La historia va de una tía a la que le trasplantan el corazón y se pone a buscar al donante. El punto de partida promete bastante.
La muchacha consigue contactar con la familia del muerto y se instala unos días en casa de la madre en un precioso pueblito del interior, un sitio idílico que resulta ser el lugar de España con más desaparecidos por metro cuadrado. Vaya casualidad, mira tú por dónde.
Y se ve que la muchacha quiere poner a prueba la resistencia del corazón, que desde luego es a prueba de bomba. Porque la colega, recién trasplantada, ahí con to su papo, se dedica a investigar las desapariciones, a caminar sola por el bosque, a pegarse unos sustos de muerte y a perseguir fantasmas. Calidad del corazón certificada.
Laura Alvea y Juan Miguel del Castillo hacen la adaptación de la novela y como no la he leído soy incapaz de opinar sobre la semejanza, pero sí puedo decir que la intriga está bien, aunque canta un pelín que en un pueblo de unos cuatrocientos habitantes desaparezca tanta gente sin que a nadie le llame la atención.
Sin embargo lo que más puntos le quita es el tema de los susurritos de los actores, que me supera por completo. Por favor, no podrían hablar con algo de naturalidad, en un tono normal, accesible al oído humano sin tener que usar trompetilla o subir el volumen al máximo??
Es que de verdad, no puedo con esto. La moda del susurrito me tiene ya hasta el higuito.
Y aviso, esto ya es spoiler.
Me queda esta duda:
Si te acuestas con alguien que lleva trasplantado el corazón de tu hermano habría algo de incesto ahí??
Ahí lo dejo, amigos.
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