Veronica Guerin es una historia que reconcilia al espectador con la devaluadísima profesión periodística y con el compromiso que conlleva, que en ocasiones puede llegar a costar la vida. Después de tanto "Sálvame", tanto "Espejo público" y tanto "Chiringuito de los jugones" anda que no reconforta ver algo así. Sobre todo si el periodismo es tu vocación frustrada y siempre soñaste con ser una intrépida reportera de investigación a la caza de la gran noticia, como es mi caso.
Basada en hechos reales, la película nos cuenta cómo Guerin entabla una peligrosa lucha personal contra los narcotraficantes de Dublín y cómo a pesar de las amenazas y de los riesgos que sabe que corre, y de la oposición de su familia, sus amigos y sus propios compañeros, decide seguir en la batalla, investigando y tocando las pelotas a los narcos hasta que es asesinada. Tranquilos, no adelanto nada porque la historia empieza justamente con la muerte de la periodista, y de todas formas no deja de ser la crónica de una muerte anunciada.
A mí, salvo excepciones, me gusta el estilo de Joel Schumacher, y ésta no es una de esas excepciones. Creo que está muy atinado en el tratamiento del tema, que la denuncia social y la trepidante acción de un thriller se mezclan en proporciones adecuadas, y sobre todo, la elección de los actores me parece un acierto total. Cate Blanchett evidentemente se luce porque el personaje se presta y porque sí, porque ella lo vale, pero los secundarios no se quedan cortos, sobre todo ese enooorrrme Ciaran Hinds en el papel de confidente que juega a dos bandas. Qué gran actor y qué presencia en pantalla, cómo la llena y cómo incluso llega a eclipsar a Blanchett en algunas escenas. Sólo por verlos actuar juntos merece la pena.