Reconozco que tengo debilidad por las historias que transcurren entre fogones. Y si hay amor de por medio más. No hay imagen que me resulte más erótica y más sugerente que esa que se repite siempre en este tipo de pelis cuando alguien da de comer extasiado a alguien con los dedos y casi se puede sentir el olor de la comida, el sabor, la textura, las especias… Porque además tienen la ventaja de que aunque la historia sea un rollo como la copa un pino siempre te puedes regodear mirando los platos, las presentaciones, los vinos, la elegancia de una bonita mesa. Los que apreciamos este tipo de cosas y gozamos de cierto apego al sibaritismo no podemos evitar deleitarnos con esas imágenes si están bien hechas. Y en este caso lo están, doy fe.
Creo que Pitoun retrata además bastante bien lo que es el mundo de la alta cocina. Las presiones, el estrés, la locura, la responsabilidad, la falta de rentabilidad económica, la dificultad de hacer negocio… De hecho incluso en un momento uno de los personajes hace referencia a un gran chef que se suicida por haber perdido una de sus estrellas, algo que acerca bastante el film a la actualidad más inmediata. Recientemente se ha producido un caso muy similar en el mundo de la cocina de élite y viendo la película no pude evitar relacionarla con tan triste acontecimiento. La presión a la que se ven sometidos los grandes chefs para conservar la categoría de sus restaurantes es tremenda, y esto unido a la ruina económica que a veces suponen estos negocios hace que de vez en cuando se repitan desgraciadamente este tipo de hechos luctuosos.
En fin, de todas formas tengo que decir que aparte de todo esto el hilo argumental de la historia de amor entre los protagonistas es bastante flojilla, y a pesar de que la sola presencia de la asquerosamente guapísima, estilosísisma, elegantísima y perfectísima
Irène Jacob puede ser motivo adicional de goce, sobre todo para los caballeros, no puedo decir que haya apreciado la menor química entre su personaje y el del cocinero americano. Lo cual le quita bastantes puntos pero que se compensan en gran parte por esos primeros planos alucinantes de pescados, mariscos, frutas y exquisiteces de todo tipo con los que el director nos obsequia.
Eso sí, como suele pasar siempre con este tipo de films queda terminantemente prohibido verlos en ayunas. Lo ideal, lo que les da un plus de placentero éxtasis es verlas con un bonito y bien montado plato de alguna delicatessen y con una copa de buen vino. Si además hay buena compañía la experiencia puede ser verdaderamente gratificante, casi cercana a lo místico.
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lunes, 8 de febrero de 2016
viernes, 30 de enero de 2015
Tres colores: Rojo, by Krzysztof Kieslowski
La verdad es que me daba miedo entrar en la famosa trilogía de Kieslowski dedicada a los tres colores de la bandera francesa. Y me daba miedo porque mucho me temía que me iba a encontrar con lo que efectivamente al final me he encontrado, con un preciosismo visual indiscutible y con un hilo argumental completamente incomprensible.
Y por qué he empezado por el final, por el último de los tres filmes? Pues no es porque tenga nada contra el blanco o el azul; prometo que ha sido pura casualidad; éste es el primero que se me ha presentado como única alternativa nocturna aceptable y no he tenido más remedio que entrar al trapo. O eso, o Gran Hermano Vip. Y elegí el rojo, llamadme loca. Y el rojo es todo imagen, impacto visual, belleza, sentido y sensibilidad, a lo cual contribuye en gran medida la presencia constante en la pantalla de la preciosa Iréne Jacob, y una fotografía memorable cargada de sugerencias.
Ahora bien, si vamos al fondo, a la historia, que en definitiva en cine es lo que a mí me interesa, estoy más perdida que el barco el arroz. No entiendo nada, no sé de qué coño va esto, qué me estás contando, Kieslowski. No sé, podría pasarme horas haciendo preguntas sobre el significado de cada fotograma, pero para hacerlo más llevadero me limitaré a cinco preguntitas de nada que no revelan gran cosa de la trama. Ahí van:
1. Por qué Jacob, cuando atropella a la perra y ve que está sangrando bastante perjudicada, en lugar de llevarla inmediatamente a un veterinario, se pone a buscar al dueño para preguntarle qué hace con ella. Una de dos, o eres una hijaputa y dejas abandonado al animal, o sales corriendo para salvarle la vida, pero... ponerte a buscar al dueño para consultarle? Qué coño le pasa a esta tía.
2. Por qué Jacob persigue por toda la ciudad a la perra de Trintignant cuando se le escapa y luego, en cuanto entra en la casa, se le olvida la perra por completo y ya no vuelve a acordarse de ella hasta que la perra pare y le pide al señor juez un cachorrito. Qué clase de extraño amor por los animales tiene esta mujer.
3. Por qué Jacob, a pesar de ser una modelo famosa, fermosa, reconocida y con un pedazo de cartelón de cinco metros con su cara colocado en el centro de la ciudad, tiene una vida social tan escasita y una vida amorosa básicamente telefónica. O sea, tal que si fuera un callo malayo pero siendo un quesito. Esto cómo se supone que se come?
4. Por qué Jacob se pilla ese cuelgue tan raro del personaje de Trintignant. Por qué en lugar de cagarse viva cuando entra en la casa de un tipo que espía conversaciones de sus vecinos y salir corriendo espantada, como haría cualquiera en su lugar, se queda allí a charlar tan ricamente con el tipo.
5. Por qué Jacob se cruza constantemente con su vecino sin verlo y sin que él la vea a ella, y luego, de repente un buen día... Uyssss, que no lo puedo contar. Qué sentido tiene esa historia, qué quiere decir, qué tiene que ver con Trintignant, qué clase de bucle es éste.
Y ya digo que podría hacer mil preguntas más pero solo con éstas creo que queda suficientemente claro que no me enteré absolutamente de nada de esto de la "fraternitè" en rojo. En resumidas cuentas, todas mis dudas se resumen en una: por qué Kieslowski cree que la fraternidad tiene algo que ver con el rojo, con los perros abandonados y con la alta costura. Dónde me he perdido.
Y por qué he empezado por el final, por el último de los tres filmes? Pues no es porque tenga nada contra el blanco o el azul; prometo que ha sido pura casualidad; éste es el primero que se me ha presentado como única alternativa nocturna aceptable y no he tenido más remedio que entrar al trapo. O eso, o Gran Hermano Vip. Y elegí el rojo, llamadme loca. Y el rojo es todo imagen, impacto visual, belleza, sentido y sensibilidad, a lo cual contribuye en gran medida la presencia constante en la pantalla de la preciosa Iréne Jacob, y una fotografía memorable cargada de sugerencias.
Ahora bien, si vamos al fondo, a la historia, que en definitiva en cine es lo que a mí me interesa, estoy más perdida que el barco el arroz. No entiendo nada, no sé de qué coño va esto, qué me estás contando, Kieslowski. No sé, podría pasarme horas haciendo preguntas sobre el significado de cada fotograma, pero para hacerlo más llevadero me limitaré a cinco preguntitas de nada que no revelan gran cosa de la trama. Ahí van:
1. Por qué Jacob, cuando atropella a la perra y ve que está sangrando bastante perjudicada, en lugar de llevarla inmediatamente a un veterinario, se pone a buscar al dueño para preguntarle qué hace con ella. Una de dos, o eres una hijaputa y dejas abandonado al animal, o sales corriendo para salvarle la vida, pero... ponerte a buscar al dueño para consultarle? Qué coño le pasa a esta tía.
2. Por qué Jacob persigue por toda la ciudad a la perra de Trintignant cuando se le escapa y luego, en cuanto entra en la casa, se le olvida la perra por completo y ya no vuelve a acordarse de ella hasta que la perra pare y le pide al señor juez un cachorrito. Qué clase de extraño amor por los animales tiene esta mujer.
3. Por qué Jacob, a pesar de ser una modelo famosa, fermosa, reconocida y con un pedazo de cartelón de cinco metros con su cara colocado en el centro de la ciudad, tiene una vida social tan escasita y una vida amorosa básicamente telefónica. O sea, tal que si fuera un callo malayo pero siendo un quesito. Esto cómo se supone que se come?
4. Por qué Jacob se pilla ese cuelgue tan raro del personaje de Trintignant. Por qué en lugar de cagarse viva cuando entra en la casa de un tipo que espía conversaciones de sus vecinos y salir corriendo espantada, como haría cualquiera en su lugar, se queda allí a charlar tan ricamente con el tipo.
5. Por qué Jacob se cruza constantemente con su vecino sin verlo y sin que él la vea a ella, y luego, de repente un buen día... Uyssss, que no lo puedo contar. Qué sentido tiene esa historia, qué quiere decir, qué tiene que ver con Trintignant, qué clase de bucle es éste.
Y ya digo que podría hacer mil preguntas más pero solo con éstas creo que queda suficientemente claro que no me enteré absolutamente de nada de esto de la "fraternitè" en rojo. En resumidas cuentas, todas mis dudas se resumen en una: por qué Kieslowski cree que la fraternidad tiene algo que ver con el rojo, con los perros abandonados y con la alta costura. Dónde me he perdido.
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