1. Eres Robert Guédiguian y estás pensando un argumento para tu próxima película. Cuál sería.
A. Un sindicalista ejemplar mata a un agente y se convierte en mujer para casarse con su viuda lesbiana.
B. Un sindicalista ejemplar resulta ser la reencarnación de Camarón de la Isla.
C. Un sindicalista ejemplar es robado y apaleado pero se siente superculpable por ser burgués.
2. Eres un sindicalista ejemplar y te roban y apalean un día. Qué harías.
A. Dejar el asunto en manos de la polícia.
B. Dejar el asunto en manos de un matón a sueldo.
C. Dejar el asunto en tus manos y buscar tú al ladrón siguiendo la pista de un tebeo.
3. Eres la esposa apaleada del sindicalista ejemplar. Qué harías.
A. Morirme de miedo, ir al psicólogo y pedirle Prozac por siete tubos.
B. Morirme de miedo y organizar un mercadillo en beneficio de los ladrones de sindicalistas.
C. Morirme de miedo, buscar a los hermanos del ladrón y hacerme su asistenta.
4. Eres el ladrón del sindicalista ejemplar apaleado. .
A. Eres ladrón porque eres yonqui y necesitas pasta para tu vicio.
B. Eres ladrón porque naciste hijodeputa y te gusta joder a la gente.
C. Eres ladrón porque tienes dos hermanitos que no pueden comer Nutella.
5. Eres el comisario encargado del caso. Qué le dirías al sindicalista ejemplar apaleado.
A. Lo siento pero éste en dos días está otra vez en la calle porque no tiene antecedentes.
B. Lo siento pero se nos ha ido la mano y nos hemos cargado a su ladrón.
C. Lo siento pero tome una porra, entre ahí y haga lo que quiera con su ladrón.
6. Eres hija del sindicalista ejemplar y señora. Quedas a merendar con tu madre y...
A. Le cuentas que tu marido te engaña y tu madre te abraza y te consuela.
B. Le cuentas que tu marido te engaña y tu madre dice "todos los hombres son iguales".
C. Le cuentas que tu marido te engaña y tu madre pasa de ti como de la mierda.
7. Eres un ladrón y robas dos tarjetas de crédito. Qué haces con ellas.
A. Sacas toda la pasta que el cajero te deja sacar de una vez, que es poca.
B. Sacas toda la pasta que necesitas y dejas el resto en la cuenta.
C. Sacas toda la pasta de las cuentas del tirón y el cajero la escupe sin protestar.
8. Eres vecina de dos menores que viven solos. Qué harías.
A. Preocuparme, adoptarlos y dedicar mi vida a los dos niños.
B. Preocuparme, llamar a los servicios sociales y decirles que hay dos niños solos.
C. Preocuparme, llevarles un tupper de vez en cuando y pasar de llamar a nadie.
9. Eres el sindicalista ejemplar y decides ayudar a los hermanitos de tu ladrón. Cómo.
A. Abriendo una cuenta a su nombre y buscando a alguien de fiar para administrarla.
B. Abriendo una cuenta a su nombre y dejando que ellos se administren solos.
C. Abriendo una cuenta a su nombre y adoptándolos. El papeleo te la suda. Burocracias a ti, ja!
10. Eres hermanito pequeño de un ladrón y a tu hermano lo meten en la cárcel.
A. No pasa nada. Lloro un poco pero sobreviviré dando palos por ahí yo también.
B. No pasa nada. Los servicios sociales se ocuparán de mí.
C. No pasa nada. Ya vendrá alguna de las víctimas de mi hermano y me acogerá en su hogar.
11. Eres Ariane Ascaride o Jean-Pierre Darroussin. Qué tipo de papeles te gustaría hacer.
A. Papeles serios en películas de directores respetables.
B. Papeles cómicos en películas de directores cachondos.
C. Papeles flowerpower en los mundos flowerpower de Robert Guédiguian
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viernes, 23 de agosto de 2013
martes, 9 de julio de 2013
Marie-Jo y sus dos amores, by Robert Guédiguian
Puede que haya miles de canciones sobre triángulos amorosos, y miles de libros, y miles de películas: "Entre dos amores" debe de ser una de las frases más repetidas en la historia de la canción y uno de los conceptos más reiterativos en la literatura y el cine.
Pues sí, debe de haber miles de películas, pero ninguna tan esperpéntica y bochornosa como ésta, vive dios. Os cuento, procurando no desvelar nada de lo fundamental para que nadie me riña por bocazas:
Tenemos el típico encoñe: una tía cincuentona que lleva la tira de años con su marido (un bendito santo, todo sea dicho) y que goza de una vida feliz, tranquila, relajada y sin complicaciones, se pilla como una adolescente y le entra el famoso síndrome "follemos a todas horas" tan frecuente entre hombres y mujeres de todas las edades y de todos los tiempos cuando llevan ya un tiempo de relación estable y rutinaria con otra persona. Un clásico, vamos.
Vale, los encoñes y empolles existen. Están ahí, y todos los conocemos, y conocemos a sus víctimas, incluso algunos lo habrán vivido personalmente. Y no está mal, oye; es hasta sanote en un momento dado enamorarse de alguien y reverdecer, sentir de nuevo la primavera florecer, en fin...
Pero qué os voy a contar. Esto ya lo dijo perfectamente la inefable Paloma San Basilio en su día: andar a saltos entre el tráfico, leer a medias el periódico, colarse juntos en el autobús, cantar hasta quedar afónicos, fumando un cigarrillo a medias... Precioso, sí, muy bonito y muy flower... pero coññññño, despierta, tía!!!! Que te has encarajotao, hijademivida, que es un fenómeno natural, pero que ese señor al cabo de tres años de convivencia puede ser igual o tal vez mil veces más piñazo que tu marido. (Conste que esto vale igual para los señores, que también se les va la pinza con estas cosas que da gusto).
Pero esto no es lo peor de esta historia, para nada. A fin de cuentas se cuentan por miles los que terminan dejando a una pareja que los adora y con quien tienen una convivencia maravillosa o al menos aceptablemente cordial por un desbarre de éstos. No, lo peor de esta tía es que termina implicando y volviendo loco a todo el mundo a cuenta de sus dudas y sus diatribas: "ahora te quiero, ahora no te quiero, ahora os quiero a los dos, me voy, vuelvo, no puedo vivir sin él, ahora no puedo vivir sin ti..." Así todo el tiempo, qué mareo de mujer.
Y hasta a la hija, que qué tendrá que ver la pobre muchacha, la vuelve majara: "hija mía, es que yo quiero mucho a tu padre pero a mi novio también, es que me gustan los dos, qué más quisiera yo que no tener este tipo de problemas, blablabla...". Y claro, la hija flipando en colores, "pero maaaaaama, qué me estás contando, por diossssss". Que ésa es otra, los que quieren meter también a los hijos en sus historias para no dormir, menudos coñazos.
Pero esto, con ser horrible, tampoco es lo peor, qué va; lo peor es que la buena señora... también mete en el ajo al novio de la hija!!!! No os perdáis las caritas de ese yerno cuando de repente la suegra se presenta con la maleta, se vuelve a largar con su amante, ahora viene a comer otro día, mañana se pira a echar un polvete... Joder, que es que el pobre yerno lo milagroso es que no coja la puerta y diga: "mira, niñññña, con que hayas salido la mitad de tarada que tu madre yo ya me pego el piro; ahí te quedas con tus putos genes y que dios te coja confesá".
En fin, esta historia es un sindiós. Y mira que de verdad, yo simpatizo un montón con las pelis de tríos, porque me parecen bastante más interesantes desde el punto de vista creativo e intelectual que las de parejas, que dan mucho menos juego. Pero cuando se salen de madre y empiezan a convertirse en un homenaje a la idiocia y a la estupidez me cabrean. Y a ésta es que no hay por dónde pillarla: ni a la tía, ni al marido, ni al amante, ni a la hija ni al yerno, vaya panda de tocapelotas.
En realidad no sé muy bien qué es lo que Robert Guédiguian pretende... si aterrorizarnos, conmovernos, matarnos de asco, revolvernos las tripas o inducirnos al harakiri. En mi opinión la historia hubiera quedado perfecta si la señora esta hubiera sido capaz de montarse una vida a tres bandas permanente. Estoy loca por ver un planteamiento así de novedoso en una peli pero nadie me ha dado el gusto hasta el momento. O sí, alguno hay pero demasiado friki para tomarlo en consideración.
No, la cosa es pintar los triángulos siempre como dramones irresolubles: ni contigo ni con él tienen mis males remedio, contigo porque me matas y con él porque me muero. Y que no haya nadie en el cine medianamente capaz de contarnos un trío divertido, lúdico y festivo, con alegría, con desparpajo, con glamour, encanto y savoir faire. Qué falta de imaginación y de creatividad. A que al final voy a tener que escribir ese guión yo???
Pues sí, debe de haber miles de películas, pero ninguna tan esperpéntica y bochornosa como ésta, vive dios. Os cuento, procurando no desvelar nada de lo fundamental para que nadie me riña por bocazas:
Tenemos el típico encoñe: una tía cincuentona que lleva la tira de años con su marido (un bendito santo, todo sea dicho) y que goza de una vida feliz, tranquila, relajada y sin complicaciones, se pilla como una adolescente y le entra el famoso síndrome "follemos a todas horas" tan frecuente entre hombres y mujeres de todas las edades y de todos los tiempos cuando llevan ya un tiempo de relación estable y rutinaria con otra persona. Un clásico, vamos.
Vale, los encoñes y empolles existen. Están ahí, y todos los conocemos, y conocemos a sus víctimas, incluso algunos lo habrán vivido personalmente. Y no está mal, oye; es hasta sanote en un momento dado enamorarse de alguien y reverdecer, sentir de nuevo la primavera florecer, en fin...
Pero qué os voy a contar. Esto ya lo dijo perfectamente la inefable Paloma San Basilio en su día: andar a saltos entre el tráfico, leer a medias el periódico, colarse juntos en el autobús, cantar hasta quedar afónicos, fumando un cigarrillo a medias... Precioso, sí, muy bonito y muy flower... pero coññññño, despierta, tía!!!! Que te has encarajotao, hijademivida, que es un fenómeno natural, pero que ese señor al cabo de tres años de convivencia puede ser igual o tal vez mil veces más piñazo que tu marido. (Conste que esto vale igual para los señores, que también se les va la pinza con estas cosas que da gusto).
Pero esto no es lo peor de esta historia, para nada. A fin de cuentas se cuentan por miles los que terminan dejando a una pareja que los adora y con quien tienen una convivencia maravillosa o al menos aceptablemente cordial por un desbarre de éstos. No, lo peor de esta tía es que termina implicando y volviendo loco a todo el mundo a cuenta de sus dudas y sus diatribas: "ahora te quiero, ahora no te quiero, ahora os quiero a los dos, me voy, vuelvo, no puedo vivir sin él, ahora no puedo vivir sin ti..." Así todo el tiempo, qué mareo de mujer.
Y hasta a la hija, que qué tendrá que ver la pobre muchacha, la vuelve majara: "hija mía, es que yo quiero mucho a tu padre pero a mi novio también, es que me gustan los dos, qué más quisiera yo que no tener este tipo de problemas, blablabla...". Y claro, la hija flipando en colores, "pero maaaaaama, qué me estás contando, por diossssss". Que ésa es otra, los que quieren meter también a los hijos en sus historias para no dormir, menudos coñazos.
Pero esto, con ser horrible, tampoco es lo peor, qué va; lo peor es que la buena señora... también mete en el ajo al novio de la hija!!!! No os perdáis las caritas de ese yerno cuando de repente la suegra se presenta con la maleta, se vuelve a largar con su amante, ahora viene a comer otro día, mañana se pira a echar un polvete... Joder, que es que el pobre yerno lo milagroso es que no coja la puerta y diga: "mira, niñññña, con que hayas salido la mitad de tarada que tu madre yo ya me pego el piro; ahí te quedas con tus putos genes y que dios te coja confesá".
En fin, esta historia es un sindiós. Y mira que de verdad, yo simpatizo un montón con las pelis de tríos, porque me parecen bastante más interesantes desde el punto de vista creativo e intelectual que las de parejas, que dan mucho menos juego. Pero cuando se salen de madre y empiezan a convertirse en un homenaje a la idiocia y a la estupidez me cabrean. Y a ésta es que no hay por dónde pillarla: ni a la tía, ni al marido, ni al amante, ni a la hija ni al yerno, vaya panda de tocapelotas.
En realidad no sé muy bien qué es lo que Robert Guédiguian pretende... si aterrorizarnos, conmovernos, matarnos de asco, revolvernos las tripas o inducirnos al harakiri. En mi opinión la historia hubiera quedado perfecta si la señora esta hubiera sido capaz de montarse una vida a tres bandas permanente. Estoy loca por ver un planteamiento así de novedoso en una peli pero nadie me ha dado el gusto hasta el momento. O sí, alguno hay pero demasiado friki para tomarlo en consideración.
No, la cosa es pintar los triángulos siempre como dramones irresolubles: ni contigo ni con él tienen mis males remedio, contigo porque me matas y con él porque me muero. Y que no haya nadie en el cine medianamente capaz de contarnos un trío divertido, lúdico y festivo, con alegría, con desparpajo, con glamour, encanto y savoir faire. Qué falta de imaginación y de creatividad. A que al final voy a tener que escribir ese guión yo???
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