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viernes, 3 de mayo de 2013

París París, by Christophe Barratier

Estaba yo anoche indecisa entre ver esta peli o "El hombre sin sombra" y me costó un buen rato decidirme. Al final elegí "París, París" por lo que su propio nombre indica, porque a un paseo por París nunca se puede decir que no y porque entre señores sin sombra o malas sombras y ciudades deslumbrantes siempre recomendaré lo segundo. Y mira, no fue mala elección.

Tenemos una historia que es algo así como una mezcla entre “Cinema Paradiso”, “El viaje a ninguna parte” y “Moulin Rouge”, o sea, una historia sobre el amor por el mundo del espectáculo, más que amor una gran pasión.

Como en “Viaje a ninguna parte” está la lucha por la supervivencia de un grupo de actores, las inevitables cuitas de amor y celos entre ellos, y ese irresistible encanto que tienen para todos los que amamos el teatro las historias que transcurren entre bambalinas.

De “Moulin Rouge” toma la parte de los números musicales, aunque bastante menos coñazo, pero sobre todo esas incomparables vistas de París desde los tejados de Montmartre. Esas escaleras interminables que suben y bajan por el barrio más emblemático de la ciudad. Ay omá, qué gonito! Sólo por eso no me importaría verla mil veces.

De “Cinema Paradiso” reconoceréis la lucha colectiva por salvar el edificio; el inevitable niño-prota (grrrrrrr) y el igualmente inevitable tono lacrimógeno, que es lo que más echa para atrás de este tipo de películas. Que sí, que desde que empiezan sabes que al final va a tocar moquear tanto si quieres como si no. De todas formas “París París” es mucho menos sentimentaloide y bastante menos burda para  tocar el lacrimal con saña y alevosía. Personalmente ésta me parece mucho más fumable, aunque los incondicionales de "Cinema Paradiso" puede que quieran fulminarme por esto.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La guerra de los botones, by Christophe Barratier

Esta película tenía todas las papeletas para llevarse un cero patatero como una casa. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Resulta que me pongo a verla dispuesta a pegarle a Christophe Barratier una somanta palos tremenda, probablemente bastante merecida, y en esto que se me apalancan en el sofá mis dos hijos adolescentes, de 13 y 16 años respectivamente.

Bueno, qué se le va  a hacer? Me digo. Éstos se cansan rápido y se van a la cama; aguantan media horilla como mucho.

Pues no.  Resulta que los niños se me entusiasman y se quedan embobados con la historia de la guerrilla pueblerina esta. Disfrutan, se emocionan y se sienten identificados con los niños paletos que se pelean con los del pueblo vecino y se llevan los botones como botín. Y eso a su vez me emociona a mí.

Y pienso que para ellos es algo así como para mí a su edad era Mujercitas, esa peli de paletillas decimonónicas que veía cada año por Navidad y que me hacía llorar indefectiblemente. Con sus personajes inolvidables: la responsable, la rebelde, la frágil, la frívola... En este caso el líder, el valiente, el cobarde, el graciosillo, el brutote, el listo... Mujercitas y hombrecitos.

Pues sí, mis dos hombrecitos ahí, to flipaos, comentando entre ellos las jugadas más interesantes. "Será mierdecilla el tío? No seas tonto, que la maroma pasa de ti, chaval! Las tías cómo son, mira cómo lo putea! Pero qué pringaos, menuda paliza les van a meter! Qué cabrones los nazis, no?" En fin, entregados. Y lo mejor: no era la saga "Crepúsculo". Ni la cosa iba de superhéroes. Ni tampoco era Torrente!!!!! Wawwwww! Era una sencilla peli sobre la resistencia francesa en un pueblucho de mierda durante la gran guerra.  Y los dos pollos ahí enchufados como si fuera "El caballero oscuro"! Es o no es pa flipar?

 Y hago esta crítica desde mi condición de madre emocionada. Me gusta que haya películas con un cierto nivel ético y estético que aún sean capaces de enganchar a adolescentes criados entre playstaitons y whasaps y matanzas multimediáticas en escuelas americanas!

Que les entusiasme una historia de niños que se arrancan botones es conmovedor; es maravilloso; es un pequeño brote verde, una brizna de esperanza. Bueno, sí, qué passssssa, también tengo mi lado moñas. Algún problema?