Mostrando entradas con la etiqueta Barroso (Mariano). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barroso (Mariano). Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de junio de 2014

Todas las mujeres, by Mariano Barroso

Nacho tiene problemas con las mujeres. Bueno, en realidad los problemas los tiene consigo mismo, pero cuando recurre a las mujeres de su vida para que le saquen las castañas del fuego se encuentra con la enorme sorpresa de que no le comprenden, vaya por dios. Todas lo consideran inmaduro, manipulador, egoísta e irresponsable. Por qué será. El secreto está en los 90 minutos de diálogo constante que llenan la película.

Mariano Barroso escribe y dirige esta historia que por lo visto fue antes una serie de televisión poco exitosa, aunque muy sabiamente el director consideró que había partes aprovechables de todo lo grabado y montó esta cinta de metraje moderado con una estructura claramente teatral que ha funcionado bastante mejor que la serie original.

Gran parte del logro se debe al magnífico trabajo de Eduard Fernández, que una vez más se supera a sí mismo. Teniendo en cuenta que la cámara es obsesiva con él y no le da tregua a base de tercos primeros planos, el actor afronta el reto con gallardía y realiza toda una exhibición de sus artes interpretativas, que son muchas. Al final, a pesar de lo impresentable y caradura del personaje casi se le coge cariño al muy cabrón.

Y luego están las mujeres de Nacho: su amante becaria veinteañera, su exnovia abogada, su cuñada, su madre, su psicóloga y ese personaje casi elíptico pero continuamente presente que es su mujer. Todas ellas interpretadas por estupendas actrices que se enfrentan al brillante Fernández sin achantarse, llevando a cabo trabajos impecables, aunque yo destacaría a la siempre interesante Nathalie Poza y a una acertadísima Petra Martínez, que derrocha ironía a raudales a través de su personaje de madre harta de hacer de niñera de ese Peter Pan que es Nacho.

domingo, 28 de julio de 2013

Lo mejor de Eva, by Mariano Barroso

Os cuento el principio de la película y tal vez podáis comprender por qué sólo pude soportar la primera media hora.

Para ello os pido que os pongáis en situación, hagáis un ejercicio de abstracción y os imaginéis lo siguiente:

Una juez muy guapa (Leonor Watling) se ve envuelta en un caso de asesinato. Una noche de lluvia aparece en su casa un chulazo todo mojadito (Miguel Ángel Silvestre, el Duque) que se presenta como prostituto, se ofrece a hacerle un trabajito y a continuación le dice tal que así:

"Toma mi tarjeta, y si quieres hacer justicia de verdad en el caso X llámame".

"Oye, oye, qué has querido decir con eso", pregunta ella.

"Llámame y lo sabrás".

Ahí de momento termina la cosa. Pero claro, la juez, como el caso no avanza y se ha quedado un poco pillada con el chulazo, termina buscándolo. Y ahí es ya donde los diálogos son de auténtica traca:

"Necesito que me digas lo que sabes"

"Si quieres que te lo cuente me tienes que invitar a cenar a tu casa"

"Oye, yo no te voy a invitar a mi casa a cenar. Tienes que someterte a un careo con el acusado"

"Pues sin cena no cuento nada, ea. Y además voy al careo si durante la cena no hablamos del caso y hablamos sólo de las cosas que hablan un hombre y una mujer"

"Bueeeeeeeeno, vaaaaaaale"

Y hasta aquí pude llegar. O sea, no sé si me entendéis. Imaginad a la juez Alaya, que es también muy mona y estilosa, diciéndole al interventor del caso de los ERE: "tiene usted que testificar", y al interventor contestando: "Ni pensarlo, no testifico a no ser que me invites a tu casa a cenar y que no hablemos del caso. Que sólo hablemos de lo que hablan un hombre y una mujer". Pues claro, de repente me entraron las siete cosas, pero para concretar:

Muchíiiiiiiiisima vergüenza ajena. Me puse supercolorada, plan amapola y tal.

Muchíiiiiiiiiiiisima incredulidad. Porque Mariano Barroso no puede haber escrito esto.

Muchíiiiiiiiiiiisimo horror. Cómo pueden llegar estos diálogos hasta una pantalla de cine.

Sí, ya sé que podía haberme dado por descojonarme y haberla visto hasta el final partiéndome el culo de la risa, pero qué queréis, a una le pilla el cuerpo como le pilla, y a mí me pilló retorcía, porque ni siquiera fui capaz de seguir para verle el culo a Silvestre, que me imagino que era lo que venía en la escena siguiente. Pero ni por ésas. Simplemente dije HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO y me pasé a Intereconomía. Uffffff, qué alivio.

domingo, 22 de mayo de 2011

Los lobos de Washington, by Mariano Barroso

No me aclaro con esta película. Está catalogada como drama y thriller pero a ratos tiene toda la pinta de ser una comedia. Imagina una mezcla entre Correcaminos, los locos de Cannonball y Pulp fiction. Pues algo así. Unos tíos que se tiran toda una noche persiguiéndose por Madrid, encontrándose por todas partes y puteándose unos a otros. Todo esto buscando una pasta que nadie sabe dónde está pero que todos creen que tiene el otro.

Me gusta o no me gusta? Pues no sé. Tiene sus momentos. Cuenta con un elenco privilegiado: Bardem y Eduard Fernández están inmensos los dos, pero también cumplen muy bien Pepe Sancho, Alberto San Juan y Ernesto Alterio.  Y sin embargo no consiguen levantarla del todo.

Sorprendente, extraña, a ratos divertida, completamente inverosímil, kafkiana, rocambolesca... Está ahí entre Pinto y Valdemoro. Qué hago, qué no hago? Venga, vamos a aprobarla; un cinco revisable. Igual es que hace falta verla dos veces.

Éxtasis, by Mariano Barroso

Toda la vida es sueño y los sueños... sueños son. Con el clásico calderoniano como telón de fondo se desarrolla esta más que interesante historia sobre el poder, la gloria y la ambición. El enfrentamiento entre amistad e interés personal, la lealtad, la traición, los límites entre lo uno y lo otro... tesituras difíciles, decisiones importantes y definitivas.

Grandiosos Bardem y Luppi. Menudo duelo padre-hijo.

Y sabéis lo mejor? Que hasta el mismo minuto final no tienes ni idea de cómo va a terminar. Es un tira y afloja tan intenso que constantemente despista al espectador en cuanto a su desenlace. La escena final en el garaje verdaderamente para los anales. Todo un hallazgo.

jueves, 17 de marzo de 2011

Hormigas en la boca, by Mariano Barroso

Magnífica ambientación en esta historia que transcurre en los azarosos días de la Cuba prerrevolucionaria, en una Habana llena de glamour y encanto decadente. Es cierto que el guión queda algo deslavazado, pero el resultado final queda compensado por unas estupendas interpretaciones, sobre todo Eduard Fernández, que está inmenso en ese inolvidable papel de perdedor. La ambientación, como ya he dicho, es fantástica, y la música y la fotografía verdaderamente memorables. Estéticamente la película no tiene tacha, ya aunque sólo fuera por eso merece la pena verse, pero es que además la historia atrapa y conmueve y los personajes, quizás algo prototípicos pero muy bien perfilados, están llenos de luces y sombras que los hacen muy atractivos para el espectador. Esa Ariadna Gil en el papel de mujer fatal, que a lo largo de la historia no se sabe muy bien de qué va, si es buena, si es mala, si es una vividora... En fin, estupenda también en su personaje. Y por supuesto Jorge Perugorría, que es indudablemente el malo de la peli, pero también a veces presenta unos matices de ternura que lo hacen un poco menos malo.

En fin, que la recomiendo por su factura impecable y porque es una buena historia. Es indudable que el guión tiene fallos y se muestra en ocasiones bastante inconexo pero el resultado general es una película notable y muy muy interesante