sábado, 18 de septiembre de 2021

Little Fires Everywhere (Miniserie de TV), by Liz Tigelaar

A menudo cuando las hijas llegan a la adolescencia desearían tener otras madres. De repente empiezan a envidiar a las madres de sus amigas. Casi todas les parecen mejor que la suya propia. Esto es un hecho, es real, ocurre en las mejores familias, y si eres madre y no lo sabes aún, es bueno que te vayas haciendo a la idea. Algún día tu hija te mirará con asquito. Pero tampoco te asustes, luego pasará el tiempo, tendrá sus propios hijos y se dará cuenta de la clase de gilipollas que ha sido.

Esta serie va justo sobre eso, las complicadas relaciones entre madres e hijas adolescentes. Los personajes masculinos no tienen apenas relevancia, son puras muletas de las féminas. Los maridos, hijos, hermanos no pintan aquí nada, son una fuente de conflicto más, como mascotas. La cosa va de mujeres básicamente. La creadora es mujer y las principales protagonistas también.

Pero hay un añadido social interesante que crea una triple confrontación. Madres blancas y negras, madres ricas y pobres, madres solteras y casadas... Y con todo esto la creadora, Liz Tigelaar, monta su particular totum revolutum de maternidade. Reese Witherspoon es la madre blanca, rica y casada, Kerry Washington es la madre negra, aparentemente pobre y soltera. Y con esto está el conflicto servido. El conflicto fácil, claro. Porque en esta serie es inconcebible, por ejemplo, que la madre soltera y pobre pueda ser la blanca. Tampoco se concibe que la negra pueda estar felizmente casada. Os aviso desde ya: la negra es pobre y muy guay, y la blanca es una puta arpía a la que la pasta le sale por las orejas. Además no es espoiler, se ve desde el principio. Pero es que conforme más va avanzando, más arpía es una y más buena la otra. Esto es así.

Y luego para remate de la pera aparece una china. Ésta es la típica china que abandona a su hija recién nacida, hija que es adoptada por una familia americana, naturalmente de blancos, heteros y asquerosamente ricos, que no pueden tener hijos. Porque como todos sabemos, los únicos que tienen problemas de infertilidad y adoptan niños son los blancos ricos, los chinos pobres todos tienen unos espermatozoides y unos óvulos como soles. Ah, y las madres adoptivas además de blancas y ricas son unas hijasdeputa; las biológicas, aunque hayan abandonado a sus niños a la intemperie en una fría noche invernal, son sistemáticamente buenas, sobre todo si son chinas.

En fin, una más de tópicos típicos, típicos tópicos.  Me habría encantado ver una serie sobre pequeños incendios en vidas normales. De gente que no es muy rica ni muy pobre, ni muy blanca ni muy negra ni muy china. Habría estado chulo que uno de los ricos hubiese sido negro, por ejemplo.  O gordo. En esta serie curiosamente no aparece gente ni gorda ni con gafas ni calva. Todos, tanto blancos como negros como chinos, tanto ricos como pobres, todos tienen el peso ideal, un pelo aceptable, buena dentadura, una vista estupenda y una dicción supercorrecta. Ningún tartamudo, por ejemplo. Ahora que caigo, tampoco hay nadie feo. En la carrera por la diversidad se han quedado muy cortitos. Suele pasar, la gente es tan variopinta, tan rara, tan cabrona, que por mucho que quieras hacer una serie en la que aparezcan reflejados todos los colectivos marginales, siempre siempre siempre te vas a dejar alguno atrás y vas a quedar como el culo con ese colectivo. Alguien debió advertir de esto a la señora Tigelaar.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Momentos decisivos: El 11-S y la guerra contra el terrorismo (Serie de TV), by Brian Knappenberger

Ahora que se ha cumplido el aniversario de los atentados que cambiaron el mundo, las televisiones se han entregado con ahínco a recordar la efeméride. Éste es sólo uno más de las decenas de documentales con los que nos han bombardeado. De momento es el único que he visto.

Se trata de cinco capítulos en los que Knappenberger va desgranando distintos aspectos. En la primera parte de cada uno se rememoran los hechos, con profusión de testimonios de supervivientes. En uno las Torres, en otro el Pentágono, el vuelo 93 que se dirigía supuestamente al Capitolio...  Bueno, lo de siempre, imágenes impactantes que nunca dejan de asombrarnos por muchas veces que las veamos, casi la misma incredulidad de entonces, la sensación de que estamos viendo una película, etc. Pero desde mi punto de vista la parte más interesante es la que analiza tanto la situación previa como la posterior, es decir, las causas y las consecuencias del mayor atentando terrorista de la historia de la humanidad.

A muchos se nos escapa lo que había detrás de todo ese odio que llevó a los terroristas a preparar durante 3 largos años aquellos atentados. Qué era lo que estaba pasando en la recámara mientras el mundo dormía plácidamente sin saber lo que estaba por llegar. Qué hilos se estaban moviendo en la oscuridad mientras nadie podía imaginar que la vida, tal y como la conocíamos, iba a terminar para siempre. Los últimos tiempos en los que nos sentimos realmente seguros. Porque a partir de entonces todo ha sido miedo, normas de seguridad exhaustivas, sospechas... y muchos otros atentados tal vez menos espectaculares pero que no han cesado en ningún momento y que han hecho mucho daño: Madrid, Londres, Barcelona, París, Niza... La locura se ha adueñado del mundo a partir de aquel día que nunca podremos olvidar.

El documental aclara muchos aspectos de esa intrahistoria, pero también creo que contribuye a la confusíón en otros. Entiendo que el director no quiere mojarse demasiado dando una perspectiva personal, lo cual es en principio bueno en un documental, cuanta más objetividad mejor. Pero es que llega un momento en el que no sabes bien qué pensar sobre lo que se hizo bien o mal. Es sencillo a posteriori ver los fallos de las decisiones que se tomaron, pero qué difícil debió de ser tomarlas en aquellos momentos.

En fin, creo que es un buen documento y por ello recomiendo a la gente que lo vea. Pero me quedan miles de dudas. Tal vez porque no haya respuestas realmente. No podemos juzgar los hechos a través de consecuencias que en aquel momento eran imprevisibles. Sé que la guerra de Afganistán al final salió como el culo, pero... en aquellos días de locura colectiva, de conmoción mundial, de estupefacción absoluta... qué otra decisión se podía haber tomado?  Sólo hubo una senadora que se opuso a la respuesta bélica. El país entero se puso en su contra, recibió amenazas de muerte incluso. La cuestión es si el mundo estaba preparado para no responder a ese ataque con contundencia. Creo sinceramente que no. Nadie lo hubiera entendido. Que levante la mano quien crea que sabe lo que se debió hacer.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Outlander (Serie de TV), by Ronald D. Moore

A ver cómo lo explico para que se me entienda. Tú vas un día por el campo y tocas una piedra y de repente te despiertas unos cuantos siglos atrás tirada en el mismo campo. Y en la época en la que estás ahora sólo hay tíos que quieren violarte todo el tiempo. Todos menos uno, que curiosamente es el único guapo, cachas y con un corazón que no le cabe en el pecho. Y eso que tiene un tórax en el que cabe todo todo todo.  Y unas espaldas que... Y unos brazos que..... uffffffff!

En fin, a lo que vamos. A pesar de la indiscutible beldad del protagonista confieso que no pasé del episodio cinco de la primera temporada. Después de tragarme todo un capítulo dedicado a una noche de bodas. Tooooodo un capítulooooo!!!!! Que se dice pronto.

El susodicho capítulo se podría resumir así: que si yo te miro, que si tú me miras, que si ahora te desato un cordoncito del corsé, que yo a ti te toco el pelo, que ahora te paso una mano por el culo, cinco minutos de tocarte el culo, te lo aprieto, te lo amaso... ahora una teta, quince minutos después la otra... y así toooooodo el tiempo, durante una horaaaaaaa!!!!! Una puta hora interminableeeeee!!!!! La noche de bodas más infumable de la historia de la televisión.

Sólo habría tenido sentido si hubiera terminado con un primer plano de sexo oral explícito. O anal. O yo qué sé, sexo del que sea.  Grupal incluso, una orgía hubiera justificado plenamente esa hora absurda. 

Lo siento, señor Moore, esta serie no es para mí. Ni siquiera puedo concebir que haya alguien que no bostece 70.000 veces viendo algo así. Que haya personas capaces de tragarse las 5 temporadas es algo que no sé cómo interpretar. Si como un logro de la humanidad al hacer tanto acopio de paciencia o como la prueba definitiva de que esta especie se va al carajo. Probablemente lo último.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Atípico (Serie de TV), by Robia Rashid

Otra de familias atípicas.  Últimamente me ha dado por lo atípico. He estado viendo al unísono la historia de la familia polígama de "Big love" y esta otra serie sobre una "familia autista", y la verdad es que creo que me estoy volviendo un poco rarita yo también. Más, si cabe.

Lo cierto es que en la familia de un autista casi todo gira en torno a él. La familia entera se adapta a ese síndrome que implica un montón de extrañezas, y así poco a poco todos se van volviendo igualmente atípicos. Hay que especificar que en este caso no se trata de un autismo "normal", sino de alto rendimiento, que es bastante diferente. El protagonista es una persona con altas capacidades que, con mucha voluntad por su parte y la inestimable ayuda de sus allegados, puede llegar a llevar una vida "casi" normal. Esto no puede decirse de todos los autismos, por desgracia.

Para relacionarte con un autista y empatizar con él te tienes que meter en su mundo. Tienes que entender sus terrores: los ruidos, el caos, todo lo que no esté perfectamente reglado por normas estrictas, las estridencias de todo tipo, sus aficiones obsesivas, y sobre todo, la tremenda lucha diaria de enfrentarse a un mundo que no está pensado para personas como ellos. Cada detalle, cada elemento fuera de lugar, cada distorsión de su realidad cotidiana puede convertirse en un drama. 

Y sin embargo en esta serie te ríes bastante. Porque su creadora, Robia Rashid, ha conseguido que Sam sea un personaje que, a pesar de su frialdad autista, inspire en el espectador una ternura irresistible.

La pasión de Sam son los pingüinos, y sólo a través de ellos él es capaz de entender un poco el mundo. Y luego está su amigo Rashid, un personaje fundamental que además de poner el punto de humor en cada capítulo, es realmente el único que ha captado la esencia de Sam. Luego está su hermana, más pequeña que él pero que ejerce perfectamente de cuidadora y al mismo tiempo de mosca cojonera. Y Elsa, la madre que ha dedicado su vida al autismo de su hijo y que teme perderlo más que a nada en el mundo. Incapaz de verlo crecer y despegarse de su vínculo inquebrantable. Hay que decir también que es un personaje un tanto cargante. Cuesta digerirla. El padre... bueno, ni fu ni fa. Es un personaje un tanto insípido.

Otro punto de interés son las relaciones de Sam con las chicas. Su novia Paige, su psicóloga Julia, sus compañeras de clase, todas tocadas por la varita mágica de alguna rareza. En fin, todo un mundo de frikismo generalizado puesto a disposición de Sam. En este sentido lo que menos me ha gustado de la serie es el exceso de flowerpowerismo. Es un universo sin maldad, todo paz y amor, donde todo el mundo entiende todo (bueno, todo menos algo tan normal, mondo y lirondo como una infidelidad, que es por lo visto lo más de lo más de lo más en materia de cosas imperdonables, en fin...). Me hubiera gustado algo más de realismo en lo que es la vida diaria de un autista, que me temo que se parece muy poco a lo que se ve en la serie. Teniendo en cuenta, naturalmente, que no está planteada como una comedia.

Por último, un breve repaso al elenco. De entre todas, destacaría las excelentes interpretaciones de Keir Gilchrist en el papel de Sam, y de Brigette Lundy-Paine como su hermana Casey. A ver, interpretar a un discapacitado puede ser para un actor un caramelito, porque hay un montón de tics físicos a los que recurrir. De hecho suelen ser papeles muy agradecidos, pero tengo que reconocer que Gilchrist lo hace de sobresaliente. 

En cuanto a Lundy-Paine, consigue expresar estupendamente el conflicto adolescente de identidad sexual que su personaje va desarrollando. Luego he sabido que en su vida real la actriz se define como "no binaria", una de esas nuevas modalidades de género (o mejor dicho, de no género) que nos resultan tan complicadas. La crisis de identidad de Casey da lugar a una trama argumental paralela tan interesante como la del autismo.  

En definitiva, una serie grata de ver, sin grandes pretensiones, pero que para mi gusto peca en exceso de ese defecto tan común en la ficción actual de presentar la realidad edulcorada, envuelta en papel de caramelo para que no nos cueste demasiado digerirla. Y sigo flipando con el puritanismo americano, según el cual, aún hoy en día, lo peor que puede pasar en una familia es una puta infidelidad. Por favor! Me explota la cabeza.

sábado, 21 de agosto de 2021

Allen v. Farrow (Miniserie de TV), by Kirby Dick, Amy Ziering

1. Esta serie es básicamente el intento de crear un relato que se contraponga al de Woody Allen. Y es totalmente lícito. Farrow está en su derecho de hacerlo, pero que quede claro que todo lo que se va a exponer en él son testimonios completamente sesgados para perjudicar al director.  En este aspecto tengo que decir que los directores Ziering y Dick han hecho un excelente trabajo de manipulación documental.

Todo empieza con una serie de insinuaciones sobre el gusto de Allen por las jovencitas. Algo que no es un secreto para nadie. Sus películas están llenas de historias de hombres maduros que se sienten atraídos por chicas muy jóvenes. Lo cual, que se sepa, hoy por hoy no es un delito. Le pueden preguntar a Farrow, que se casó a los 21 años con Frank Sinatra, que a la sazón contaba con 51. 

Si ése es el principal argumento, lo que sale en las películas de Allen, que yo recuerde jamás ha salido una relación pederasta. Con chicas jóvenes muchas, con niñas ninguna. Demuestra eso algo? A mi entender no, ni para bien ni para mal. Lo que salga en sus películas no es una prueba incriminatoria contra nadie.

2. Otro punto importante. Allen jamás ha sido acusado de pederastia por nadie más. Los únicos hechos tuvieron lugar supuestamente en una casa llena de niños y de niñeras. Se conocen muchos casos de pederastas que sólo hayan abusado en su vida de un menor, estando rodeados de niños de todas las edades, razas y colores?

Que liarte con la hija veinteañera de tu mujer no es para darte palmas, eso es verdad. Pero de ahí a ser un pederasta va un gran trecho.

Allen y Soon-Yi llevan 25 años juntos. No fue un polvo, no fue un capricho, no fue esa abyecta relación que Farrow y sus amiguitas testigos pretenden.

3. La vida maravillosa que Farrow pretende que llevaba su familia ha sido desmentida por varios de sus hijos adoptivos, no sólo por Soon-Yi. También por Moses, su hijo psiquiatra, que ha avalado en varias ocasiones las tesis de la hija perdida. Para quien esté interesado he aquí una carta pública de Moses explicando los hechos. Una carta completamente demoledora para Farrow que invito a leer a quien esté interesado:

https://cinefilosoficial.com/2021/03/23/el-testimonio-de-moses-farrow-en-defensa-de-woody-allen/

Por no hablar de los tres hijos de Mia muertos, una por sobredosis y los otros por suicidio. Para ser una madre adoptiva tan ideal no parece que a algunos de sus hijos les hayan salido las cosas demasiado bien.

4. Woody contó en sus memorias todo lo vivido, Farrow cuenta su versión en este documental. Son relatos contrapuestos. 

A mí lo único que me vale es lo que la justicia ha determinado, y es que Allen nunca abusó de Dylan. Y que nadie me hable de poder, dinero o influencias porque el mayor productor de Hollywood está en la cárcel condenado a un montón de años por abusos. 

Es imposible que Allen tuviera más influencias que él.

5. Y por último, lo principal. Me da igual si eres fan o no de Woody Allen. La presunción de inocencia existe y hoy por hoy ante la justicia, tras haberse presentado cientos y cientos y cientos de documentos, ese hombre es inocente. No sólo no se ha logrado probar su culpabilidad sino que existen centenares de pruebas de que la auténtica víctima aquí podría haber sido él.

Malos tiempos para la verdad cuando es tan sencillo levantar un bulo, una calumnia, una injuria, y alimentarlos sin limites, pero para quien esté interesado todos esos documentos son a estas alturas de dominio público.

Aunque de todos ellos yo me quedaría sencillamente con el durísimo testimonio de Moses. Ahí está todo.

jueves, 19 de agosto de 2021

Big Love (Serie de TV), by Mark V. Olsen, Will Scheffer

Ésta es la historia de una familia atípica, regida por el sagrado precepto de la poligamia. "El principio", como lo llaman ellos.

Os cuento cómo va el rollo de esta gente. Hay un padre celestial, y Bill, el protagonista,  es sacerdote de ese padre celestial. Además hay una vida eterna. Bien, pues "El Principio" consiste en que el sacerdote tenga muchas esposas para tener muchos hijos para vivir todos juntos en la vida eterna y así glorificar al padre celestial. Mola, eh? Bueno, advierto desde ya que para esto hay que tener pasta, que no lo puede hacer cualquier hijo de vecino.

Visto sin el prisma religioso la historia que tú como espectador ves es la siguiente: Barb, la primera esposa, se casa muy joven con Bill, pero entonces no eran partidarios de "El Principio" de la poligamia. De hecho son detractores totales. Tienen 3 hijos y Bill se convierte en un empresario de éxito. Luego Barb enferma de cáncer y le tienen que quitar el útero. Se traen a una chica de la comuna mormona, Nikki, para que la cuide. Y entonces Bill ve "la luz", siente "la llamada", y convence a Barb de formar una familia polígama porque ya que ella no puede concebir, Nikki les ayudará a tener más niños para el padre celestial. Y luego al cabo de los años, contratan a una niñera casi de la edad de los niños mayores, y Bill vuelve a sentir "la llamada". Entonces les pide permiso a sus otras esposas y ellas se lo dan, así que todos a una se casan con Margene.

En fin, sacad vuestras propias conclusiones. Yo no sé si los creadores, Olsen y Scheffer, son mormones polígamos de éstos de "El Principio", pero por el resultado final más parece que sean sus principales detractores. 

Advierto desde ya de que a alguna gente la historia le puede repugnar bastante. Sobre todo porque lo que tú, como persona normal, estás viendo es una cosa, y lo que ellos como fanáticos te cuentan es otra. Vamos, que lo de que toda la vida de Dios es que un tipo se cansa de su señora y se busca otra nueva para alegrarle la pajarita, aquí se reviste de espìritualidad,  es una llamada del padre celestial y tienes que atenderla.

"Riiiiiiing! Soy el padre celestial, esta chica me gusta para perpetuar la estirpe. Cásate con ella."

Y luego la cosa tiene su puntito, porque el polígamo está obligado a tratar a todas sus esposas por igual. Vamos, que hacen turnos entre las tres: para follar con él, para dormir, para comer... Un trato exquisitamente igualitario.

Pero lo mejor de la serie, con diferencia, son los piques entre ellas. Pura sororidad (advierto, es ironía). 

Aunque antes haya hablado algo de ellas, os las presento formalmente:

Barb es la primera y resulta ser una feminista de la religión mormona que sueña con ser sacerdotisa.

Nikki es la siguiente, una fanática de El Principio. Se ha criado en una Comunidad en la que viven como en el siglo XIX, vestimenta incluida, y es muuuuuuy bicho. Siempre está mosqueada con las otras esposas, y con el mundo en general. Por cierto, me declaro superfan de Chloë Sevigny. No se puede ser más rejervía. Sus primeros planos son constantes memes de la mala leche. Me encanta!

La tercera en discordia es Margene. Flowerpowerismo máximo. Bill la conoce siendo casi una niña pero "se deja engañar" por la mayoría de edad que ella declara. Ella es la única que no era religiosa, pero rápidamente se engancha a la secta familiar, y termina siendo la más convencida, la más entusiasta y la que más lucha por levantar la moral del clan.

Fueraparte  lo que te parezca la serie, hay auténticos momentazos inolvidables que, advierto, son espoiler:

1. Esta panda de beatos se meten a empresarios del juego y montan un casino. Pero por el bien de las almas de sus clientes, que conste.

2. Como a Bill no se le levanta para follar con Nikki, Margene se restriega un poquito con él para que pueda cumplir con su hermana-esposa.

3. La relación "incestuosa" de Margene y el hijo mayor de Bill, que son casi de la misma edad.

4. Bill completamente indignado cuando descubre que Nikki en secreto toma anticonceptivos: "Has hecho cosas terribles pero ésta se lleva la palma. Sabes lo importante que es traer nuevas almas a esta familia".

5. La confesión de Margene: "Siento deciros que os engañé respecto a mi edad. Cuando conocí a Bill tenía 15 años".

6. Cuando las mujeres del socio se enamoran entre ellas, se lesbianizan, y se largan con los niños. Momentazo.

7. Nikki a Margene: "Te cambio una de tus noches con Bill a cambio de arreglarte la secadora".

8. Un diálogo inolvidable:

- Venga, Nikki, no te pongas así.

- Lo siento, Barb, sé que soy rencorosa, envidiosa y mezquina.

- Lo sé.

- No, lo digo en serio.

- Y yo.

9. Y un superespolier. 

Al final muere él, y la cosa queda así:

- Barb, la esposa feminista, se hace sacerdotisa.

- Nikki, la esposa psicópata, se hace perfecta ama de casa gruñona.

- Margene, la esposa flower, se hace misionera y se pira a Latinoamérica dejando a Nikki con toda la prole.

Luego dirán de la lluvia en Sevilla, pero esto sí que es una pura maravilla.



lunes, 24 de mayo de 2021

Mad Men (Serie de TV), by Matthew Weiner

Empecé a ver Mad Men a pesar de las críticas que había leído sobre el machismo de la serie. A pesar o justo por eso. Normalmente ese tipo de críticas hace que me sienta atraída, porque tengo visto y demostrado que con frecuencia suelen ser injustas, irreales y muy poco fiables. Y no me equivocaba.

Mad Men es una serie profundamente feminista, y además esto es tan evidente que sorprende que haya tanta gente pensando justo lo contrario. De los personajes masculinos no hay ni uno que merezca la pena ni como hombre ni como persona. Son todos unos cerdos, unos salidos, unos trápalas de cuidado, mentirosos, egoístas, desmesuradamente ambiciosos, alcohólicos la mayoría, con la sensibilidad en el culo... en fin, unos regalitos. Matthew Weiner da una impresión tan mala de sus congéneres que da la sensación de que los odia a muerte.  En cambio ama a las mujeres sin lugar a dudas, y se nota.

Los personajes femeninos tienen una riqueza emocional, una cantidad de matices, que contrasta enormemente con la pobreza, simplicidad y primitivismo de sus compañeros hombres.  Desde el primer momento se nota la simpatía que siente el creador hacia las mujeres. Pero es que además conforme va desarrollándose la serie, la evolución de los personajes femeninos es tan interesante que prácticamente devoran a los masculinos. Incluso el propio Don Draper, el puto amo, queda a menudo eclipsado por la fuerza de personajes tan potentes como Joan o Peggy. 

No cabe duda de que buena parte del éxito de Mad Men se debe al carisma de sus intérpretes. Desde el protagonista central, Jon Hamm (la viva reencarnación del inolvidable Cary Grant) hasta las ya referidas féminas que van comiéndole el terreno poco a poco. La rotundidad física de ese mujerón que es Christina Hendricks, que eso no es una mujer; es un volcán, es la madre Tierra, es una diosa. Y frente a ese poderío, la fina belleza de January Jones o la presencia siempre impecable de Elisabeth Moss, dando vida en esta ocasión a la empecinada Peggy, con su lucha denodada por hacerse un hueco profesional en ese mundo de hombres eternamente pegados a una copa. 

Y bueno, lo que también enamora es el vestuario. Hay que morir por esos vestidos, esas maravillas de la moda de los 50 y los 60, esos peinados, esos zapatos. Esa Hendricks meneando su impresionante culo (que ríete tú de las Kardashian) y dejando embelesados a su paso a todos los mastuerzos del lugar. Esa elegancia natural de January Jones, tan Grace Kelly. Por favor, es que hay modelos que dan ganas de traspasar la pantalla para robárselos y guardarlos en tu armario.  Y luego los decorados taaaaaaaan de cine americano de los 50-60.  Un homenaje redondo a clásicos como El apartamento, Irma la dulce, La tentación vive arriba... 

En definitiva, la serie me estaba encantando, iba para sobresaliente seguro. Sin embargo la deriva que sigue en la última temporada, sobre todo en los últimos 5 capítulos, es francamente decepcionante. Eso ha hecho que mi puntuación haya descendido notablemente. No entiendo qué les pasa a los guionistas en esa temporada, qué bajón, qué locura. Esos personajes no se merecían un final tan anticlimático. Y paso a espoiler.

(espoiler)

El último capítulo es casi para echarse a llorar, sobre todo por el protagonista. El final de Draper, ese pedazo de macho alfa que es pura testosterona, es terminar en una secta  flower power haciendo yoga? Que sólo le ha faltado raparse el pelo y hacerse Hare Krishna, por favor. 

No perdono que hayan convertido a ese pedazo de personaje en un mamarracho. Vale que la crisis existencial por la que pasa después de la absorción de la empresa tenía que terminar en un final catártico. La muerte habría sido una salida digna. Pero esa escena final sentado en un jardín con un montón de colgados con las yemas de los dedos pegaditas haciendo Ooooooooommmmmm... 

Nooooooo, por favoooooooor. Don Draper noooooooo. Me han matado!