Ésta es una película romántica rara. En principio parece que plantea un conflicto amoroso pero lo que realmente está planteando es otro muy distinto que además no tiene nada que ver con el primero. Me explico:
Parece que el problema es la diferencia "cultural" entre los protagonistas. Vale, él es profesor de Filosofía y ella peluquera, pero en ningún momento eso crea conflicto entre ellos, más bien al revés, es un clásico, el tío que hace de Pigmalión de la chica ignorante. En este caso hay un intercambio de conocimientos. Él le enseña a Dostoyevski y a Kant y ella por su parte lo lleva a cantar al karaoke, y los dos están encantados con estos cambios en sus vidas.
Por lo demás el mundo está lleno de parejas disparejas intelectualmente: Vargas Llosa y la Preysler, Arthur Miller y Marilyn... Sin ir más lejos mi propio peluquero y su marido, que es profesor de literatura inglesa y que llevan tropecientos años juntos sin el menor problema.
No, amigos, no está ahí en absoluto el problema entre estos dos. La cuestión es que él es un escéptico del amor y ella una ferviente creyente. Son de esas parejas que cuando van a ver una comedia romántica uno de ellos piensa que el final feliz de la peli es verdaderamente el final de la felicidad mientras el otro piensa que el final no es más que el comienzo de otra larga y preciosa historia.
Los escépticos amorosos pueden ser filósofos, bomberos, abogados, periodistas, pintores, peluqueros o cualquier otra cosa y los forofos de la comedia romántica pueden ser igualmente todas esas cosas. Por eso no entiendo para nada que el director haya recurrido al manido tópico de los opuestos culturales para reflejar este otro conflicto. Es evidente desde el principio que el tío es remiso a los compromisos y que no es amigo de hacer proyectos a largo plazo porque es de los que creen que el amor dura lo que dura y hay que disfrutarlo a tope sin más (opinión que además yo comparto plenamente), en tanto que la tía deja muy clarito que busca amor eterno con el que formar una familia y todas esas cosas.
No se puede negar que Emilie Dequenne es una chica muy mona y que está encantadora en su papel de ingenua peluquera enamorada hasta la médula, pero yo personalmente simpatizo mucho más con el personaje del profesor, que no está menos enamorado pero que no comparte en absoluto el universo flower power de su novia.
Una vez más, aunque la mayor parte del tiempo la peli se mantiene en esa tónica de entretenimiento discreto y sin grandes pretensiones típico de la comedia romántica francesa, el final es completamente ridículo y roza lo patético.
Y aquí me veo obligada a espoilear, así que el que no la haya visto y quiera verla que no siga.
Qué es eso de que la tía se vaya con sus amigas de marcha y cante en el karaoke "Sobreviviré" toda llorosa y al día siguiente desaparezca misteriosamente del mapa, se mude y no vuelva a llamar ni a ponerse en contacto no ya solo con el tío sino tampoco con sus propias amigas??
Bien está que se dé cuenta de que la historia con el novio no funcionaba y que lo deje con todo el dolor de su corazón, pero a qué viene que también tenga que dejar su trabajo y a sus amigas del alma?? Y desalojar su casa y trasladarse con su hijo, cambiar al chiquillo de escuela y largarse a otra ciudad? Todo eso tiene que armar una tía para cortar con un pollo con el que no le va bien?
Pos anda que si cada vez que una historia no sale como una quiere tiene que cambiar radicalmente de vida y arrastrar a los hijos de una ciudad a otra para poner tierra de por medio, no daríamos abasto a pagar mudanzas.
Menudo final absurdo y tontorrón. Anda que el Belvaux este se tuvo que quedar descansando.