Mostrando entradas con la etiqueta Anaya (Elena). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anaya (Elena). Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de enero de 2026

Innato (Serie), by Fran Carballal y Enrique Lojo

Desde el minuto cero hubo algo que no me cuadraba en esta historia, y tenía que ver con el personaje principal.

No es que yo sea ninguna experta en psiquiatría, ni mucho menos, pero jamás catalogaría al personaje de Imanol Arias como psicópata. Y no, no es porque me recordara al buenazo de Antonio Alcántara después de veinte años de ser su alter ego. Es porque no coincide en absoluto con los rasgos ampliamente conocidos a través de decenas de películas y series de la personalidad psicopática. 

El tío es buen amigo de sus amigos, padrazo, cariñoso, estupendo como compañero de trabajo, querido por todo el mundo.... Oiga?? No cuadra ni siquiera con la figura del psicópata integrado, tan de moda últimamente porque se han escrito algo así como ochocientos libros sobre el tema. El psicópata de toda la vida de Dios es egoísta, ególatra incluso, carece de empatía, es frío, no conoce la piedad. Vamos, nada que ver con el protagonista de esta historia, que todo lo más cuando sale de la cárcel es el típico viejo gruñón que está todo el día refunfuñando por lo mal que está el mundo. En definitiva, que para ser psicopatilla le falta alguna cosilla.

Por cierto, que tampoco es que convenza mucho el personaje de Elena Anaya como psicóloga.  Una terapeuta que se va de copas con sus pacientes y encima les hace ojitos. Oiga, que es su paciente, señora. Un poquito de pundonor profesional. En fin, que ni el padre ni la hija se corresponden en absoluto con los roles que les han tocado en la historia.

Y esto ya es spoiler. Resulta que al analizar a las víctimas del asesino Imanol el común denominador es que eran psicópatas integrados como él. Cágate, lorito. Vamos, que el tío era una especie de Robin Hood que intentaba librar a la sociedad de indeseables. Por favoooooooor, la regla de oro de las pelis de psicópatas es "psicópata no mata psicópata". Pero qué fuma esta gente??

Me gustaría preguntarles a Fran Carballal y Enrique Lojo, creadores del producto, en qué momento de locura se inventaron esas extrañas figuras del psicópata benefactor y la psicóloga coleguita. No sé, porque igual me interesa contactar con su camello.

sábado, 10 de marzo de 2012

La piel que habito, by Pedro Almodóvar

Rectificando, que es gerundio. Rectifico, rectifico y rectifico. Y rectificar es de sabios.

Siempre he dicho que a mí de Almodóvar me gustaban las comedias, sobre todo las de sus inicios, pero que en el drama desbarraba como nadie. Ésa era mi tesis almodovariana y él se ha encargado, peli tras peli, de confirmármela... Hasta llegar a "La piel que habito",  donde me ha destrozado todos los esquemas y el pedazo de cabrón este me ha dejado patidifusa (Patty Difusa, que diría él).

También sostengo hace tiempo la teoría de que Almodóvar se retroalimenta de su genio primigenio (uysss, qué chulo me ha quedado esto) y que es incapaz de crear nada nuevo. Bien, pues vuelvo a rectificar, y no se me caen los anillos. Sí que es capaz de crear, y de conmover y de hacerle un corte de mangas y darle una patada en el culo a sus muchos detractores, incluída yo.

Que me va a seguir cayendo como el culo? Sí. Que es un tío creído, pretencioso y grotesco? Pues también. Bien es verdad que con ese talento yo dudo de si no estaría igualmente un poco endiosadilla, para qué nos vamos a engañar. Que la piel en la que habito tampoco es de piedra.

No voy a comentar nada del argumento porque todo lo que se diga es destriparlo. Sólo diré que Elena Anaya me ha devuelto al Almodóvar fascinante y genial. Porque a Pedro lo hacen sus mujeres; lo bordó con Carmen Maura y ella sacó lo mejor de él y viceversa, pero hasta Elena no ha encontrado otro alter ego capaz de hacer honor a sus historias.  Para mí Penélope Cruz es el mayor fraude de la historia del cine español, probablemente una de sus peores actrices y con toda seguridad la de voz más chillona y estridente.

De los demás actores, mención especial a Banderas, un tipo que por lo general hace verdadera bazofia interpretativa pero que aquí milagrosamente saca también lo mejor de sí mismo y hasta convence. Si algo no se le puede negar a Pedro es su maestría dirigiendo actores, hasta a los más peores.

La sorpresa de verdad ha sido Jan Cornet. Cuando le dieron el Goya revelación pensé que había sido algún tipo de concesión de la Academia, de cuyo criterio a la hora de premiar me fío casi tanto como de una tarántula brasileña, pero reconozco que en su breve aparición consigue transmitirnos con convicción el miedo y la indefensión de su personaje. Bravo por el director, que le ha sacado al chaval su jugo interpretativo al máximo, y bravo por él, que lo tiene, porque de donde no hay no se puede sacar na de na.

Qué más cuento sin contar lo incontable? Ah, sí, que la peli tiene fallos, es verdad. Lo del vestido del final, por ejemplo,  pero estoy totalmente convencida de que no son fallos, sino guiños. Y por qué lo creo? Porque sólo un tipo tan creído y gilipollas como Almodóvar es capaz de meter un sapo tan gordo en una peli con el único objetivo de que la gente al salir comente cosas como:  "tú has entendido lo del vestido?"

Ah, una cosa que no se me puede escapar en esta crítica. La Academia española es una  mierda como la copa un pino. No me puedo creer que teniendo esta película, que es la puta ama, mandaran para los Oscars "Pa negre".

Lamentable, deplorable, absurdo.