Película hipermegapremiadísima y en mi opinión bastante supervalorada, al menos por la crítica.
De todas formas no se puede negar que tiene su puntito. La música de Bebo Valdés es una maravilla. Yo diría que solo por ella merece la pena verla.
Los dibujos también son fantásticos, están muy trabajados, tanto en la representación de los personajes como en las localizaciones (La Habana, Nueva York, Las Vegas, París...), llenas de referencias emblemáticas, incluso un poco tópicas si nos ponemos finos, pero bueno, perfectamente conseguidas, que es de lo que se trata.
Ahora bien, comparto con otras críticas la sensación de que la historia es muy flojita. Realmente el único mérito es que es una película de animación, con toda la dificultad de trabajo que ello supone. Pero esto en película normal con actores habría pasado muy probablemente sin pena ni gloria.
La sensación es que esta gente (el trío Mariscal, Trueba y Errando) concibieron la película como reto artístico personal, como una colaboración que iba a ser la polla, y con muchísimas pretensiones de hacer una obra inolvidable de culto. Y en realidad lo consiguieron. Se llevó muchísimos premios en su día y para muchos aficionados a la animación es una película de referencia imprescindible.
Yo como ni soy forofa de los cartoones ni las historias de amor llenas de tópicos me conmueven, no soy un buen público para esta película; si acaso la música sí que me ha encantado, pero pare usted de contar. Y para mí una buena banda sonora es muy difícil que salve una historia si el argumento es pobre y no me convence.
Supongo que en quien sí debió hacer mella en su momento es en las hermanas Kardashian, que decidieron trasplantarse el fantástico culo de Rita y convertirse en una especie de dibujo animado erótico que hace las delicias del público masculino y alegra la vista a todos esos señores a los que un buen culo, por muy inanimado y silicónico que sea, les parece el summum de la felicidad.
Como yo tampoco soy un señor ni los culos exagerados de las señoras me vuelven loca... pues por ahí tampoco.
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lunes, 21 de marzo de 2016
lunes, 15 de julio de 2013
El artista y la modelo, by Fernando Trueba
Fernando Trueba intenta explicarnos el proceso creativo a través de una relación única, íntima, tortuosa, personal e intransferible: la de un artista y su modelo.
El artista mira a la modelo y la modelo se deja mirar.
El artista pinta, esculpe, crea... ella posa quieta, ausente y silenciosa.
El artista se enamora lentamente de la modelo.
La modelo lo sabe y explota su sensualidad para alimentar ese deseo.
Ergo... la inspiración nace del deseo.
Un pellejoso, viejo y cansado Jean Rochefort se enfrenta a la insultante juventud, a la belleza y a la carnalidad de una preciosa Aida Folch. El resultado es visualmente intachable, la fotografía magistral, sin mácula. Pero algo esencial falla: el proceso creativo NO SE PUEDE EXPLICAR.
El artista mira a la modelo y la modelo se deja mirar.
El artista pinta, esculpe, crea... ella posa quieta, ausente y silenciosa.
El artista se enamora lentamente de la modelo.
La modelo lo sabe y explota su sensualidad para alimentar ese deseo.
Ergo... la inspiración nace del deseo.
Un pellejoso, viejo y cansado Jean Rochefort se enfrenta a la insultante juventud, a la belleza y a la carnalidad de una preciosa Aida Folch. El resultado es visualmente intachable, la fotografía magistral, sin mácula. Pero algo esencial falla: el proceso creativo NO SE PUEDE EXPLICAR.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
El año de las luces, by Fernando Trueba
A mí me gustan mucho las primeras películas de Trueba, no lo puedo remediar. Tienen una frescura y un tono ingenuo, casi como de opera prima, que me encandila. Por gustarme, me gustan hasta los títulos. Me gustó que llamara a su primer largo “Opera prima”, que parece una perogrullada, pero oye, no se le había ocurrido antes a nadie. Y me encantó tanto el ambiente como el nombre de “Belle epoque”, lo mismo que me encanta este “Año de las luces” que nos muestra ese momento único en la vida en el que salimos definitivamente de la nebulosa algodonada de la infancia y, oh milagro, se hace la luz. Y aparece como por arte de magia la tierra prometida, o sea, el sexo y el amor.
Me gusta también el toque Azcona del guión. Con esos personajes típicos de nuestro cine de toda la vida: la estricta gobernanta (esa maravillosa e inimitable Chus Lampreave), el cura con sobrina (tremendo don José Sazatornil), la matrona gruñona (Ayyy, Rafaela Aparicio, qué grande), el rojillo con retranca (Manuel Alexandre, inmenso)… y esos jovencísimos Jorge Sanz y Maribel Verdú, que casi crearon escuela como pollinos enamorados. Qué tiernosssss! De esta peli me gustan hasta los niños, que ya es gustar.
Trueba y Azcona, Azcona y Trueba, tanto monta monta tanto, saben darle un regustillo diferente al cine sobre la posguerra. Desde la comedia, con una vena satírica importante, creando personajes inolvidables, que nos llegan y nos conmueven, rodeándose de actores entregados y convincentes… Y sí, ese tipo de cine se echa de menos. Y esos guiones completitos, finos, punteros, en los que no falta un detalle.
Desde aquí mi homenaje a ese genio que fue don Rafael, q.e.p.d. Sinceramente en la comedia española no ha tenido rival ni tiene sustituto. Tal vez hayamos perdido el sentido del humor y la capacidad de reirnos de nosotros mismos o quizás es que no ha aparecido la persona adecuada, pero el caso es que hace mucho tiempo que aquí no se hacen más que dramones o pelis de miedo, y cuando alguien se lanza a hacer comedia, pues sale “Fuga de cerebros”. Qué pena, señor!
Me gusta también el toque Azcona del guión. Con esos personajes típicos de nuestro cine de toda la vida: la estricta gobernanta (esa maravillosa e inimitable Chus Lampreave), el cura con sobrina (tremendo don José Sazatornil), la matrona gruñona (Ayyy, Rafaela Aparicio, qué grande), el rojillo con retranca (Manuel Alexandre, inmenso)… y esos jovencísimos Jorge Sanz y Maribel Verdú, que casi crearon escuela como pollinos enamorados. Qué tiernosssss! De esta peli me gustan hasta los niños, que ya es gustar.
Trueba y Azcona, Azcona y Trueba, tanto monta monta tanto, saben darle un regustillo diferente al cine sobre la posguerra. Desde la comedia, con una vena satírica importante, creando personajes inolvidables, que nos llegan y nos conmueven, rodeándose de actores entregados y convincentes… Y sí, ese tipo de cine se echa de menos. Y esos guiones completitos, finos, punteros, en los que no falta un detalle.
Desde aquí mi homenaje a ese genio que fue don Rafael, q.e.p.d. Sinceramente en la comedia española no ha tenido rival ni tiene sustituto. Tal vez hayamos perdido el sentido del humor y la capacidad de reirnos de nosotros mismos o quizás es que no ha aparecido la persona adecuada, pero el caso es que hace mucho tiempo que aquí no se hacen más que dramones o pelis de miedo, y cuando alguien se lanza a hacer comedia, pues sale “Fuga de cerebros”. Qué pena, señor!
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