jueves, 17 de marzo de 2011

Sin reservas, by Scott Hicks

Por qué, señor, por qué? Sabía que no tenía que haberla visto. Después de enamorarme locamente de "Deliciosa Martha" se me ocurre ver este refrito infame que, pese a copiar el guión, los planos y hasta los gestos de los actores como una calcomanía, carece por completo del encanto, la naturalidad y sobre todo la sensualidad del original.

Ni existe aquí la química fantástica entre los protagonistas, ni los actores les llegan a la punta de la alpargata, ni mucho menos se respira el mismo ambiente cálido, sencillo y elegante. El fino erotismo de la primera versión aquí se convierte en tonterismo puro y repugnante baboseo pasado de glucosa al más puro estilo Hollywood. Sólo faltaba en el papel principal Sandra Bullock.

Lo único bueno, que tal vez, sólo tal vez, alguna gente que vea esta película y sepa que es un remake de otra europea, se decida a verla también. Lógicamente ni "Deliciosa Martha" tuvo la misma promoción ni tendrá la misma repercusión que cualquier bodrio americano como éste, así que si esto sirve para hacerle un poco de marketing, bienvenido sea. Aparte de eso, más floja que un muelle guita.

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