Campanella en su onda: "Voy a hacer una tragicomedia que mole, sobre un tema superdolorosísimo pero con un toque humorístico y guay que deje a la gente con la boca abierta y a mí me catapulte a la fama".
Y dicho y hecho. Tema? El Alzheimer mismo. Tiene un montón de ingredientes lacrimógenos: ancianitos sin recuerdos que no reconocen a sus familiares, residencias en las que vegetan antes de entregarse al calor del nicho, carácter degenerativo e irreversible de la enfermedad.... Ideal para llorar hasta decir basta y no dejar una gota en el cuerpo.
Añadamos al tema, ya de por sí dramático a más no poder, una historia de amor vetusto pero eterno, un hijo cuarentón en plena crisis vital, y una boda, que es el marco idóneo per natura en el que plañir hasta la extenuación.
A Norma Aleandro nadie le podrá discutir jamás que es la abuelita con Alzheimer más encantadora de la historia del cine (y ya hay unas cuantas a estas alturas, porque el tema está bastante de moda); a Ricardo Darín tampoco se le puede discutir su papel de hijo perfecto, ex-marido perfecto, imperfecto padre perfecto, amigo perfecto, hombredelacalle perfecto... Este hombre es siempre el hijo, padre, amigo, marido, amante, etc. ideal. Aunque haga de cabrón, pero tiene una miradita tannnnn triste y tannnnnn desangelada que deja hecha polvo, la verdad.
Pero eso sí, al que nunca me he creído ni de coña en este papel es a Héctor Alterio, al que admiro profundamente pero que aquí está terriblemente torpe en su interpretación. A pesar de o tal vez debido a las indicaciones de Campanella, su rol de abuelito enamorado que babea ante la idea de casarse con su olvidadiza señora, conmigo al menos no ha colado. Destila hiperglucemia y viscosidad, y sinceramente casi se agradece a ratos que la buena mujer a la que interpreta Aleandro no esté demasiado en sus cabales para no tener que soportar esos niveles insanos de glucosa.
Igual que hay quien bebe para olvidar, quién sabe si no hay quien olvida para no tener que beber.
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sábado, 18 de agosto de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Cuestión de principios, by Rodrigo Grande
"Una función sobre la ética en tiempos de pura estética". Me gustó esta frase de Lluís Bonet Mojica para La Vanguardia y por eso elegí esta película, además argentina y comedia, y para remate interpretada por mis adorados Federico Luppi y Norma Aleandro, vamos, un caramelito.
Y no defrauda. Sí, es una historia sobre la ética pero también sobre la estética del mundo de la empresa y de los negocios. La pregunta es: está todo en venta? La respuesta no es sencilla porque no es ni sí ni no ni todo lo contrario. La película plantea la reflexión pero a lo largo de la cinta no siempre está clara la respuesta y ni siquiera al final obtenemos un dictamen concluyente.
Inmenso, como siempre, el gran Luppi; adorable, también como siempre, aquella inolvidable novia con Alzheimer llamada Norma Aleandro; y sin complejos frente a los dos monstruos, Pablo Echarri, al que conocí con impecable corrección académica en "El método" pero que aquí está mucho más convincente y auténtico en el papel de directivo joven y cabrón.
En definitiva, una buena historia, un guión sólido y bien trabado y unas interpretaciones magistrales para hablarnos de esa cosa que no se sabe muy bien qué es ni cómo se come que se llama "principios"
Y no defrauda. Sí, es una historia sobre la ética pero también sobre la estética del mundo de la empresa y de los negocios. La pregunta es: está todo en venta? La respuesta no es sencilla porque no es ni sí ni no ni todo lo contrario. La película plantea la reflexión pero a lo largo de la cinta no siempre está clara la respuesta y ni siquiera al final obtenemos un dictamen concluyente.
Inmenso, como siempre, el gran Luppi; adorable, también como siempre, aquella inolvidable novia con Alzheimer llamada Norma Aleandro; y sin complejos frente a los dos monstruos, Pablo Echarri, al que conocí con impecable corrección académica en "El método" pero que aquí está mucho más convincente y auténtico en el papel de directivo joven y cabrón.
En definitiva, una buena historia, un guión sólido y bien trabado y unas interpretaciones magistrales para hablarnos de esa cosa que no se sabe muy bien qué es ni cómo se come que se llama "principios"
jueves, 17 de marzo de 2011
Cleopatra, by Eduardo Mignogna
Impresionante lección interpretativa de la inmensa Norma Aleandro en una película que, sin ser una obra de arte, consigue emocionar y divertir a partes iguales. Se trata de una especie de road movie sin demasiadas pretensiones. Para nada pienso, como se ha apuntado por ahí, que pretenda ser una Thelma y Louise a la argentina. Ni el presupuesto ni la inmensidad del proyecto creo que se parezcan en nada. Ésta es una historia en principio sencilla, tal vez con unas cuantas trampas en el guión que se notan demasiado y que hacen que flaquee el resultado final (la forma de conocerse de las dos protagonistas, la escena de la feria... en fin, pelín tramposa) pero que consigue el propósito de hacernos sentir que las dos protagonistas, tan perdidas en un principio, consiguen encontrar el camino que buscaban.
Sí es cierto que, interpretativamente, es Norma Aleandro la que lleva casi todo el peso de la película y que consigue eclipsar por completo al resto de actores, a pesar de que el pequeño papel de Alterio está muy conseguido y que Sbaraglia, pese a lo guapo, también es un tipo que llena la pantalla con su presencia. Siento mucho que esté tan buenísimo, pero eso no le resta un ápice de calidad a su interpretación, por más que haya gente a la que le cueste tanto aceptar que hay guapos que también puedan ser estupendos actores. También es un bellezón la chica joven pero, a pesar de que está correcta y se nota que se lo ha currado, queda completamente miniaturizada a la sombra de la gran Norma.
En definitiva, una película notable, muy interesante, con un muy buen guión y con unos intérpretes ensombrecidos por la memorable actuación de una actriz como Norma Aleandro, que literalmente se come la pantalla con esa cara que es un verdadero canto a la vida.
Altamente recomendable.
Sí es cierto que, interpretativamente, es Norma Aleandro la que lleva casi todo el peso de la película y que consigue eclipsar por completo al resto de actores, a pesar de que el pequeño papel de Alterio está muy conseguido y que Sbaraglia, pese a lo guapo, también es un tipo que llena la pantalla con su presencia. Siento mucho que esté tan buenísimo, pero eso no le resta un ápice de calidad a su interpretación, por más que haya gente a la que le cueste tanto aceptar que hay guapos que también puedan ser estupendos actores. También es un bellezón la chica joven pero, a pesar de que está correcta y se nota que se lo ha currado, queda completamente miniaturizada a la sombra de la gran Norma.
En definitiva, una película notable, muy interesante, con un muy buen guión y con unos intérpretes ensombrecidos por la memorable actuación de una actriz como Norma Aleandro, que literalmente se come la pantalla con esa cara que es un verdadero canto a la vida.
Altamente recomendable.
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