jueves, 17 de marzo de 2011

Verano en Berlín, by Andreas Dresen

Una historia muy interesante sobre la soledad en el seno de la gran ciudad y el oasis que puede suponer un pequeño balcón floreado y una mano amiga. La película narra hasta qué punto puede ser esencial algo tan sencillo como esto para la superviviencia en una sociedad hostil, individualista y llena de peligros.

Las dos amigas, magníficamente interpretadas por las dos actrices protagonistas, mantienen una amistad en la que la figura del hombre siempre está presente como telón de fondo. Hablan contínuamente sobre hombres, en realidad todo gira en torno a ellos; su amistad es casi perfecta, pero sólo se resquebraja cuando aparece la figura masculina en forma de camionero bruto y semianalfabeto que, primero despierta un sentimiento de rivalidad entre las dos mujeres, y finalmente se convierte en el detonante del conflicto entre ambas.

No me ha gustado la visión del hombre que se da en la película en general, y en particular a través del personaje del camionero. Es una contraposición bastante burda del universo femenino, lleno de sensibilidad, fragilidad, matices, bondad y sutileza frente al masculino, lleno de brutalidad, ignorancia, simplicidad y falta absoluta de sensibilidad. No sé, no me gustan las películas en las que se plantea la batalla de los sexos de un modo tan superficial y tópico. Menos mal que el personaje del crío, el hijo de Katrin, salva un poco la honra de su sexo.

Especialmente conmovedoras las escenas de la chica joven cuidando de los ancianos, llenas de crudo realismo pero también de belleza. En definitiva, una película bastante recomendable, un hermoso canto a la amistad que, en mi opinión, queda un tanto deslucida por esa visión maniquea de la masculinidad.

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