jueves, 17 de marzo de 2011

53 días de invierno, by Judith Colell

Pues voy a coincidir con los que piensan que en esta película toda la tristeza esa irrespirable que traspasa la pantalla es totalmente forzada.

No tengo nada contra el cine español. Al revés, hay muchas películas que me encantan y a las que he dado puntuaciones bastante altas, algunas de las cuales incluso han sido señaladas como fuentes de ésta. También me gusta el cine intimista, de ése que aburre a los nerviosillos porque pasan pocas cosas o directamente no pasa nada. Pero es que esto no tiene nada que ver con "La soledad", ni con "En la ciudad", ni tampoco con "Amores perros" ni mucho menos con "21 gramos". Esto es la pena por la pena. La peli es triste, los personajes son tristes, sus caras son tristes... Joder, hasta los perros son tristes.

Y luego están esos silencios eternos e inexplicables.

Un tipo se va de su casa una semana y cuando vuelve su señora le abre la puerta y no dice ni mu.

Una hija vuelve a su casa después de una semana fuera y su madre la mira fijamente y no le dice ni mu.

Y ya no es que no hablen; es que no se tocan ni se besan ni nada. Sólo se miran todos, así con los ojos muy abiertos, tal que si fueran búhos.

No sé; si esto es una peli realista, en la vida real la gente habla de vez en cuando, no? Por lo menos yo cuando estoy triste sí hablo. Y no miro tanto.

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