Un magnífico reparto para una historia que se queda a medio camino entre la comedia urbana y el drama de familia. Un padre desesperado porque se le presenta de repente en casa un hijo casi desconocido y con una cara dura impresionante y las repercusiones que esta intromisión tiene en la vida del padre. Hay que reconocer que la cosa promete y a lo largo de la película vamos viendo que el referente paterno resulta ser casi igual de inmaduro e infantiloide que el hijo vividor. A destacar las dos maravillosas interpretaciones de los dos Juandiegos en un tete a tete con momentos francamente divertidos junto a otros de intenso dramatismo.
Y eso es lo peor. La película oscila todo el tiempo entre drama y comedia sin terminar de decantarse hacia ninguno. Tal vez ésa sea una fiel representación de la realidad, que también tiene una de cal y otra de arena, pero no convence. No consigue implicar al espectador en la historia, en ningún momento sabes qué siente realmente el padre hacia el hijo y viceversa, sólo ves que se irritan mutuamente pero de un modo completamente superficial, no se profundiza en absoluto en esa relación complicada y casi novedosa para los dos.
Los secundarios también fantásticos; el mejor, Sazatornil.
Entretiene pero no llega.
Y eso es lo peor. La película oscila todo el tiempo entre drama y comedia sin terminar de decantarse hacia ninguno. Tal vez ésa sea una fiel representación de la realidad, que también tiene una de cal y otra de arena, pero no convence. No consigue implicar al espectador en la historia, en ningún momento sabes qué siente realmente el padre hacia el hijo y viceversa, sólo ves que se irritan mutuamente pero de un modo completamente superficial, no se profundiza en absoluto en esa relación complicada y casi novedosa para los dos.
Los secundarios también fantásticos; el mejor, Sazatornil.
Entretiene pero no llega.
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