De repente un señor, que lleva ocho años viudo, recibe un misterioso email con una grabación que parece ser de una cámara de seguridad en la que se ve a su difunta mirando directamente a la cámara, como saludando al afligido viudo: "heyyyy, hooooola, soy yoooooo!" Bueno, como punto de partida es emocionante, no? La cuestión es que luego en ningún momento, ni siquiera al conocerse el desenlace, se explica cómo se hizo la señora esta con esa grabación. No sé, no creo que sea tan fácil conseguir una grabación de un banco o de un edificio público o de un centro comercial. La señora no podía haberse hecho un par de fotillos con el móvil y habérselas mandado a su marido?
En fin, luego cuando por fin te enteras al final de toda la historia quedan un montón de cabos sueltos y de preguntas sin respuesta que te dejan como medio mosqueá. Ni que sí ni que no ni fu ni fa ni chicha ni limoná, porque sí, la peli está entretenida y tiene tensión y, aunque es larguilla, se pasa rápido, y además sale Jean Rochefort y eso es un puntazo a su favor, pero... hossssstia, Guillaume Canet, cuando me cuentes qué coño ha pasado aquí quiero que te acuerdes de todos los detalles y pistillas que has ido colocando por el camino y que me las expliques. Pero no una explicación a lo Cospedal "Mmmmm.... esto.... resulta que.... mmmmm... esto es.... ejem.... una indemnización en dife... diferido....ejem ejem..." No, coño, explícamelo bien y haz que la explicación medio me convenza, macho.
Y luego está la cuestión esencial que me mantuvo patidifusa toda la película. Vamos a ver, François Cluzet nació en 1955 y Marie-Josée Croze en 1970. Hablamos de 15 años de diferencia, 15 años que resultan bastante ostensibles, señores, porque los 50 tacos de Cluzet se notan y mucho. Esto en sí mismo no sería un problema si no fuera porque... Canet pretende convencernos de que ésta es una pareja que se conoce desde la niñez!!!!!! Por Diosssss, cuando Croze era una niña de la edad de la de los flashbacks, Cluzet probablemente ya tenía los huevos negros. Canet, macho, a quién quieres engañar?????
Por qué se eligió a estos actores para interpretar a la pareja protagonista? No había actrices medianamente presentables de la edad de Cluzet? Kristin Scott Thomas, sin ir más lejos, que es un pedazo de tía y sale también en la película haciendo de cuñada del viudo. O es que no había disponibles actores de la edad de Croze?
Jodeeeeer, un poquito de rigor, colega, que ya está una hasta el moño de tomaduras de pelo. No teníamos bastante con Bárcenas y llega este listillo de Canet y nos la quiere meter también doblada. No hijo, no!!!!!
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sábado, 2 de marzo de 2013
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Intocable, by Olivier Nakache y Eric Toledano
Insoportable. El humor zafio, vulgar y facilón.
Intolerable. La visión casi flowerpower de la tetraplejía del protagonista.
Inenarrable. La absurda historia de amor epistolar con el cuidador de celestino.
Inexcusable. El mensaje: ser tetrapléjico puede ser guay si te lo montas.
Inexplicable. La transformación súbita y milagrosa del personaje de Cluzet.
Injustificable. El tono moralista: pon un negro payasete en tu vida y serás feliz.
Indeseable. El buenismo subyancente con que se trata al personaje del cuidador.
Inapreciable. La finura y elegancia en el sentido del humor.
Innegable. El talento interpretativo de François Cluzet.
Incuestionable. La pretensión lacrimógeno-cómica de la historia.
Inescrutable. El designio del señor que llevó a Toledano y Nakache a "esto".
Indescifrable. El misterio de la supuesta gracia del cuidador negro.
Insondable. El enigma del éxito de la película y su altísima nota media.
Intolerable. La visión casi flowerpower de la tetraplejía del protagonista.
Inenarrable. La absurda historia de amor epistolar con el cuidador de celestino.
Inexcusable. El mensaje: ser tetrapléjico puede ser guay si te lo montas.
Inexplicable. La transformación súbita y milagrosa del personaje de Cluzet.
Injustificable. El tono moralista: pon un negro payasete en tu vida y serás feliz.
Indeseable. El buenismo subyancente con que se trata al personaje del cuidador.
Inapreciable. La finura y elegancia en el sentido del humor.
Innegable. El talento interpretativo de François Cluzet.
Incuestionable. La pretensión lacrimógeno-cómica de la historia.
Inescrutable. El designio del señor que llevó a Toledano y Nakache a "esto".
Indescifrable. El misterio de la supuesta gracia del cuidador negro.
Insondable. El enigma del éxito de la película y su altísima nota media.
jueves, 8 de marzo de 2012
Pequeñas mentiras sin importancia, by Guillaume Canet
Al leer la sinopsis de esta película inmediatamente me entusiasmé, como la gran capulla que soy: una francesada sobre la amistad, guauuuu, no me la pierdo. Y como de costumbre cuando se me hacen los ojos chiribitas con algo, planchazo al canto.
A ver cómo cuento yo esto. Resulta que es una panda de amigos de toda la vida, de incondicionales, vamos; se ven casi todos los días, se van de vacaciones juntos, salen a menudo, etc. Bueno, pues uno de ellos tiene un accidente en el que casi la palma y se queda el chaval muy malito en la UCI. Y qué hacen sus amigos íntimos del alma? Lo primero llorar, llorar muchísimo. Y lo segundo decir que como está en la UCI tampoco pueden hacer nada por él y que mejor se van todos juntos de vacaciones. Qué mejor manera de homenajear al amigo que se debate entre la vida y la muerte. Aviso de que no estoy contando nada que no se vea en los 5 primeros minutos de los interminables 150 que dura el engendro este.
Bueno, pues a partir del gran éxodo, ya del amigo creo que se acuerdan un par de veces o por ahí y el resto del tiempo se dedican a aguantar las gilipolleces de uno de ellos, el que interpreta François Cluzet, que es el que pone la casa, las copas y el condumio, vamos, el paganini, que invita a cambio de que le soporten estoicamente las chorradas que se le ocurren, que no tienen límite. En fin, un planchazo de campeonato porque, aparte de que se pasan la vida bebiendo vino, que eso sí es muy francés y me encanta, ese charme que suele tener el cine gabacho brilla por su ausencia en todo lo demás. Son todos una panda de horteras de tomo y lomo, a cuál más mamarracho y más repelente.
Imposible compararla con películas sobre la amistad de ésas que llegan al alma. "En la ciudad", de Cesc Gay sería para mí, dentro del género, el modelo a seguir: historias auténticas, diálogos ricos, emociones intensas... Este bodrio parece más una especie de parodia de peli de amigos. Hombre, para reirse un rato puede valer, pero poco más. Y es tan insufriblemente larga como un parto sin epidural.
A ver cómo cuento yo esto. Resulta que es una panda de amigos de toda la vida, de incondicionales, vamos; se ven casi todos los días, se van de vacaciones juntos, salen a menudo, etc. Bueno, pues uno de ellos tiene un accidente en el que casi la palma y se queda el chaval muy malito en la UCI. Y qué hacen sus amigos íntimos del alma? Lo primero llorar, llorar muchísimo. Y lo segundo decir que como está en la UCI tampoco pueden hacer nada por él y que mejor se van todos juntos de vacaciones. Qué mejor manera de homenajear al amigo que se debate entre la vida y la muerte. Aviso de que no estoy contando nada que no se vea en los 5 primeros minutos de los interminables 150 que dura el engendro este.
Bueno, pues a partir del gran éxodo, ya del amigo creo que se acuerdan un par de veces o por ahí y el resto del tiempo se dedican a aguantar las gilipolleces de uno de ellos, el que interpreta François Cluzet, que es el que pone la casa, las copas y el condumio, vamos, el paganini, que invita a cambio de que le soporten estoicamente las chorradas que se le ocurren, que no tienen límite. En fin, un planchazo de campeonato porque, aparte de que se pasan la vida bebiendo vino, que eso sí es muy francés y me encanta, ese charme que suele tener el cine gabacho brilla por su ausencia en todo lo demás. Son todos una panda de horteras de tomo y lomo, a cuál más mamarracho y más repelente.
Imposible compararla con películas sobre la amistad de ésas que llegan al alma. "En la ciudad", de Cesc Gay sería para mí, dentro del género, el modelo a seguir: historias auténticas, diálogos ricos, emociones intensas... Este bodrio parece más una especie de parodia de peli de amigos. Hombre, para reirse un rato puede valer, pero poco más. Y es tan insufriblemente larga como un parto sin epidural.
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