Para mí es una película sobre la soledad y la incomunicación, es verdad que utiliza el marco de la familia, pero como una circunstancia más, quizás para dar a entender lo terrible que puede llegar a ser esa soledad, cuando uno está rodeado supuestamente de sus seres más "queridos", que se supone que están ahí para arropar y proteger de los rigores del mundo exterior y sin embargo llegan a convertirse en auténticos enemigos. También es mucho más terrible la incomunicación cuando se produce en ese marco tan íntimo. En la película, el personaje de Lea representa todo eso, y al espectador le cuesta entender ciertas actitudes del personaje, su incapacidad para expresar sus sentimientos, para contar lo que le está pasando, incluso para enfrentarse a ello, su animadversión hacia la madre... Es un personaje que puede llegar a resultar antipático, a pesar de ser la protagonista indiscutible, porque cuesta empatizar con ella y con su constante manera de juzgar a los demás y de absolverse a sí misma.
Como ya ha apuntado alguien, recuerda mucho al cine francés, en el ritmo, los diálogos, el movimiento de la cámara... Los actores trabajan my bien, aunque para mí destacan el siempre eficaz Eduard Fernández y una para mí desconocida y felizmente hallada Philippine Leroy-Beaulieu, que está fantástica en ese papel de madre frágil, rebelde frente a la familia, la única que se permite perder el control, y que encima tiene que afrontar el constante desprecio de su hija. En definitiva, una película muy recomendable, un estupendo trabajo de la directora novel y una esperanzadora promesa de futuro para nuestro cine. Un notable alto para Mar Coll
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