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jueves, 26 de febrero de 2015

Jules y Jim, by François Truffaut

Jules y Jim son dos chavales bastante intelectuales,

Filosofan todo el día, ni los aguanta su tía.

Conocen a Catherine, que a los dos hace tilín.

Catherine es cabra loca y a menudo se descoca.

Jules y Jim son muy sositos, y tampoco son bonitos,

Mas Catherine los adora y de los dos se enamora.

Cuando los tres se arrejuntan los pelos ponen de punta.

Si hay algo más repelente, por favor, que me lo cuenten.

Y entre charlas y retozos liados andan los mozos,

Y la chica entretenida con tanta ida y venida.

En verdad si esto es un trío yo paso de tanto lío.

Es muchísimo peor tener dos novios, qué horror!

Y los dos con tanto pavo, por grande que sea su rabo.

Y Catherine la pirada cada vez más dislocada.

Nouvelle vague, qué coñazo, no soporto este piñazo.

Es que no pueden hablar como la gente normal?

Tanta intelectualidad a mí me sienta fatal,

Me da dolor de cabeza y me provoca pereza.

Y hasta me salió una roncha del tamaño de La Concha.

Por eso debo decir aunque me echen a parir:

Querido François Truffaut, qué pedazo de truñón!

viernes, 10 de agosto de 2012

La piel suave, by François Truffaut

Bueno, de verdad que no me puedo creer que alguien se pueda tomar medianamente en serio esta película. Yo creo que ni los Monty Python hubieran hecho una parodia mejor de lo que es el típico encoñe de toda la vida de dios.

Truffaut y la nouvelle vague es lo que tienen, que lo mismo te descuajaringan la mandíbula de aburrimiento que de un ataque de risa. Yo particularmente viendo esta peli reconozco sin rubor que me he descojonao toda. Y para los que critican mi subjetividad diré que no sólo me he partido el culo yo sino también la compaña. Vamos, que hemos echado unas saludables risas en pareja muy bien echadas.

Para empezar está la elección del protagonista; pa haberlo matao. Si no sabéis quién es podéis buscarle por el Google y lo comprobaréis. Jean Desailly tiene cara de todo menos de voraz e insaciable amante. De marido aburrido sí; de burócrata soporífero, también; de señor con el colesterol por las nubes, sin duda; de empleado del registro de la propiedad, podría ser. Pero... de amante????? Quién coño estaría tan desesperada en el mundo para echarse a ese señor de amante??? Cagada total.

Es una pena porque para contar las secuencias que más risa dan tendria que destripar toda la película, y mi legendaria maldad no llega a esos extremos. Sólo me referiré por encima a ellas y quien haya visto el  truffo-truño me entenderá perfectamente, y quien no, pues que lo vea, de verdad que merece la pena.

1. La conferencia del escritor en un cine de pueblo: humor negro 100%. El organizador friki, el ágape de las autoridades del lugar, la novia sola en el hotel, el friki que quiere una copa, la novia que le manda a por medias... Puro Chaplin.

2. La escena de la escopeta.  Y de ésta sí que no puedo contar nada, pero es la hostia de divertida. Hay una peli por ahí de Brian de Palma que se llama "Vestida para matar" y que fijo que se inspiró para el título en "La piel suave".  Esa gabardina divina de morirse, esa pedazo de escopeta, qué estilazo, qué glamour... Qué coño, que donde se ponga una buena escopeta de cañón largo asomando por los bajos de la gabardina que se quite la típica pistolita de mierda en el bolsito.

Y luego, aparte de la cuestión humorística, también tiene un puntito de intriga importante. Por ejemplo, te tiras toda la peli preguntándote en función de qué cosa el protagonista se pone y se quita las gafas de ver. Hay veces que aparece conduciendo con las gafas puestas y otras en las que va el tío a pelo, ahí, a lo que caiga, en plan suicida, sin que en ningún momento se sepa el criterio según el cual se las pone y se las quita.

El tema de las gafas es verdaderamente enigmático. En casa hemos debatido largo y tendido sobre las distintas posibilidades: Coquetería? No, porque el tío las lleva y no las lleva indistintamente con la señora, con la amante y con quien encarte. Lentillas? Imposible, durante la misma secuencia a veces va con gafas y otras sin ellas. Un vacile del director? Pos va a ser lo más probable.

Francamente, me extraña que en ninguna crítica que he leído nadie comente nada de esto.

A menudo los críticos se pierden en disquisiciones inútiles y tontorronas y olvidan los detalles importantes que más preocupan al espectador de a pie. Pero bueno, afortunadamente para llenar esos huecos de la crítica oficial aquí estoy yo, siempre a vuestra disposición.

viernes, 1 de junio de 2012

Los 400 golpes, by François Truffaut

No podría decir cuánta gente me ha recomendado a lo largo de mi vida esta película. Decenas, probablemente cientos, me atrevería a decir que miles. Los 400 golpes es lo más en cine escolar, el summum de la educación a nivel fílmico. Eso es, al menos, lo que me habían contado.

Hicieron bien en recomendármela, desde luego. Me ha servido para reafirmarme en mi teoría de que la adolescencia es una verdadera pesadilla tanto para el que la sufre en sus carnes como para el que la padece por cercanía. Debería estar prohibida por decreto, pero como no lo está, debería legalizarse el asesinato de adolescentes como medida preventiva que asegurase la paz social.

Como madre de dos adolescentes y de otra ex-adolescente he meditado muchísimo sobre el asesinato de púberes: métodos, formas de burlar a la justicia, alternativas varias como la tortura, el electroshock... Esta película ha venido a convencerme de que todo lo que he pensado es poco para llegar a ese mundo feliz que imagino sin trastornos hormonales, berrinches súbitos y granos faciales.

El niño de la película es un imbécil de tomo y lomo, peor aún que mis propios hijos, que ya es decir. Truffaut intenta demonizar a los padres para salvar de la quema al nene, pero a mí los progenitores lo que me dan es una pena que te cagas. Pobre mujer, pobre hombre, qué vida más perra con ese regalito de hijo!

Por no hablar del profesorado. Siempre intuí que la de docente era una profesión para héroes del ruído, para gente con vocación de mártir. Después de ver esta película rectifico: es un trabajo para criminales, para sicarios, para gente sin escrúpulos, para verdaderos psicópatas.

No me extraña que las personas normales que se dedican a esa horrible labor tengan contínuas depresiones. Yo misma sólo de pensar en juntarme en un aula con 20 niños como el personaje de Jean-Pierre Léaud (a decir de toda la crítica, el alter ego del propio Truffaut)  siento escalofríos y convulsiones, y hasta me sube la fiebre y el vello se me eriza. Me parece horrorosa una vida rodeada de esos engendros sucios, alérgicos al agua y desalmados.

De uno en uno se pueden soportar a ratos; de dos en dos invitan al suicidio, pero de 20 en 20... eso es inhumano, es pura crueldad, es el infierno. Ni pensar quiero en los recortes en educación que llenarán las aulas de 30 y hasta 40 seres de éstos en pleno trastorno evolutivo-hormonal para convertirse en el terror de sus educadores.

Y que aún haya intrépidos guerreros que se atrevan a enfrentarse a este reto infernal! 400 golpes????? 400 pares de cojones es lo que hay que tener para ser maestro!!!!!! Y encima se dan de hostias por una plaza los muy desgraciados!

jueves, 17 de marzo de 2011

La noche americana, by Francois Truffaut

Aunque sólo fuera por ver al mismísimo Truffaut enseñándonos cómo se hace una película merecería la pena ver esta pequeña joya del cineasta francés. Aparte de todo lo que ya se ha dicho, que es un homenaje al cine, que es una declaración de amor, etc., es que además es una lección magistral. Por si esto fuera poco es divertidísima, algunos personajes son geniales, inolvidables. Y si aún no te he convencido para que la veas, ahí van unas cuantas razones más:

1. El personaje de la mujer del regidor. Una señora muy celosa que no se mueve del rodaje para no perder de vista al marido.

2. Las tropecientasmil tomas de la escena en la que Valentina Cortese se equivoca de puerta.

3. Jacqueline Bisset, preciosa.

4. François Truffaut interpretándose a sí mismo.

5. Las escenas en las que el equipo se reúne para visionar lo rodado y elegir la toma. Imprescindibles para aprender de cine.

6. Los sueños en blanco y negro del director en los que roba carteles de "Ciudadano Kane".

7. El discurso de Cortese en la fiesta, comentando cómo es la vida de la farándula, esas semanas en las que son como una gran familia y van todos a una para sacar adelante la película, y luego esas tristes despedidas hasta... la próxima.

Si te gusta el cine (y si estás en esta página es porque te gusta), no te la pierdas.