miércoles, 15 de septiembre de 2021

Outlander (Serie de TV), by Ronald D. Moore

A ver cómo lo explico para que se me entienda. Tú vas un día por el campo y tocas una piedra y de repente te despiertas unos cuantos siglos atrás tirada en el mismo campo. Y en la época en la que estás ahora sólo hay tíos que quieren violarte todo el tiempo. Todos menos uno, que curiosamente es el único guapo, cachas y con un corazón que no le cabe en el pecho. Y eso que tiene un tórax en el que cabe todo todo todo.  Y unas espaldas que... Y unos brazos que..... uffffffff!

En fin, a lo que vamos. A pesar de la indiscutible beldad del protagonista confieso que no pasé del episodio cinco de la primera temporada. Después de tragarme todo un capítulo dedicado a una noche de bodas. Tooooodo un capítulooooo!!!!! Que se dice pronto.

El susodicho capítulo se podría resumir así: que si yo te miro, que si tú me miras, que si ahora te desato un cordoncito del corsé, que yo a ti te toco el pelo, que ahora te paso una mano por el culo, cinco minutos de tocarte el culo, te lo aprieto, te lo amaso... ahora una teta, quince minutos después la otra... y así toooooodo el tiempo, durante una horaaaaaaa!!!!! Una puta hora interminableeeeee!!!!! La noche de bodas más infumable de la historia de la televisión.

Sólo habría tenido sentido si hubiera terminado con un primer plano de sexo oral explícito. O anal. O yo qué sé, sexo del que sea.  Grupal incluso, una orgía hubiera justificado plenamente esa hora absurda. 

Lo siento, señor Moore, esta serie no es para mí. Ni siquiera puedo concebir que haya alguien que no bostece 70.000 veces viendo algo así. Que haya personas capaces de tragarse las 5 temporadas es algo que no sé cómo interpretar. Si como un logro de la humanidad al hacer tanto acopio de paciencia o como la prueba definitiva de que esta especie se va al carajo. Probablemente lo último.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Atípico (Serie de TV), by Robia Rashid

Otra de familias atípicas.  Últimamente me ha dado por lo atípico. He estado viendo al unísono la historia de la familia polígama de "Big love" y esta otra serie sobre una "familia autista", y la verdad es que creo que me estoy volviendo un poco rarita yo también. Más, si cabe.

Lo cierto es que en la familia de un autista casi todo gira en torno a él. La familia entera se adapta a ese síndrome que implica un montón de extrañezas, y así poco a poco todos se van volviendo igualmente atípicos. Hay que especificar que en este caso no se trata de un autismo "normal", sino de alto rendimiento, que es bastante diferente. El protagonista es una persona con altas capacidades que, con mucha voluntad por su parte y la inestimable ayuda de sus allegados, puede llegar a llevar una vida "casi" normal. Esto no puede decirse de todos los autismos, por desgracia.

Para relacionarte con un autista y empatizar con él te tienes que meter en su mundo. Tienes que entender sus terrores: los ruidos, el caos, todo lo que no esté perfectamente reglado por normas estrictas, las estridencias de todo tipo, sus aficiones obsesivas, y sobre todo, la tremenda lucha diaria de enfrentarse a un mundo que no está pensado para personas como ellos. Cada detalle, cada elemento fuera de lugar, cada distorsión de su realidad cotidiana puede convertirse en un drama. 

Y sin embargo en esta serie te ríes bastante. Porque su creadora, Robia Rashid, ha conseguido que Sam sea un personaje que, a pesar de su frialdad autista, inspire en el espectador una ternura irresistible.

La pasión de Sam son los pingüinos, y sólo a través de ellos él es capaz de entender un poco el mundo. Y luego está su amigo Rashid, un personaje fundamental que además de poner el punto de humor en cada capítulo, es realmente el único que ha captado la esencia de Sam. Luego está su hermana, más pequeña que él pero que ejerce perfectamente de cuidadora y al mismo tiempo de mosca cojonera. Y Elsa, la madre que ha dedicado su vida al autismo de su hijo y que teme perderlo más que a nada en el mundo. Incapaz de verlo crecer y despegarse de su vínculo inquebrantable. Hay que decir también que es un personaje un tanto cargante. Cuesta digerirla. El padre... bueno, ni fu ni fa. Es un personaje un tanto insípido.

Otro punto de interés son las relaciones de Sam con las chicas. Su novia Paige, su psicóloga Julia, sus compañeras de clase, todas tocadas por la varita mágica de alguna rareza. En fin, todo un mundo de frikismo generalizado puesto a disposición de Sam. En este sentido lo que menos me ha gustado de la serie es el exceso de flowerpowerismo. Es un universo sin maldad, todo paz y amor, donde todo el mundo entiende todo (bueno, todo menos algo tan normal, mondo y lirondo como una infidelidad, que es por lo visto lo más de lo más de lo más en materia de cosas imperdonables, en fin...). Me hubiera gustado algo más de realismo en lo que es la vida diaria de un autista, que me temo que se parece muy poco a lo que se ve en la serie. Teniendo en cuenta, naturalmente, que no está planteada como una comedia.

Por último, un breve repaso al elenco. De entre todas, destacaría las excelentes interpretaciones de Keir Gilchrist en el papel de Sam, y de Brigette Lundy-Paine como su hermana Casey. A ver, interpretar a un discapacitado puede ser para un actor un caramelito, porque hay un montón de tics físicos a los que recurrir. De hecho suelen ser papeles muy agradecidos, pero tengo que reconocer que Gilchrist lo hace de sobresaliente. 

En cuanto a Lundy-Paine, consigue expresar estupendamente el conflicto adolescente de identidad sexual que su personaje va desarrollando. Luego he sabido que en su vida real la actriz se define como "no binaria", una de esas nuevas modalidades de género (o mejor dicho, de no género) que nos resultan tan complicadas. La crisis de identidad de Casey da lugar a una trama argumental paralela tan interesante como la del autismo.  

En definitiva, una serie grata de ver, sin grandes pretensiones, pero que para mi gusto peca en exceso de ese defecto tan común en la ficción actual de presentar la realidad edulcorada, envuelta en papel de caramelo para que no nos cueste demasiado digerirla. Y sigo flipando con el puritanismo americano, según el cual, aún hoy en día, lo peor que puede pasar en una familia es una puta infidelidad. Por favor! Me explota la cabeza.

sábado, 21 de agosto de 2021

Allen v. Farrow (Miniserie de TV), by Kirby Dick, Amy Ziering

1. Esta serie es básicamente el intento de crear un relato que se contraponga al de Woody Allen. Y es totalmente lícito. Farrow está en su derecho de hacerlo, pero que quede claro que todo lo que se va a exponer en él son testimonios completamente sesgados para perjudicar al director.  En este aspecto tengo que decir que los directores Ziering y Dick han hecho un excelente trabajo de manipulación documental.

Todo empieza con una serie de insinuaciones sobre el gusto de Allen por las jovencitas. Algo que no es un secreto para nadie. Sus películas están llenas de historias de hombres maduros que se sienten atraídos por chicas muy jóvenes. Lo cual, que se sepa, hoy por hoy no es un delito. Le pueden preguntar a Farrow, que se casó a los 21 años con Frank Sinatra, que a la sazón contaba con 51. 

Si ése es el principal argumento, lo que sale en las películas de Allen, que yo recuerde jamás ha salido una relación pederasta. Con chicas jóvenes muchas, con niñas ninguna. Demuestra eso algo? A mi entender no, ni para bien ni para mal. Lo que salga en sus películas no es una prueba incriminatoria contra nadie.

2. Otro punto importante. Allen jamás ha sido acusado de pederastia por nadie más. Los únicos hechos tuvieron lugar supuestamente en una casa llena de niños y de niñeras. Se conocen muchos casos de pederastas que sólo hayan abusado en su vida de un menor, estando rodeados de niños de todas las edades, razas y colores?

Que liarte con la hija veinteañera de tu mujer no es para darte palmas, eso es verdad. Pero de ahí a ser un pederasta va un gran trecho.

Allen y Soon-Yi llevan 25 años juntos. No fue un polvo, no fue un capricho, no fue esa abyecta relación que Farrow y sus amiguitas testigos pretenden.

3. La vida maravillosa que Farrow pretende que llevaba su familia ha sido desmentida por varios de sus hijos adoptivos, no sólo por Soon-Yi. También por Moses, su hijo psiquiatra, que ha avalado en varias ocasiones las tesis de la hija perdida. Para quien esté interesado he aquí una carta pública de Moses explicando los hechos. Una carta completamente demoledora para Farrow que invito a leer a quien esté interesado:

https://cinefilosoficial.com/2021/03/23/el-testimonio-de-moses-farrow-en-defensa-de-woody-allen/

Por no hablar de los tres hijos de Mia muertos, una por sobredosis y los otros por suicidio. Para ser una madre adoptiva tan ideal no parece que a algunos de sus hijos les hayan salido las cosas demasiado bien.

4. Woody contó en sus memorias todo lo vivido, Farrow cuenta su versión en este documental. Son relatos contrapuestos. 

A mí lo único que me vale es lo que la justicia ha determinado, y es que Allen nunca abusó de Dylan. Y que nadie me hable de poder, dinero o influencias porque el mayor productor de Hollywood está en la cárcel condenado a un montón de años por abusos. 

Es imposible que Allen tuviera más influencias que él.

5. Y por último, lo principal. Me da igual si eres fan o no de Woody Allen. La presunción de inocencia existe y hoy por hoy ante la justicia, tras haberse presentado cientos y cientos y cientos de documentos, ese hombre es inocente. No sólo no se ha logrado probar su culpabilidad sino que existen centenares de pruebas de que la auténtica víctima aquí podría haber sido él.

Malos tiempos para la verdad cuando es tan sencillo levantar un bulo, una calumnia, una injuria, y alimentarlos sin limites, pero para quien esté interesado todos esos documentos son a estas alturas de dominio público.

Aunque de todos ellos yo me quedaría sencillamente con el durísimo testimonio de Moses. Ahí está todo.

jueves, 19 de agosto de 2021

Big Love (Serie de TV), by Mark V. Olsen, Will Scheffer

Ésta es la historia de una familia atípica, regida por el sagrado precepto de la poligamia. "El principio", como lo llaman ellos.

Os cuento cómo va el rollo de esta gente. Hay un padre celestial, y Bill, el protagonista,  es sacerdote de ese padre celestial. Además hay una vida eterna. Bien, pues "El Principio" consiste en que el sacerdote tenga muchas esposas para tener muchos hijos para vivir todos juntos en la vida eterna y así glorificar al padre celestial. Mola, eh? Bueno, advierto desde ya que para esto hay que tener pasta, que no lo puede hacer cualquier hijo de vecino.

Visto sin el prisma religioso la historia que tú como espectador ves es la siguiente: Barb, la primera esposa, se casa muy joven con Bill, pero entonces no eran partidarios de "El Principio" de la poligamia. De hecho son detractores totales. Tienen 3 hijos y Bill se convierte en un empresario de éxito. Luego Barb enferma de cáncer y le tienen que quitar el útero. Se traen a una chica de la comuna mormona, Nikki, para que la cuide. Y entonces Bill ve "la luz", siente "la llamada", y convence a Barb de formar una familia polígama porque ya que ella no puede concebir, Nikki les ayudará a tener más niños para el padre celestial. Y luego al cabo de los años, contratan a una niñera casi de la edad de los niños mayores, y Bill vuelve a sentir "la llamada". Entonces les pide permiso a sus otras esposas y ellas se lo dan, así que todos a una se casan con Margene.

En fin, sacad vuestras propias conclusiones. Yo no sé si los creadores, Olsen y Scheffer, son mormones polígamos de éstos de "El Principio", pero por el resultado final más parece que sean sus principales detractores. 

Advierto desde ya de que a alguna gente la historia le puede repugnar bastante. Sobre todo porque lo que tú, como persona normal, estás viendo es una cosa, y lo que ellos como fanáticos te cuentan es otra. Vamos, que lo de que toda la vida de Dios es que un tipo se cansa de su señora y se busca otra nueva para alegrarle la pajarita, aquí se reviste de espìritualidad,  es una llamada del padre celestial y tienes que atenderla.

"Riiiiiiing! Soy el padre celestial, esta chica me gusta para perpetuar la estirpe. Cásate con ella."

Y luego la cosa tiene su puntito, porque el polígamo está obligado a tratar a todas sus esposas por igual. Vamos, que hacen turnos entre las tres: para follar con él, para dormir, para comer... Un trato exquisitamente igualitario.

Pero lo mejor de la serie, con diferencia, son los piques entre ellas. Pura sororidad (advierto, es ironía). 

Aunque antes haya hablado algo de ellas, os las presento formalmente:

Barb es la primera y resulta ser una feminista de la religión mormona que sueña con ser sacerdotisa.

Nikki es la siguiente, una fanática de El Principio. Se ha criado en una Comunidad en la que viven como en el siglo XIX, vestimenta incluida, y es muuuuuuy bicho. Siempre está mosqueada con las otras esposas, y con el mundo en general. Por cierto, me declaro superfan de Chloë Sevigny. No se puede ser más rejervía. Sus primeros planos son constantes memes de la mala leche. Me encanta!

La tercera en discordia es Margene. Flowerpowerismo máximo. Bill la conoce siendo casi una niña pero "se deja engañar" por la mayoría de edad que ella declara. Ella es la única que no era religiosa, pero rápidamente se engancha a la secta familiar, y termina siendo la más convencida, la más entusiasta y la que más lucha por levantar la moral del clan.

Fueraparte  lo que te parezca la serie, hay auténticos momentazos inolvidables que, advierto, son espoiler:

1. Esta panda de beatos se meten a empresarios del juego y montan un casino. Pero por el bien de las almas de sus clientes, que conste.

2. Como a Bill no se le levanta para follar con Nikki, Margene se restriega un poquito con él para que pueda cumplir con su hermana-esposa.

3. La relación "incestuosa" de Margene y el hijo mayor de Bill, que son casi de la misma edad.

4. Bill completamente indignado cuando descubre que Nikki en secreto toma anticonceptivos: "Has hecho cosas terribles pero ésta se lleva la palma. Sabes lo importante que es traer nuevas almas a esta familia".

5. La confesión de Margene: "Siento deciros que os engañé respecto a mi edad. Cuando conocí a Bill tenía 15 años".

6. Cuando las mujeres del socio se enamoran entre ellas, se lesbianizan, y se largan con los niños. Momentazo.

7. Nikki a Margene: "Te cambio una de tus noches con Bill a cambio de arreglarte la secadora".

8. Un diálogo inolvidable:

- Venga, Nikki, no te pongas así.

- Lo siento, Barb, sé que soy rencorosa, envidiosa y mezquina.

- Lo sé.

- No, lo digo en serio.

- Y yo.

9. Y un superespolier. 

Al final muere él, y la cosa queda así:

- Barb, la esposa feminista, se hace sacerdotisa.

- Nikki, la esposa psicópata, se hace perfecta ama de casa gruñona.

- Margene, la esposa flower, se hace misionera y se pira a Latinoamérica dejando a Nikki con toda la prole.

Luego dirán de la lluvia en Sevilla, pero esto sí que es una pura maravilla.



lunes, 24 de mayo de 2021

Mad Men (Serie de TV), by Matthew Weiner

Empecé a ver Mad Men a pesar de las críticas que había leído sobre el machismo de la serie. A pesar o justo por eso. Normalmente ese tipo de críticas hace que me sienta atraída, porque tengo visto y demostrado que con frecuencia suelen ser injustas, irreales y muy poco fiables. Y no me equivocaba.

Mad Men es una serie profundamente feminista, y además esto es tan evidente que sorprende que haya tanta gente pensando justo lo contrario. De los personajes masculinos no hay ni uno que merezca la pena ni como hombre ni como persona. Son todos unos cerdos, unos salidos, unos trápalas de cuidado, mentirosos, egoístas, desmesuradamente ambiciosos, alcohólicos la mayoría, con la sensibilidad en el culo... en fin, unos regalitos. Matthew Weiner da una impresión tan mala de sus congéneres que da la sensación de que los odia a muerte.  En cambio ama a las mujeres sin lugar a dudas, y se nota.

Los personajes femeninos tienen una riqueza emocional, una cantidad de matices, que contrasta enormemente con la pobreza, simplicidad y primitivismo de sus compañeros hombres.  Desde el primer momento se nota la simpatía que siente el creador hacia las mujeres. Pero es que además conforme va desarrollándose la serie, la evolución de los personajes femeninos es tan interesante que prácticamente devoran a los masculinos. Incluso el propio Don Draper, el puto amo, queda a menudo eclipsado por la fuerza de personajes tan potentes como Joan o Peggy. 

No cabe duda de que buena parte del éxito de Mad Men se debe al carisma de sus intérpretes. Desde el protagonista central, Jon Hamm (la viva reencarnación del inolvidable Cary Grant) hasta las ya referidas féminas que van comiéndole el terreno poco a poco. La rotundidad física de ese mujerón que es Christina Hendricks, que eso no es una mujer; es un volcán, es la madre Tierra, es una diosa. Y frente a ese poderío, la fina belleza de January Jones o la presencia siempre impecable de Elisabeth Moss, dando vida en esta ocasión a la empecinada Peggy, con su lucha denodada por hacerse un hueco profesional en ese mundo de hombres eternamente pegados a una copa. 

Y bueno, lo que también enamora es el vestuario. Hay que morir por esos vestidos, esas maravillas de la moda de los 50 y los 60, esos peinados, esos zapatos. Esa Hendricks meneando su impresionante culo (que ríete tú de las Kardashian) y dejando embelesados a su paso a todos los mastuerzos del lugar. Esa elegancia natural de January Jones, tan Grace Kelly. Por favor, es que hay modelos que dan ganas de traspasar la pantalla para robárselos y guardarlos en tu armario.  Y luego los decorados taaaaaaaan de cine americano de los 50-60.  Un homenaje redondo a clásicos como El apartamento, Irma la dulce, La tentación vive arriba... 

En definitiva, la serie me estaba encantando, iba para sobresaliente seguro. Sin embargo la deriva que sigue en la última temporada, sobre todo en los últimos 5 capítulos, es francamente decepcionante. Eso ha hecho que mi puntuación haya descendido notablemente. No entiendo qué les pasa a los guionistas en esa temporada, qué bajón, qué locura. Esos personajes no se merecían un final tan anticlimático. Y paso a espoiler.

(espoiler)

El último capítulo es casi para echarse a llorar, sobre todo por el protagonista. El final de Draper, ese pedazo de macho alfa que es pura testosterona, es terminar en una secta  flower power haciendo yoga? Que sólo le ha faltado raparse el pelo y hacerse Hare Krishna, por favor. 

No perdono que hayan convertido a ese pedazo de personaje en un mamarracho. Vale que la crisis existencial por la que pasa después de la absorción de la empresa tenía que terminar en un final catártico. La muerte habría sido una salida digna. Pero esa escena final sentado en un jardín con un montón de colgados con las yemas de los dedos pegaditas haciendo Ooooooooommmmmm... 

Nooooooo, por favoooooooor. Don Draper noooooooo. Me han matado!

lunes, 5 de abril de 2021

Amy (La chica detrás del nombre), by Asif Kapadia

Amy y sus amigos. Amy y su padre Mitch. Amy y sus novios. Amy y sus miedos. Amy y sus drogas. 

Pobre Amy. La alcohólica que nunca tuvo suficiente alcohol. 

Pobre Amy. La bulímica que nunca tuvo suficiente comida.

Pobre Amy. La cantante que nunca tuvo suficiente música.

Pobre Amy. La enamorada que nunca tuvo suficiente amor.

Pobre Amy. La hija que nunca tuvo suficiente protección.

Me quedo sin saber quién fue Amy. Lo que cuenta Kapadia ya lo sabía, era vox populi. Todos lo vimos en vivo y en directo. El morbo se mezclaba con la compasión pero no podías apartar la mirada de la pantalla mientras ella caminaba tambaleante por el escenario. Sí, fue penoso, terrible, desolador, pero al mismo tiempo fascinante. Me queda la sensación de que... sólo era una pobre chica muy perdida.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Las 4 estaciones de las chicas Gilmore (Miniserie de TV), by Amy Sherman-Palladino y Daniel Palladino

Reconozco que he llegado a esta secuela de las Gilmore de una manera un tanto anómala. A ver, la mayoría de seguidores de la serie tendrían probablemente un ataque de ansiedad cuando se enteraron, 9 años después, de la existencia de esta nueva entrega de sus heroínas. Me lo puedo imaginar. Qué fue de las Gilmore? Qué cambios habrán ocurrido en el maravilloso pueblecito de Stars Hollow? Y el resto de los habitantes de ese lugar encantado y encantador?

En mi caso, como me he tragado las 7 temporadas de las Gilmore del tirón en los últimos 3 meses, esto para mí no es más que una continuación sin más. No ha habido coitus interruptus, no ha habido un parón ni un final en falso, porque el único final, el auténtico, es éste. 

Desde ese punto de vista mi valoración es un poco tramposa. No llego a estos episodios con el mismo talante nostálgico que los que siguieron en su día las andanzas de estas chicas y llevaban años añorándolas. En mi caso, más bien al revés, estaba un poco hasta el moño de ellas, sinceramente. Y deseando perderlas de vista. Todo lo más sentía una cierta curiosidad por ver cómo había resuelto el matrimonio Palladino (Amy y Daniel) el futuro de las petardas Gilmore. 

Pero tengo que decir que me ha sorprendido muy agradablemente. He notado muchísimo la evolución en la calidad de los guiones, en la dirección y en general en todos los aspectos. La madurez de las protagonistas tiene mucho que ver. Alexis Bledel ya no es una niña, es una mujer hecha y derecha, y su personaje vuelve al pueblo en plena crisis existencial de la treintena. Y Graham es una cincuentona, y su Lorelai obviamente ha perdido en el camino buena parte de la tontería que arrastraba como una losa en su interminable adolescencia. 

Por otra parte los Palladino como guionistas han llevado el puntito surrealista a su máxima expresión. Los diálogos son mucho más brillantes, los personajes emblemáticos han tenido más protagonismo. Inolvidables las apariciones de Kirk (grande Sean Gunn), de Taylor, del trovador del pueblo, de la inolvidable Lane, del perrito Paul Anka... Y las nuevas adquisiciones, como la criada de Emily con toda su familia invadiendo la casa por completo... Todo contribuye a convertir esta secuela en un punto final mucho más logrado que el de la serie original. Por cierto, luego he sabido que la criada es la misma actriz que hace de mecánica de coches en el pueblo. Alucinante.

Resaltar también la aparición en forma de breves cameos de varios actores de la serie Parenthood, en la que Lauren Graham trabajó durante años después de las Gilmore. Sale incluso haciendo un pequeño papel de guarda forestal el marido de Graham en la vida real, el inolvidable Nate de "A dos metros bajo tierra". En fin, cada capítulo es un pequeño divertimento en el que se nota mucho la complicidad de todos (guionistas, productores, actores) y también la ausencia de uno de los personajes fundamentales, Richard, padre de Lorelai y abuelo de Rory.

El capítulo final es sencillamente maravilloso. Una explosión de luz como sólo podría darse en un lugar lleno de magia como Stars Hollow. Y esa escena final de la madre y la hija hablando en la escalera del quiosco al amanecer. Y esa frase final que nos deja...

Bueno, que nos deja con la boca abierta. Y hasta aquí puedo contar.

Sólo decir que me alegro muchísimo de haber visto esta entrega postrera de un año en la vida de las Gilmore. Me ha reconciliado con unos personajes y una historia que en la serie original se me habían hecho demasiado cargantes. Y ahora sí, ahora sé que las echaré de menos y que ocuparán un espacio importante en mi memoria. Y en mi corazón. Aunque me embarque en nuevas y apasionantes aventuras televisivas las Lorelais tienen un rinconcito para siempre aquí.