquiera tengo capacidad de discernir si el creador, Antonio Campos, tiene alguna opinión sobre el tipo. Ni qué quiere contar con esta serie, cuál era su pretensión al rodarla. No sé si quiere contarnos cómo se hace un documental sobre la justicia americana o realmente quiere mostrarnos la psique de un individuo tan inquietante como éste. 

Sólo sé que no sé nada, salvo que estoy fascinada.

miércoles, 27 de julio de 2022

La amiga estupenda (Serie de TV), by Saverio Costanzo

"Historia dulce e inocente;  dos chicas que llevan dentro la fuerza de un tren de mercancías; amistad elástica y duradera; maravillosa amistad inquebrantable entre dos mujeres; esa competitividad, ese anhelo, esa admiración y dependencia mutuas; el espíritu feminista de la obra..." Todo esto son frases literales que he extraído de diferentes críticas a esta serie. De hecho, algunas de ellas fueron las que me indujeron a verla con ferviente entusiasmo. 

Obviamente, hemos debido de ver series distintas.  Porque yo lo único que he visto desde el principio hasta el final es una relación totalmente tóxica entre dos mujeres. Un tipo de relación que, dicho sea de paso, se repite abundantemente en la realidad, por mucho que nos quieran convencer de que las relaciones entre mujeres suelen ser limpias y puras y basadas en la más encomiable sororidad. Aquí hay un esquema muy común en relaciones tóxicas femeninas: la amiga dominante, exigente, manipuladora y con nula capacidad de empatía frente a la amiga comprensiva, sumisa, dependiente y sin voluntad propia. Todo el tiempo se repite este esquema, aunque quizás para dar un poco de verosimilitud a la historia, de vez en cuando durante algún capítulo se cambian un poco las tornas y se deja ver la debilidad de la dominatriz y la fuerza íntima de la sumisa. Pero muy de tarde en tarde.

No he leído las 4 novelas de Elena Ferrante en las que se basa la serie, partamos de ahí. No sé qué parte de la historia se debe a la escritora y qué parte al creador de la serie, Costanzo Saverio. Pero sí sé que lo que yo he visto ha sido una relación de pesadilla. Lila y Lenú en ningún momento se relacionan en condiciones de igualdad. Lila es cruel y tiene un punto de sadismo tremendo tanto con Lenú como con sus otros amigos, su familia, sus amantes, sus pretendientes... Lenú es una mera espectadora de la vida de Lila, siempre en un segundo plano, siempre atenta a sus deseos y caprichos, con pequeñísimos momentos de rebeldía (curiosamente casi siempre provocados por traiciones amorosas de su "amiga"; vaya por Dios, en una serie supuestamente feminista los hombres siempre de por medio). De hecho así es como empieza la serie: alguien llama a Lenú, ya pasada la sesentena, para decirle que Lila ha desaparecido. Y es entonces cuando ella decide contar la historia de ambas. Harta ya de coles, de ser una especie de sombra cuidadora de la amiga díscola y caprichosa, se rebela con este relato de su supuesta "amistad".

He leído también alabanzas múltiples a las dos actrices que interpretan a ambas amigas. Yo no sé si de verdad he visto la misma serie que todo el mundo. Para empezar, el casting es de pura pena. Tenemos a Lila, la sex symbol del barrio. No olvidemos el lugar y la época: Nápoles, años 50. Recordemos las mujeres que en el cine representaban el modelo femenino de los tiempos: Gina Lollobrigida, Anna Magnani, Sofía Loren, Claudia Cardinale... Mujeres rotundas, curvilíneas, potentes, físicamente imponentes... Pues bien, nuestra sex symbol Lila, que tiene enamorados locamente a todos los hombres del barrio, ricos, pobres, altos, bajos, delgados, gordos, calvos o melenudos, por la que todos se pegan de hostias y están dispuestos a matarse entre ellos... es una especie de palo de fregona, un escuerzo sin formas, sin nada que pueda recordar ni lejanamente a ese tipo de mujer que en aquellos tiempos era el referente masculino. En cambio Lenú sí responde a ese referente, pero curiosamente salvo algún despistadillo que no ha caído en la cuenta de la inmensa belleza de la escuálida Lila, nadie se fija en la pobre Lenú. Es como la sombra que se desliza invisible al lado de su mejor amiga. Pasa desapercibida a ojos de todo el barrio, si no es para preguntarle constantemente unos y otros por los avatares vitales de la problemática Lila. Qué sabes de Lila, dónde está Lila, con quién sale Lila, a qué hora crees que llegará Lila?

Todo el tiempo Lila lleva la voz cantante en esa relación. Ella decide, ella marca los tiempos, ella hace y deshace, ella va al volante de la historia. Lenú se limita a seguirla, a perdonar sus desplantes y sus traiciones cual perro fiel, a narrar sus hazañas, sus subidas y sus bajadas a los infiernos y a intentar disculparla y congraciarla con unos y con otros. La actriz que interpreta a Lenú apenas sonríe, mantiene en todo momento una expresión hierática, curiosamente sólo se permite reír y pasarlo bien en las temporadas que se mantiene alejada de su "amiga". Vamos, una relación tóxica de manual. Mientras Lila vive la vida al margen de su mejor amiga, sin importarle un pimiento lo que ella piense o sienta, Lenú está constantemente pendiente de ella, y vuelve una y otra vez a ser su paño de lágrimas, su lazarillo, su salvadora y su asidero vital.

Es cierto que la serie engancha, que mantiene la intriga todo el tiempo, pero no es menos cierto que para nada refleja todo eso que he leído en esas críticas que de algún modo alaban una relación que para mí es totalmente desequilibrada y perversa de principio a fin. A mi modo de ver ambos personajes son odiosos, Lila por su egocentrismo y su falta de empatía, Lenú por su insoportable sometimiento y por su falta de rebeldía. No sería capaz de decir en cada capitulo a cuál de ellas habría abofeteado con más fuerza, porque en todos ellos he terminado subiéndome por las paredes al ver el retorcimiento insano de la una y la estupidez crónica de la otra.  A cuál peor. En definitiva, que esta amiguita estupenda no mola nada a mi menda.

viernes, 15 de julio de 2022

Intimidad (Serie de TV), by Laura Sarmiento y Verónica Fernández


El tema de la violación de la intimidad y de la difusión de imágenes comprometidas en este mundo de nuevas tecnologías que a veces se nos escapan de las manos es algo que me parece bastante preocupante. Por eso al leer de lo que iba esta serie pensé que podría ser interesante verla. Lo pensé, y la cosa prometía. Hasta que en el capítulo segundo ya me di cuenta de que una vez más había caído en la trampa de las series españolas de última generación. El tema estaba planteado, cómo no, desde la inevitable "perspectiva de género". Y como tantas otras cosas, este asunto era uno más de los que nos pueden ocurrir a las mujeres solo "por el hecho de ser mujeres".

Las mujeres, por el hecho de ser mujeres, podemos ser apaleadas, violadas, asesinadas, abusadas de todas las formas y colores, insultadas, vejadas, etc. Por el hecho de ser mujeres nos puede pasar de todo, y en ese todo entra, por supuesto, ser grabadas mientras mantenemos relaciones y que luego esas imágenes se difundan por las redes para uso y disfrute de un amplio público, preferentemente masculino.

Es una de esas cosas que, como nos pasan por el hecho de ser mujeres, naturalmente nunca le podría pasar a un hombre. Sin embargo, cosa curiosa, hace unos días fue trending topic la noticia de que circulaban por ahí imágenes bastante comprometidas de un conocido actor y presentador de televisión manteniendo relaciones sexuales con una señora que por lo visto no era la suya legítima. Se formó tremendo escándalo y se acusó a este caballero de las cosas más aberrantes que se puedan imaginar, hasta el punto de que la señora legítima en cuestión se vio obligada a salir en defensa de su marido y de su derecho a mantener relaciones con quien le diera la real gana sin verse sometido a juicio público, recordando que se había cometido un delito muy grave contra su persona (la del marido) al difundir esas imágenes íntimas.

También recuerdo que uno de los casos más sonados de este tipo de delito se cometió hace muchísimos años, bastante antes de la llegada de estas nuevas tecnologías y de las redes sociales que tan de cabeza nos traen, en la persona de un famosísimo director de periódico que fue grabado vestido de lagarterana, en actitud poco decorosa, mientras una señora le daba azotillos en el culete y él pedía unos poquitos más porque se había portado muy muy mal.

Es decir, que dos de los casos más conocidos en nuestro país de este tipo de invasión y acoso a personas y personajes públicos, han tenido como víctimas a hombres. Y sin embargo estas señoritas, Laura Sarmiento y Verónica Fernández,  han convertido el asunto de la violación de la intimidad en nueva arma arrojadiza del feminismo.  Una vez más, este tipo de desgracias nos suceden a las mujeres "por el hecho de ser mujeres". Claro que sí. Así que, cual pardilla que soy, volví a caer en la trampa de la ficción televisiva española (y también no televisiva). Imposible ver un producto, trate de lo que trate, en el que se haga un análisis medianamente serio e imparcial del tema, sin caer en el tremendismo victimofeminista.

Lo digo y lo advierto. Esta es una caca más de las cientos que hemos visto y seguiremos viendo mientras no consigamos salir de este círculo de inanidad y estupidez en el que estamos metidos desde hace años, según el cual ser mujer en esta vida es casi tan terrible como ser cochino en un matadero. Quien lo quiera ver que lo vea, yo me limito a avisar. Y la que avisa no es traidora.  Amiga, si eres mujer prepárate a padecer.