jueves, 17 de marzo de 2011

El último rey de escocia, by Kevin MacDonald

Que quede claro que de los 3 puntos que le pongo a la película, 2 son por la interpretación magistral de Whitaker y 1 por la fotografía, que es una maravilla, como no podía ser menos en una historia que transcurre en África, con su colorido y su inmensidad paisajística. Lo demás no hay por dónde cogerlo.

Un guión malo, plagado de historias amorosas que no vienen a cuento de nada, sin profundizar en absoluto en las complejas relaciones internacionales del tirano Idi Amin, por ejemplo con los británicos. Ese tipo de asuntos, que son fundamentales para entender lo que ocurre en el país, se tratan totalmente de pasada, y sin embargo el director se dedica a recrearse en dos aventuras colaterales amorosas del protagonista perfectamente predecibles y prescindibles.

La interesantísima y compleja figura del dictador se salva debido fundamentalmente al esfuerzo actoral de Whitaker, pero ni mucho menos a que el personaje esté perfilado en el guión. Más bien al revés, sus diálogos son inconexos, a menudo abundan en lo superficial y profundizan poco o nada en las interioridades, las razones, los miedos y las paranoias de Amin. Al final te quedas sin entender para nada cómo un señor tan simpático al principio termina convertido en el animal de bellotas que ha pasado a la historia.

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