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jueves, 12 de febrero de 2015

Nueva vida en Nueva York, by Cédric Klapisch

LO QUE ME GUSTA

- Me gusta la New York de Klapisch, sus terrazas, su barrio chino, sus apartamentos, sus puentes y sus bicis paseando bajo los rascacielos. Es una Nueva York un poco hipster pero mola.

- Me gustan los personajes: el tipo perdido en la gran ciudad, el taxista chino, la sobrina china del taxista, la amiga lesbiana, la novia de la amiga lesbiana, la niñera de las lesbianas, el inspector de inmigración... Los reconozco, me suenan, están en la calle y puedo identificarlos.

- Me gusta muchísimo Romain Duris. Creo que ha ganado un montón desde aquella mamarrachada casposilla que fue para mí "Una casa de locos", el principio de la trilogía. Aunque presiento que si volviera a ver ahora aquella película, en plan precuela después de haber visto esta tercera, me gustaría mucho más.

- Me gusta cómo mueve Klapisch la cámara, por la ciudad y por los interiores. Me gustan las conversaciones por Skype con el editor, me gusta hasta la voz en off, con lo poco que me suelen gustar a mí las voces en off. Me gustan aquí porque sirven para contar una buena historia y porque no chirrían ni tratan al espectador de subnormal. Sólo aportan información adicional y punto.

- Me gusta que no haya mensaje moral ninguno. No se juzga a ningún personaje. Ni al protagonista, ni a la ex, ni a la amiga lesbiana y zorrón... pero sí se presentan con todos sus defectos, sin complacencia. Somos así y es lo que hay. Decide tú si te gustamos o no. Chapeau por Klapisch.

LO QUE NO ME GUSTA

- No me gusta Audrey Tautou. Ya, ya sé que iba en el pack de la trilogía y que había que cargar con ella, pero es el personaje menos convincente, el más forzado y el que menos cuadra en la historia. Y mucho me temo que es por la actriz y por ese toque Ameliè que lleva consigo a todas partes.

- No me gusta que no funcione la química entre Duris y Tautou, lo que puede ser debido al punto anterior o a que realmente no pegan ni con pegamento. En un momento dado el protagonista dice que para mantener una relación necesita pasión y que eso no existe entre ellos, y es cierto, no la hay. Lo que nos lleva al tercer punto.

- No me gusta la forma un tanto forzada en la que se llega al desenlace. No creo destripar nada si digo que es un final feliz, de los que dejan buen sabor de boca, ya que al ser una comedia romántica es lo que espera el espectador. Pero precisamente el hecho de que en ningún momento haya funcionado esa química entre los protagonistas hace que el desenlace no termine de ser creíble.

CONCLUSIÓN

Tenemos una buena historia, un buen comienzo y un nudo argumental interesante pero falta algo fundamental, esa química, ese feeling, esa chispa que debería saltar entre los dos personajes principales y que en ningún momento surge, lo que lleva a un final bonito, agradable, dulce y elegante pero con muy poca credibilidad. Una pena porque el conjunto queda muy deslucido.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Una casa de locos, by Cédric Klapisch

Pues parece que al señor este, Cédric Kaplisch, le llama mucho la atención el ambientecillo de los pisos de estudiantes de toda la vida de dios, porque en realidad los protagonistas, por muy Erasmus que sean, no hacen ni dejan de hacer otra cosa que vivir la vida loca, como todos los estudiantes que en el mundo han sido y han salido a estudiar fuera de casa. Si no, que le pregunten por aquí a unos cuantos.

Tal vez la particularidad de los Erasmus está en que en sus pisos hay un mestizaje cultural que podría haber resultado interesante si no fuera porque el director se limita a señalar una serie de topicazos sobre cada nacionalidad rellenándolos con las típicas borracheras, complicaciones erótico-festivas y discusiones sobre dinámicas higiénico-sanitarias de cualquier piso en el que se meten tropocientosmil en plan desbarre y cada uno de su madre y de su padre.

En resumidas cuentas, la película es un coñazo como la copa un pino. Igual a algunos que hayan disfrutado de la experiencia les haga pelín gracia; a juzgar por algunas críticas parece que sí, pero a la inmensa mayoría les parecerá el truñazo que es.

Los actores no son malos, son lo siguiente; el guión parece escrito directamente por una panda de Erasmus escasitos de talento en estado de resaca colectiva, y para lo que podía haber dado de sí la historia es penosa a más no poder.

Con esto de la crisis ya los Erasmus han pasado a la categoría de especie a extinguir, así que puede que esta película quede para la posteridad a modo de testimonio histórico de lo que fue una generación de estudiantes perdidos por esa Europa de dios. Esto es lo más triste porque en verdad no les hace la menor justicia. La mayoría de Erasmus son mucho más divertidos, mucho más borrachos y bastante más desfasaos de lo que se ve en la peli. Pero eso… para ellos se queda.