Lone Scherfig es una directora muy irregular para mi gusto. Tiene películas verdaderamente interesantes (la danesa "Wilbur se quiere suicidar", for example) y otras verdaderamente cargantes (la británica "An education"), y sin embargo indefectiblemente aplaudidas por la crítica, tanto las unas como las otras.
"One day" es las dos cosas a la vez. Por un lado es interesante el planteamiento, elegir un día fijo año tras año para contar una historia. Pongamos que partes de una fecha emblemática que a ti te dice algo, el 02-02-2002 por ejemplo. Y a partir de ahí vas contando tu historia a través de los 02-02 del resto de tu vida. Eso mola, no?
Pero por otro lado es muuuuuuy cargante el modo en que se alarga inexplicablemente la tensión sexual. Estos dos se tiran nada más y nada menos que 17 años gustándose, viéndose y poniéndose caritas de carnero degollado sin mojar ni la churra ni la merina. Muy fuerrrrte, tú.
Que oye, que no digo yo que las cosas tengan que ser a todo trapo, que está bien darle un poco de bola al amor para que así se implique el público y le entre el gusanillo, pero una cosa es un poco de bola y otra muy distinta 17 años de bola!!!! Eso aburre hasta a las cabras, joder.
Eso sí, todos esos años nos dan la oportunidad de ver una cantidad ingente de peinados de Anne Hathaway: pelo largo, pelo corto, media melena, con flequillo, sin él... Sus incondicionales gozarán como cerdos viendo a su admirada estrella con tal variedad de looks, incluído algún desnudillo que otro, aunque no os hagáis muchas ilusiones porque es bastante light.
El contrapunto lo pone Jim Sturgess, que es un tipo mono pero bastante sosito. Digamos que en la peli va ganando con los años; de joven resulta verdaderamente insoportable pero conforme se va haciendo mayor y va dejando atrás el pollinaje va adquiriendo empaque y apostura.
De cualquier forma no se entiende muy bien que dos personas que están locas por follar entre sí, sin ningún impedimento aparente, se pasen toda la vida esquivando el gran momento. Que sí, que ésa es la gracia de la película, pero oye, que maldita la gracia. Menudo invento.
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sábado, 15 de diciembre de 2012
martes, 26 de abril de 2011
An education, by Lone Scherfig
La película parte de una base ya de por sí falsa: la vida de estudiante es aburrida. Los estudiantes no van a conciertos, no salen de copas, por supuesto no follan ni se compran ropa ni nada de nada. Por consiguiente, si aparece alguien en tu vida que te hace experimentar todas esas cosas tan ajenas a la vida estudiantil es lógico que se te vaya la pinza y decidas dejar todas tus expectativas académicas y profesionales para correr en pos de ese sueño dorado.
Se ve que esta directora no ha pisado un instituto o una facultad ni sabe lo que es un Erasmus ni ha visto a un estudiante en toda su vida. Los estudiantes lo que van siempre es tiesos de pasta, eso sí es verdad, pero ni falta que les hace porque ya se las apañan ellos para beber, comer, divertirse, ver cine, ir a conciertos y follar de gañote o por lo menos a precios bastante módicos. Y si no, pues se hacen una botellona y oye, tan agustísimo.
Sin embargo para que funcione esta estrambótica historia de estudiantes que no hacen otra cosa que estudiar, la directora tiene que recurrir a un colegio privado de normas superestrictas, a una niña cerebrito, a unos padres medio subnormales, a una profesora tipo señorita Rottenmeyer, a un bon vivant ocupado en negocios turbios, a unas amigas de la protagonista que parecen recién sacadas de "Historia de una monja" y a unos amigos del protagonista que parecen recién sacados de "El gran Gatsby". Y así, con todo este cúmulo de elementos imposibles, casi casi consigue convencer al espectador.
Ah, que no se me olvide. La niña además tiene que ser de ese tipo tan usual de niñas que celebra ella sola su cumpleaños con sus padres sin fiestas ni amigas ni nada; sí, hombre, esas niñas a las que suelen regalar diccionarios de latín por su cumple. Ya sabéis, si están a la orden del día.
En fin, que para que a esta mujer la historia le cuadre se ve obligada a incluir una serie de despropósitos tales que sólo desde el surrealismo más extremo o desde la ebriedad más destroyer se puede concebir semejante cantidad de pegos juntos.
Se ve que esta directora no ha pisado un instituto o una facultad ni sabe lo que es un Erasmus ni ha visto a un estudiante en toda su vida. Los estudiantes lo que van siempre es tiesos de pasta, eso sí es verdad, pero ni falta que les hace porque ya se las apañan ellos para beber, comer, divertirse, ver cine, ir a conciertos y follar de gañote o por lo menos a precios bastante módicos. Y si no, pues se hacen una botellona y oye, tan agustísimo.
Sin embargo para que funcione esta estrambótica historia de estudiantes que no hacen otra cosa que estudiar, la directora tiene que recurrir a un colegio privado de normas superestrictas, a una niña cerebrito, a unos padres medio subnormales, a una profesora tipo señorita Rottenmeyer, a un bon vivant ocupado en negocios turbios, a unas amigas de la protagonista que parecen recién sacadas de "Historia de una monja" y a unos amigos del protagonista que parecen recién sacados de "El gran Gatsby". Y así, con todo este cúmulo de elementos imposibles, casi casi consigue convencer al espectador.
Ah, que no se me olvide. La niña además tiene que ser de ese tipo tan usual de niñas que celebra ella sola su cumpleaños con sus padres sin fiestas ni amigas ni nada; sí, hombre, esas niñas a las que suelen regalar diccionarios de latín por su cumple. Ya sabéis, si están a la orden del día.
En fin, que para que a esta mujer la historia le cuadre se ve obligada a incluir una serie de despropósitos tales que sólo desde el surrealismo más extremo o desde la ebriedad más destroyer se puede concebir semejante cantidad de pegos juntos.
jueves, 17 de marzo de 2011
Wilbur se quiere suicidar, by Lone Scherfig
Una historia de contrastes muy atractiva de la que cada espectador sacará sus propias conclusiones. He estado leyendo el resto de críticas y es sorprendente ver cómo cada persona tiene una visión completamente distinta de lo que ha estado viendo. Unos destacan la parte de comedia, otros el punto dramático, hay quien dice no saber muy bien lo que es... Yo coincido con quien ha dicho que es una historia profundamente injusta. Durante todo el tiempo se van enfrentando mundos, caracteres y puntos de vista completamente opuestos: la inmensa generosidad de Harbour, tan inmensa que nos resulta poco creíble sobre todo al final, frente al egoísmo culpable de su hermano y su mujer; la capacidad de empatía del primero frente a la falta total de empatía del segundo... Las ansias de vivir de uno frente a las ansias de morir del otro... Constantemente están los dos polos enfrentados, pero en ningún momento se produce un estallido de esta situación, que en cualquier otro contexto y con otros protagonistas, hubiera desembocado sin duda en conflicto.
Ya digo que el personaje de Harbour me parece poco creíble en su extrema generosidad y en su casi insultante bondad. Por lo demás, los secundarios me parecen fascinantes: ese psicólogo pasota que termina siendo psicoanalizado por el propio Harbour, esa enfermera desbocada que le lame las orejas a Wilbur... fantásticos.
El resto en el spoiler.
Ya digo que el personaje de Harbour me parece poco creíble en su extrema generosidad y en su casi insultante bondad. Por lo demás, los secundarios me parecen fascinantes: ese psicólogo pasota que termina siendo psicoanalizado por el propio Harbour, esa enfermera desbocada que le lame las orejas a Wilbur... fantásticos.
El resto en el spoiler.
spoiler:
Me parece en general poco creíble el personaje de Harbour porque tanta bondad casi que mosquea. La capacidad de sacrificio de ese hombre hacia su hermano multisuicida, al que no se puede dejar solo ni dos minutos, su generosidad extrema (no le importa que su padre lo quisiera más, casi que no le importa cuando se da cuenta del tomate que tiene en su casa), frente al tremendo egoísmo de Wilbor, que monta en cólera porque el hermano que le ha cuidado abnegadamente toda la vida, ahora, enfermo terminal de cáncer va a dormir una noche en su cama con su mujer... bueno, resulta poco verosímil, aunque creo que son planteamientos extremos porque el contraste de personalidades así lo requiere.El final de la película es sobrecogedor, pero tal vez lo más verosímil de todo. Que el hermano optimista, bondadoso, abnegado, generoso y trabajador termine suicidándose y, por contra, el egoísta, depresivo, dependiente y traidor se acabe quedando con todo, incluida la felicidad ganada a pulso por el otro, y encima con el total beneplácito del difunto... Bueno, es un desenlace sangrante. De hecho, el único posible para que la película termine bien y Wilbur sea feliz. Como ya dije al principio, profundamente injusto, y sin embargo real como la vida misma. Porque... quién dijo que la vida fuera justa?
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