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miércoles, 19 de septiembre de 2012

El abrazo partido, by Daniel Burman

La comedia argentina nos ha regalado a lo largo de la historia unas cuantas joyas memorables. Los argentinos son gente graciosa, eso es indiscutible, no hay más que recordar la mítica “Esperando la carroza” con aquella maravillosa e inolvidable China Zorrilla que “quitaba el sentío”.

En esta película tenemos a un personaje muy parecido, la madre del protagonista, interpretada por Adriana Aizemberg, que para mí ha sido un gran hallazgo. En cambio el chico en cuestión, a pesar de que ganó en su día el Oso de Plata en Berlín... Pssss, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. Los momentos más divertidos y jugosos y los diálogos más chispeantes sin duda corren a cargo de la tremendísima Aizemberg, que se come a todos los demás con patatas. Sólo por ella la película merece la pena.

El resto, muy poco interesante. La historia empieza con gancho, presentando a los peculiares personajes que pueblan la galería en la que trabaja el personaje principal, y la cosa promete, pero luego se queda en eso, en mera promesa, transcurre sin pena ni gloria, y a ratos incluso se hace pesada y plomiza.

Si no fuera por Adriana probablemente no hubiera terminado de verla, porque hubo un momento en el que me desenganché por completo de la historia. Pero sólo por verla a ella turboverborrear a la porteña a velocidad de vértigo me quedé hasta el final. Y no me arrepentí porque en el desenlace sí que la Aizemberg se explaya. Totalmente descacharrante.

jueves, 17 de marzo de 2011

Todas las azafatas van al cielo, by Daniel Burman

Hay quien dice que no entiende la baja puntuación de esta película, y yo lo que no entiendo es que llegue al cinco. Ni mucho menos entiendo las cuatro críticas que me preceden, que la sitúan al borde de la excelencia. Tiene hasta un diez, bueno, alucinante.

Hablamos de la historia de un señor que está padeciendo muchísimo por la muerte de su esposa azafata, a la que supuestamente quería muchísimo, pero que, a pesar de tanto amor, va con las cenizas de la difunta a echarlas a lo que podríamos llamar el quinto coño, y mira tú por dónde, en el camino se nos encoña de otra azafata, a la que se tira justo el mismo día del lanzamiento de cenizas, y ya se dedica el resto de la película a padecer por esta nueva azafata y no se vuelve a acordar de la difunta más nunca, al menos que tengamos noticia. Y ésta es la brillante trama a la que alguien le ha puesto un diez.

Bueno, en fin, sin comentarios, porque para gustos, colores. No digo que no haya quien pueda haber disfrutado viendo el engendro éste, pero sinceramente yo no se la recomendaría ni a mi peor enemigo. Y de la escena del intento de suicidio dual prefiero no hablar aquí. Lo dejo para el spoiler, porque es muy fuerrrrrrrrrrrrrrrte.

Y habrá quien se pregunte por qué le he puesto un dos. Buena pregunta. Pues se lo he puesto por Norma Aleandro, por la que tengo debilidad y sólo por su presencia en una peli, por horrorosa que sea, ya parece un poco menos mala. Pero ésta muy poco, sinceramente.
spoiler:
Pues nada, la escena del intento de suicidio consiste en que los dos individuos éstos, cada uno por su cuenta y por distintas motivaciones, deciden allí en el culo del mundo, acabar con sus vidas mediante el ingenioso sistema de quitarse las botas y hundir los pies en la nieve y esperar a que ésta les cubra. Morir de frío, que se llama, pero también morir de gilipollez. Como no hay maneras de suicidarse dulce y relajadamente, no, ellos no, ellos se van a donde Cristo perdió el mechero y allí se quitan las botas y dejan que la nieve les cubra poquito a poco.

Pero luego se ven el uno al otro y nada, se presentan, hola qué tal, y... qué hacemos. Pues nos vamos a tomar un cafelito y metemos nuestros pies congelados en un barreño con agua calentita y nos contamos nuestras tristes historias. Y después nos vamos a un karaoke y cantamos canciones de Rafaella Carrá, para terminar follando como locos en un hotel. Y qué fue de la señora difunta por la que este caballero quería suicidarse hace un rato. Ah, pos vaya usted a saber.