Una vez más una recomendación supuestamente amistosa me condujo a esta petardez de película. Os cuento:
Estaba yo tan ricamente zapeando cuando de repente doy en TCM con "Mujercitas", que es una de mis pelis favoritas de todos los tiempos y que hacía un montón de navidades que no veía. Y me sentí muyyyyyyy felizzzzzz de poder volverla a ver, aunque fuera en Semana Santa, claramente a destiempo.
Pero no. Me dije a mí misma: "Tía, ya la has visto mil veces. Y te habías propuesto ver hoy "Deseando amar", la célebre obra maestra del famosísimo y alabadísimo Kar-Wai Wong. No seas una cinéfila chunga, olvídate de tus "Mujercitas", sé valiente y aguerrida, y apuesta por el cine asiático".
Y dicho y hecho. Con todo el dolor de mi corazón dejé en el salón a mi perro tan agustito viendo en la tele "Mujercitas" y me fui yo al ordenador a ver la gran historia del maestro Wong.
Ayyyyyyy, señoooorr!! Cómo eché de menos a Meg, Jo, Beth y Amy y cómo envidié a mi perro, que no va por la vida de cinéfilo y por tanto puede ahorrarse estos malos tragos tranquilamente. Qué rollo más insufrible, diosssssss!!
Eso sí, aunque la historia no podía ser más lennnnnnnta y más tonnnnnnnnta, reconozco que la peli me planteó ciertos enigmas que me mantuvieron bastante entretenida todo el rato. Enigmas tales como:
1. Qué marca de laca usa Maggie Cheung, la actriz protagonista, que llueva lo que llueva y caiga lo que caiga, aunque sean chuzos de punta, no se le mueve ni un milímetro del peinado en toda la película. Quiero esa laca yaaaaaa.
2. Cómo se pueden tener tantos vestidos en una casa sin que en ningún momento aparezca el vestidor. Dónde los guarda. Y cuántas veces se cambia esa mujer de vestido al día. Y de dónde saca el tiempo para cambiarse tanto.
3. Por qué, entretanto, él siempre va con el mismo traje y solo se cambia de vez en cuando la corbata. Me parece superinjusto. Ella un pedazo de colección de modelazos de la hossstia y él un traje de mierda. Eso sí, en gomina gasta él casi tanto como ella en laca. Algo es algo.
4. Por qué ella es tan infeliz cuando tiene ese pedazo de armario que que ya lo quisiera para sí la mismísima Letizia. Por mucho que Felipe Varela se pusiera a currar como un negro durante meses jamás podría diseñarle a la reina la cantidad de vestidos que tiene esta mujer. Y encima va por la vida con esa cara de pena que es pa inflarla a hostias. Desde luego dios le da pan a quien no tiene dientes. Que me den a mí ese armario, que verás la pena que me entra.
5. Y por qué esa mujer lleva la misma ropa en su casa que en la calle o en el trabajo, tanto da que sea de día que de noche. No te digo que se ponga un chandalito para andar por casa, pero hombre, una batita un poco más suelta, un algo... En realidad si te paras a pensar el modelo de mi prima es todo el tiempo el mismo; lo único que cambia es el estampado. Es un diseño único, al más puro estilo de la China comunista, pero en tope glamouroso.
6. Y otra cosa: esa pose imposiblemente estirada que Maggie Cheung mantiene todo el rato cómo es que no le provoca un terrible lumbago. Y desde el punto de vista laboral eso qué sería, enfermedad profesional o accidente laboral?
En definitiva, entre estas y otras muchas disquisiciones por el estilo se me pasaron los eternos 96 minutos de la película, intentando adivinar por qué razón alguien que lo que supuestamente pretende es rodar una película, puede terminar rodando un desfile de moda.
Y mientras yo veía este interminable videoclip fashionista y bostezaba a razón de mil bostezos por minuto, batiendo mi propio récord, el mamonazo de mi perro en el salón disfrutando de las aventuras de las inolvidables hermanas March. Luego dicen que si perra vida. Ya ya.
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martes, 22 de marzo de 2016
lunes, 2 de mayo de 2011
My Blueberry Nights, by Wong Kar-Wai
Había oído hablar mucho de Wong Kai-Bar y de las pasiones que despierta, tanto en contra como a favor, y tenía bastante curiosidad por ver alguna de sus películas, aunque algo me decía que llevaba todas las papeletas para convertirme en detractora. No me equivocaba.
El preciosismo, el estilazo, la estética videoclip y el buen gusto no se le pueden negar, desde luego. Sólo falla una cosa: la historia. Y al cine vamos a ver historias. Si yo quiero ver videoclips chulos pues ya me las apañaré para buscarlos pero si me siento a ver una peli quiero que me cuenten algo, que me conmuevan o al menos que me entretengan.
"Una hipnótica inmersión en la vida de una mujer en busca de sí misma", dice Carlos Boyero. Pues sí, Carlos, entendiendo por hipnotismo la capacidad de adormilar al espectador en su asiento, efectivamente, es hipnótica a más no poder.
Lo de que esta mujer va en busca de sí misma como frase queda guay y bastante inspirada, lo que pasa es que en este caso lo que está mujer va buscando es conseguir dinero para un coche. Y cuando consigue el dinero qué es lo que hace? Pues volver al sitio de donde salió. Es decir, la supuesta búsqueda de la chica ésta consiste en currar de camarera en distintos sitios para poder comprarse un vehículo con el que regresar a su casa.
No dudo de que habrá quien considere este argumento del máximo interés pero yo conozco a tantisima gente que curra para comprarse un coche que, sinceramente, me parece muy poco atractivo como tema principal de una película.
Alguien me podría objetar que lo interesante del film es la gente con la que se va encontrando en sus diferentes puestos de trabajo. Un policía alcohólico y su ex-mujer, también alcohólica (por cierto, guapísima Rachel Weisz con ese look Sofía Loren), una adicta al juego (por cierto, horrorosa Natalie Portman con ese horrible pelo rubio. Aunque sólo fuera por ver fea a Portman merecería la pena ver la peli) ... en fin, incluso hay quien opina que es una reflexión sobre las adicciones. Vale. Pero es que si trabajas en un bar de camarera vas a conocer borrachos a punta pala y si curras en un casino te vas a encontrar ludópatas para dar, vender y regalar. También tendrás interminables charlas con ellos, que es lo que hace la protagonista de la peli, pasarse la vida charlando soporíferamente con todos estos elementos e hipnotizarnos con su vacua cháchara, como muy bien apunta el gran Boyero.
En definitiva, sólo recomiendo este film por dos cosas: la que ya he apuntado de ver a Portman con ese peinado adefesio y el beso. Hay un beso en esta película que es probablemente el beso más comestible, carnoso, frutal, cremoso, mordible y espirituoso de la historia del cine. Vedlo y disfrutad.
El preciosismo, el estilazo, la estética videoclip y el buen gusto no se le pueden negar, desde luego. Sólo falla una cosa: la historia. Y al cine vamos a ver historias. Si yo quiero ver videoclips chulos pues ya me las apañaré para buscarlos pero si me siento a ver una peli quiero que me cuenten algo, que me conmuevan o al menos que me entretengan.
"Una hipnótica inmersión en la vida de una mujer en busca de sí misma", dice Carlos Boyero. Pues sí, Carlos, entendiendo por hipnotismo la capacidad de adormilar al espectador en su asiento, efectivamente, es hipnótica a más no poder.
Lo de que esta mujer va en busca de sí misma como frase queda guay y bastante inspirada, lo que pasa es que en este caso lo que está mujer va buscando es conseguir dinero para un coche. Y cuando consigue el dinero qué es lo que hace? Pues volver al sitio de donde salió. Es decir, la supuesta búsqueda de la chica ésta consiste en currar de camarera en distintos sitios para poder comprarse un vehículo con el que regresar a su casa.
No dudo de que habrá quien considere este argumento del máximo interés pero yo conozco a tantisima gente que curra para comprarse un coche que, sinceramente, me parece muy poco atractivo como tema principal de una película.
Alguien me podría objetar que lo interesante del film es la gente con la que se va encontrando en sus diferentes puestos de trabajo. Un policía alcohólico y su ex-mujer, también alcohólica (por cierto, guapísima Rachel Weisz con ese look Sofía Loren), una adicta al juego (por cierto, horrorosa Natalie Portman con ese horrible pelo rubio. Aunque sólo fuera por ver fea a Portman merecería la pena ver la peli) ... en fin, incluso hay quien opina que es una reflexión sobre las adicciones. Vale. Pero es que si trabajas en un bar de camarera vas a conocer borrachos a punta pala y si curras en un casino te vas a encontrar ludópatas para dar, vender y regalar. También tendrás interminables charlas con ellos, que es lo que hace la protagonista de la peli, pasarse la vida charlando soporíferamente con todos estos elementos e hipnotizarnos con su vacua cháchara, como muy bien apunta el gran Boyero.
En definitiva, sólo recomiendo este film por dos cosas: la que ya he apuntado de ver a Portman con ese peinado adefesio y el beso. Hay un beso en esta película que es probablemente el beso más comestible, carnoso, frutal, cremoso, mordible y espirituoso de la historia del cine. Vedlo y disfrutad.
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