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miércoles, 18 de junio de 2014

Un feliz acontecimiento, by Rémi Bezançon

EL EMBARAZO

La primera parte de la película la dedica Rémi Bezançon a relatarnos todos los tópicos del subgénero “embarazo” dentro de la comedia romántica. La parejita feliz, la vida loca, escenas de postal, la gran idea: vamos a tener un niño, el test, tengo que darte una noticia, la emoción, contarlo a la familia, la compra del cochecito, la decoración de la habitación, los vómitos matinales, las hormonas revueltas… En fin, qué os voy a contar que muchos no sepáis porque estaréis hartos de ver lo mismo en todas estas pelis.

La cosa transcurre como cabe esperar; es un tema recurrente y cansino que todos los directores repiten casi con idénticos diálogos y planos. Nada que destacar, casi puede el espectador adelantarse punto por punto y coma por coma a las réplicas de los personajes. Hombre, este tipo de cine es simpático y, salvo que tengas una especial aversión al tema, se deja ver gratamente, pero vamos, es perfectamente olvidable y prescindible.

EL BEBÉ

Y llega el parto. Reconozco que ahí lloré, como suelo llorar en todas las escenas de partos, a poco bien hechas que estén. Y ésta estaba muy bien rodada, con mucho realismo y derroche de imágenes tiernas y evocadoras. En fin, las mujeres, sobre todo las madres, con estas cosas siempre nos ponemos moñas porque inevitablemente nos recuerdan a nuestros propios partos, y al ser éstos unos de los momentos más plenos de la vida, pues qué quieres, el moquillo sale casi solo y hay que estar bien atrincherada con el paquete de klinex para que no te pille de improviso.

Pero es a partir de aquí cuando la historia se crece y se convierte en otra cosa. Deja el tono “comedia romántica” y se acerca poco a poco al drama familiar. Los actores cambian el registro jijijaja y se ponen serios; sobre todo la protagonista, Louise Borgoin, demuestra con creces que sabe hacer otra cosa además de pasear palmito y cara guapa. Resulta que lo del niño no molaba tanto como parecía, que los bebés, aparte de ser graciosillos y monísimos, agotan, consumen tu tiempo y tus energías y te convierten en un trapajo; que se te quitan las ganas de todo, de arreglarte, de salir, de follar, de reír, de trabajar, de cualquier cosa que no sea dormir o morirte. La vida, que era maravillosa, de pronto se convierte en una pesadilla y esto Bezançon lo refleja con gran acierto. El tono cambia, los diálogos se hacen mucho más interesantes, los personajes evolucionan, adquieren entidad, y esta segunda parte, mucho mejor que la primera, redime a la película de su trivialidad inicial, aunque eso sí, no es apta para aquéllos que se estén planteando la paternidad. Chicos, un sabio consejo: yo de vosotros no la vería. O sí; la verdad es que aún estáis a tiempo.

martes, 9 de abril de 2013

El primer día del resto de tu vida, by Rémi Bezançon

La madre. Cuarentona, sobreprotectora y hormonalmente tocadilla. La película refleja su crisis de madurez, el momento en que los hijos se hacen mayores y se van de casa. Un personaje bastante tópico y previsible.

El padre. Taxista e hijo de propietario de viñedos. No se explica muy bien la deriva vital del tipo, cómo pasa uno de heredero de viñedos a taxista ni tampoco cómo puede mantener el pedazo de chalet que tiene, aunque sabemos que la pasta para comprarlo se la prestó el padre. Es interesante la tensa relación que mantiene con éste aunque tampoco se entiende demasiado bien el conflicto entre ambos.

El hijo mayor. Buen estudiante, pijo, brillante. Es probablemente el papel menos atractivo y más plano (aunque eso sí, el tío está bueno de cagarse). No tiene fisuras ni dobleces. Su punto de vista sobre la familia es también el más flojito.

El hijo mediano. El más perdido, para mí el más inquietante y atractivo, el único que se sale un poco de la norma y el que aporta más frescura. Naturalmente es el hijo sensible, el que no encuentra su sitio. Muy significativo el detalle del número de teléfono perdido. Los momentos mejores de la película corren de su cuenta junto con el abuelo, catando vinos. Los aficionados a la enología disfrutarán con sus charlas.

La peque. Adolescente descerebrada con pretensiones de rebelde sin causa. Sobreprotegida por su hermano mayor y malcriada por sus padres. Como casi todos los adolescentes de su especie, con el tiempo vuelve al redil y se vuelve la hija soñada. Otro personaje muy tópico y poco interesante. Se ve que Rémi Bezançon no se ha comido mucho la cabeza desarrollando caracteres, aunque el resultado final se deja ver