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sábado, 3 de diciembre de 2011

Wall Street: el dinero nunca duerme, by Oliver Stone

He observado que muchos de los fans entusiastas de la primera "Wall Street" despotrican sin piedad de esta secuela. Yo confieso que la otra no la he visto, así que ni me domina la pasión ni puedo comparar. La única que conozco es ésta y a ella dedico esta crítica en cuerpo y alma.

A mí me parece una buena película. Y muy oportuna. La veo más en el contexto de la actual crisis y de todo lo que ha pasado y sigue pasando que en plan secuela de una peli casi de culto. Me gusta cómo trata el tema de los mercados, de los tiburones de las finanzas, del despiadado mundo del dinero y del poco prometedor futuro que se ve venir. No sé cómo sería la primera Wall Street pero ésta describe perfectamente todo lo que estamos viviendo y lo que mucho me temo que nos queda por vivir.

Para mí sobran unas cuantas cosas: la historia de amor de la hija de Gekko con el joven broker, las patéticas relaciones padre-hija, la madre especuladora del chico, interpretada por una Susan Sarandon en un papel supérfluo y prescindible que no la merece... Todo el aparataje sentimentaloide está de más, porque la ingeniería financiera que nos describe Stone es de por sí tan fascinante y sobrecogedora que no necesitaba nada más.

Para mí Oliver Stone se redime con esta historia de sus últimas cagadas ("W", su patetico homenaje a Fidel, etc.) y nos da una lección de buen cine y de finanzas en un pack "dos en uno" muy digno de agradecer.

Ni que decir tiene que Douglas se come todo y a todos y que la pantalla se le queda muy pequeña. Es un pedazo de actor y a su lado el resto no pueden ser otra cosa sino meras comparsas. Mención aparte merece un esmeradísimo Josh Brolin, que se lo curra un huevo y consigue llevarse su trozo del pastel, y hasta en algunas escenas en las que no aparece Douglas, logra imponer su avasalladora presencia.

En definitiva, una gran película, una tremenda historia, que para nuestra desgracia se parece bastante a la realidad, y una brillante secuela que merece ser vista y juzgada por sí misma.

jueves, 17 de marzo de 2011

Giro al infierno, by Oliver Stone

Interesantísimo divertimento creativo de mezcla de géneros con resultado sobresaliente. Entre el thriller y la comedia negra, el guión no tiene desperdicio. En un paisaje inclemente y hostil, Sean Penn intenta sobrevivir a la fascinante locura del lugar. Interpretaciones memorables del propio Penn, de Billy Bob Thornton y de Nick Nolte.

El duelo final entre López y Penn, divertidísimo. Aunque no puedo decir que sea una admiradora ferviente de esta actriz, reconozco que el personaje le viene de perlas.

Altamente entretenida y recomendable

W., by Oliver Stone

Vaya por delante que simpatizo con George W. Bush casi tanto como simpatizo con los escorpiones o con las serpientes pitón, dicho esto para que nadie se lleve a error al leer mi crítica. Porque no puedo menos que sentir verdadera vergüenza del esfuerzo manipulador que se hace en la peli para mostrarnos a un Bush prácticamente al borde de la subnormalidad. No creo ni muchísimo menos que este lamentable personaje de la reciente historia sea ninguna lumbrera pero le presupongo, por haber llegado donde llegó y por haber estado manejando los hilos de la política mundial, un cierto nivel de conocimientos políticos, militares y geoestratégicos para tomar sus decisiones, por torpes que éstas fueran, y un grado medio de equilibrio psicológico.

Lo que no me puedo creer ni de coña es que el mundo haya estado durante ocho años en manos de un ser infantiloide, balbuceante, totalmente obsesionado por la figura paterna y casi con una edad mental de cinco años, que toma decisiones de relevancia universal por motivaciones tan absurdas como intentar convencer a su padre de que lleva razón y cosas así de pueriles. Es tan aberrante la imagen que Stone nos da del tipo que es inevitable no percatarse del maniqueísmo que comporta.

Está claro que el inefable Oliver pretende hacer una crítica de la intervención en Irak y de las oscuras motivaciones que hubo tras este episodio, porque prácticamente basa toda la peli en él, pasando muy por encima de algo tan significativo y tan duro para la historia de los USA y del propio W. como fue el 11-S. Y ése es el despropósito fundamental; si realmente quieres hacer un retrato de un presidente, cómo puedes saltarte el acontecimiento que indudablemente más ha marcado su mandato y ha constituído el detonante de todo lo que viene después.

En fin, una historia presuntamente biográfica sólo apta para auténticos fanáticos antibush y para mentes decididamente perezosas a las que les gusta que se lo den todo bien mascadito. Eso sí, las caracterizaciones impecables, ni en el museo de cera los sacan tan parecidos.