Me gustó mucho el anterior documental de José Luis Guerín, "En construcción", y no podía dejar de ver este nuevo trabajo, que además cuenta con unas críticas impresionantes. En este caso el director va por el mundo, cámara en mano, aprovechando los múltiples festivales de cine a los que es invitado.
Lo primero, decir que quién pillara la cantidad de invitaciones de este hombre; menudos viajecitos que se pega por to el morro. Guerín tiene vocación de reportero callejero, y eso es lo que hace básicamente, callejear con su cámara. Con la música discreta de Gorka Benítez de fondo va y viene de Oriente a Occidente, de América a Asia, o de China a Brasil.
Eso sí, se hace un poco cansino ver siempre lo mismo, como que ya está muy trillado el tema éste de la calle. En resumidas cuentas: borrachos colombianos, mendigos neoyorkinos, predicadores chilenos, pirados brasileiros, speakers varios, sabios callejeros, mirones, payasos, bronquistas vocacionales, filósofos desdentados...
Qué coño, Sabina os puede retratar a la fauna que sale en el documental mucho mejor que yo:
Al Caponne en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Montparnase,
mercader en Damasco, costalero en Sevilla, negro en Nueva Orleans.
Viejo verde en Sodoma, deportado en Siberia, sultán en un harén,
policía ni en broma, triunfador de la feria, gitanito en Jerez.
Tahur en Montecarlo, cigarrillo en tu boca, taxista en Nueva York,
el más chulo del barrio y tiro porque me toca, suspenso en religión.
Confesor de la reina, banderillero en Cádiz, tabernero en Dublín,
comunista en las Vegas, ahogado en el Titanic, flautista en Hammelin
Billarista a tres bandas, insumiso en el cielo, dueño de un cabaret,
arañazo en tu espalda, tenor en Rigoletto, pianista de un burdel.
Bongosero en La Habana, cazador en Venecia, anciano en Shangri La
polizón en tu cama, vocalista de orquesta, mejor tiempo en Lemans.
Cronista de sucesos, detective en apuros, conservado en alcohol,
violador en tu sueños, suicida en el viaducto,guapo en un culebrón.
Morfinómano en China, desertor en la guerra, boxeador en Detroit,
cazador en la India, marinero en Marsella, fotógrafo en Play-Boy.
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jueves, 2 de febrero de 2012
martes, 22 de noviembre de 2011
En construcción, by José Luis Guerin
Estamos ante un documental tipo "Callejeros", de ésos de pasear la cámara y captar la vida en la calle, ya sabéis. Para mí, el principal atractivo radica en que transcurre en el Raval de Barcelona, un barrio que puede gustar o no pero que nunca deja indiferente. Vamos, que aunque sea un documental, la cosa tiene su puntito.
Mientras se va levantando un edificio vamos viendo pasar la vida de los habitantes del barrio. Hombre, ya sé que esto mucha acción no tiene, pero como curiosidad está bien. Es como los documentales de National Geographic, que consisten en observar durante meses la vida de una colmena y montar después los momentos más interesantes. La vida es así. Que es lenta y aburrida? Pues sí, pero el mundo está lleno de voyeurs de vidas ajenas.
Es verdad que a ratos se hace pelín pesado. Hay tipos muy divertidos, como el ex-marino, un puntazo total. O el albañil marroquí fiilósofo marxista, un auténtico fenómeno. Y luego hay otros que son un tostón, como la parejita de colgados, que no se entiende ni lo que hablan de las pasadas de porros que se pegan. En ese aspecto el interés de los personajes es muy irregular.
De todas formas es fascinante ver cómo se va levantando el edificio poco a poco junto a la iglesia románica de San Pablo. Jugar a ser un poco jubilados-observadores-de-obras. Oye, que parece una actividad rollo pero te pones y es hasta divertido. Lo prometo.
Mientras se va levantando un edificio vamos viendo pasar la vida de los habitantes del barrio. Hombre, ya sé que esto mucha acción no tiene, pero como curiosidad está bien. Es como los documentales de National Geographic, que consisten en observar durante meses la vida de una colmena y montar después los momentos más interesantes. La vida es así. Que es lenta y aburrida? Pues sí, pero el mundo está lleno de voyeurs de vidas ajenas.
Es verdad que a ratos se hace pelín pesado. Hay tipos muy divertidos, como el ex-marino, un puntazo total. O el albañil marroquí fiilósofo marxista, un auténtico fenómeno. Y luego hay otros que son un tostón, como la parejita de colgados, que no se entiende ni lo que hablan de las pasadas de porros que se pegan. En ese aspecto el interés de los personajes es muy irregular.
De todas formas es fascinante ver cómo se va levantando el edificio poco a poco junto a la iglesia románica de San Pablo. Jugar a ser un poco jubilados-observadores-de-obras. Oye, que parece una actividad rollo pero te pones y es hasta divertido. Lo prometo.
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