miércoles, 19 de julio de 2023

El pacto (Serie de TV), by Pete McTighe

Advierto que esta crítica se basa exclusivamente en la primera temporada de la serie, que es la que he visto.

De principio a fin no le encuentro pies ni cabeza a la historia. Intentaré explicarlo sin espoilear. Voy a contar solo cosas que ocurren en el primer episodio, que conste.

Un grupo de señoras van a una cena de empresa una noche y allí coinciden con el jefe, que es un cabrón de aquí te espero y al que todas ellas tiene motivos para odiar, unas más que otras. Como el tío está totalmente borracho, casi inconsciente, deciden gastarle una bromilla en plan gamberrete. Lo meten en el maletero, lo llevan al bosque, le bajan los pantalones y le hacen unas fotos. Luego lo dejan allí y se van tan ricamente a sus casas. Pero claro, al rato les entran remordimientos, que si hace mucho frío, que si a ver si al cabronazo le va a pasar algo... venga, vamos a recogerlo. Y cuando llegan se lo encuentran fiambre, palmatoria total. 

Y aquí es cuando empieza el flipe. En lugar de llamar a la policía y decir lo que ha pasado, ya que ellas no han hecho nada delictivo, todo lo más una broma de mal gusto y punto, deciden pactar que van a ocultar lo ocurrido. Y todo esto partiendo de que ellas están seguras de que ha muerto de una sobredosis o de un infarto. Además el marido de una es policía. Qué sentido tiene el lío en el que se meten?

Vale, una de ellas tiene antecedentes. Pongamos que a esa la quitan de en medio, que dicen que la llevaron a casa más temprano porque estaba borracha. Se puede entender. Pero qué hacen las demás montando el pollo que montan? Que además se embrolla cada vez más de una manera un tanto inverosímil, por no decir kafkiana. Las señoras resultan tener un montón de secretos, cada final de episodio pega un giro de guion que te quedas ojiplática, y esto no hay por dónde agarrarlo. En fin, que por una broma de nada se lía la gran chingada.

El tal Pete McTighe este tiene que ser un auténtico personaje. Y sin embargo la cuestión es que la historia, pese a su surrealismo, engancha una barbaridad, como suele pasar con todas las tramas que están constantemente dando vuelcos. Pero las cosas como son, un poquito de verosimilitud no le vendría mal.

Hay otra temporada y voy a ver si me engancho también. Por lo visto es una historia totalmente distinta, ya que ésta ha tenido un desenlace cerrado y bien cerrado. Creo que le daré una oportunidad.

miércoles, 28 de junio de 2023

Días mejores (Serie de TV), by Cristóbal Garrido

La serie parte de una buena idea: un grupo de personas que se conocen en una terapia de duelo. Quién no ha pasado alguna vez por la muerte de un ser querido? Siempre reconforta ver este tipo de productos dramáticos porque te sientes acompañada en el sentimiento. Pero la cuestión es que esa buena idea inicial va a desembocar, como era de esperar, en lo que desembocan casi todos los productos made in Mediaset, o sea, en una buena dosis de sentimentalismo barato, enredos amorosos (bastante previsibles) y situaciones absurdas de nula verosimilitud.

Desde un punto de vista narrativo, la elección de personajes no está mal, y en esto hay que felicitar al creador, Cristóbal Garrido. Son variopintos y su diversidad da bastante juego. Son cinco: una chica joven cuyo novio ha muerto y le ha pedido que se insemine de él para tener un hijo póstumo; una treinteañera que acaba de perder a su marido por muerte súbita; un músico argentino que vuelve para cuidar a sus hijos adolescentes cuando la madre de los chicos muere; un empresario bastante insoportable que también acaba de enviudar y que es odiado por sus hijas; y por último la terapeuta, interpretada por Blanca Portillo con su solvencia habitual. Ésta también tiene su propia historia de terror particular, que saldrá a la luz en uno de los episodios. En mi opinión la suya es la mejor historia, la más creíble y la que menos se presta al esperpento.

Confieso que nunca he asistido a una terapia grupal, por tanto no puedo hablar por experiencia, pero de lo que deduzco por la serie es algo bastante chorra. La gente va allí y cuenta cómo le va y el resto del grupo, empezando por la terapeuta, le dan consejos que parecen salidos de un manual de autoayuda, del tipo: tienes que perdonarte, tienes que hablar con tus hijos, si quieres puedes, tienes que empezar a vivir, con el tiempo te darás cuenta de que, no te machaques, sal con tus amigas... En fin, nada que no puedas leer tranquilamente en tu sofá por cinco euros, o incluso gratis en cualquier web de asesoramiento emocional.

Me imagino que el truco está, más que en las chorradas que se dicen unos a otros, en tener la sensación de que esa gente te comprende bien porque ha pasado por lo mismo que tú. De ahí que en la serie se establezcan rápidamente entre los personajes unos lazos amistosos, casi familiares, que en cualquier otra situación resultarían muy poco creíbles, dadas las distancias tanto sociales como culturales como de personalidad que los separan.

En fin, no voy a ser mala del todo, creo que se puede aprobar, porque la cuestión es que entretiene, que si podemos pasar por alto las situaciones más rocambolescas y vamos al meollo de la historia, lo cierto es que una puede identificarse con facilidad con uno u otro personaje en distintos momentos. También hay toques de humor que ayudan a tragar la pastilla. Y aparte de Blanca Portillo, una actriz que siempre eleva el nivel de cualquier producto, destaca también el trabajo de Francesc Orella, un actor de reparto habitual en ficciones nacionales, que aquí hace de empresario malafollá con bastante acierto, vamos, que el tipo consigue caer como el culo. El resto la verdad es que ni carne ni pescao, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. Ni cuadrao ni redondo, aprobao mondo y lirondo. 

viernes, 2 de junio de 2023

Ozark (Serie de TV), by Bill Dubuque, Mark Williams

Tengo que reconocer que Ozark entretiene, al menos en la primera temporada. Pero yo diría que va ostensiblemente de más a menos. Conforme va embrollándose la trama de una forma completamente demencial vas desconectando poco a poco de la historia, hasta que al llegar a la última temporada ya es que ni te acuerdas de cómo terminó el último capítulo que viste ni te importa, y te da todo igual. Sólo piensas que vaya coñazo, que a ver cuándo acaba ya el rollo este y que vaya plasta de historia se han montado Williams y Dubuque, los creadores del engendro, a los que maldices una y otra vez.  Luego me he enterado de que Jason Bateman, el protagonista, también está bastante implicado como productor ejecutivo, director y guionista, así que lo maldigo igualmente, aunque sea a posteriori.

Al principio mola ver cómo la familia protagonista intenta llevar una vida más o menos normal, a pesar de la particular manera con la que se ganan la vida. Pero a medida que los peligros van aumentando y la historia se va embrollando cada vez es menos creíble todo. Están amenazados por un cártel sin compasión, por la mafia local de la isla, por el FBI, por algún que otro loco random, aparte de los líos en los que se meten por las gilipolleces que hacen los niños, que como adolescentes que son tienen una importante pedrada encima. Y por no tener no tienen ni un triste guardaespaldas ni un sistema de seguridad en la casa, que encima es toda de cristaleras. Le abren la puerta a cualquiera, salen y entran de noche y de día sin molestarse ni en echar un vistazo a ver si hay alguien vigilando. La gente es asesinada a cascoporro a su alrededor y ellos tan tranquilos, como si nada. La madre cuando sale le dice al niño: no veas la tele hasta muy tarde, no olvides apagar el horno y no comas mucha pizza. Vamos, lo que le puede decir cualquier dependienta del Carrefour a sus hijos cuando se va a currar.  En fin, un despropósito total.

Para terminar, a los niños dan unas ganas de inflarlos a hostias que te mueres. Y ya si ves la serie doblada peor, porque el que dobla al niño o está muerto o catatónico o bajo los efectos de algún estupefaciente. No he visto jamás un doblaje más plano, con menos expresividad y más narcotizante.  Sólo quieres irte para la pantalla y zamarrear a la criatura para hacerla reaccionar. De verdad, debe de haber cientos de actores de doblaje en paro. Quién contrató a ese malaje para hacer este doblaje?


lunes, 10 de abril de 2023

Ginny y Georgia (Serie de TV), by Sarah Lampert

Reconozco que me he divertido bastante viendo la serie, y que incluso me ha sabido a poco. A ver cómo os cuento sin hacer espoiler. Venga, allá voy.

Georgia es la madre de Ginny y de Austin. Son hijos de distintos padres y los tres mantienen una relación familiar un tanto "especial". Georgia tiene un pasado bastante turbio del que nos vamos enterando poco a poco. En resumidas cuentas, ha pasado casi por todo, abusos, malos tratos, embarazo adolescente, pero ha conseguido salir adelante con sus hijos casi milagrosamente, en parte gracias a una personalidad bastante psicopatilla. Vamos, que no se le ponga nadie por delante ni que vea ella que sus hijos corren el menor peligro.

Por su parte, Ginny es una adolescente brillante, buena estudiante, hija ejemplar. Ya un poco cansada de ir de ciudad en ciudad sin enraizarse en ninguna parte. Y cuando parece que por fin empiezan a asentarse en esta última localidad, los fantasmas del pasado de Georgia, que son muchos y variados, reaparecen.

En fin, la historia tiene de todo un poco, una relación muy peculiar entre madre e hija (nada que ver con las chicas Gilmore, por favooooor), unos personajes también bastante extravagantes (insoportables las amigas del insti de Ginny), conflictos adolescentes varios (autolesiones, trastornos alimentarios, distintas modalidades sexuales, conflictos raciales, amoríos de todo pelaje...), mucha diversidad, como en casi todas la series actuales, gente de distintas razas (demasiadas para resultar creíble), discapacitados (hay una familia entera que usa el lenguaje de los sordomudos), cuerpos no normativos, como se dice ahora... vamos, que no se deja un colectivo atrás.

A mí este tipo de esfuerzos por meter con calzador a tanta peña diferente me rayan bastante, pero bueno, ya estoy acostumbrada, y no voy a dejar que ese exceso de pundonor me fastidie una buena serie. Y creo que la autora crea una historia  al menos pasable, aunque muy irregular. Hay episodios muy buenos y otros que se hacen larguísimos, algunos también mixtos, con partes estupendas y otras infumables. Concretamente todo lo que tiene que ver con Ginny y sus superamiguis es francamente asqueroso, jartible y repulsivo. Una panda de pijas que, de verdad, hacen que una entienda esa costumbre que tienen los americanos de vez en cuando de entrar con un fusil en un instituto y liarse a tiros.

Pero una cosa que Sarah Lampert hace muy bien es cebar los episodios. Casi todos los finales son geniales, tiene unos giros de guión brutales y eso se agradece muchísimo en este tipo de historias. Los adictos a ver las series del tirón van a tener difícil no engancharse y ver ésta en un finde, con los parones justos para ir al baño o para abrir la puerta al repartidor de pizzas. 

Recomiendo encarecidamente pasar rápidas las partes en las que se juntan las amiguis adolescentes, para ir directos al grano. Os prometo que no os perderéis nada y que la serie gana un montón así. Siempre tenéis tiempo, si sentís curiosidad, de volver atrás y recuperar algunos de sus absurdos diálogos de pijidisminuidas neuronales. Éste es mi veredicto final. Si te saltas lo coñazo hasta puede molar mazo.

jueves, 9 de marzo de 2023

Somebody Somewhere (Serie de TV), by Rob Cohen y Jay Duplass

Jamás pensé que me pudiese gustar tanto una serie en la que la inmensa mayoría de los personajes son frikis. Gente poco atractiva, incluso marginal, con vidas no demasiado interesantes que sin embargo atrapan desde su sencillez rural.

Son sólo 7 episodios, al menos en esta temporada, aunque espero que haya más en el futuro. La protagonista es una señora obesa, con una vida bastante aburrida, que no encaja demasiado en el entorno. Pero de repente descubre a una pandilla de seres igualmente desubicados que se reúnen en un local cercano y que han encontrado en ese extraño grupo una especie de familia en la que refugiarse del rechazo social exterior.

Sorprende que en una pequeña comunidad rural de la América profunda pueda haber tanta diversidad, pero bueno, si hacemos un esfuerzo para obviar la poca probabilidad de que eso ocurra, se puede disfrutar un montón viéndola. De hecho, la serie es tan cortita que sabe a muy poco. Además los episodios no pasan de media hora, con lo cual te la ventilas en un pispás.

Tengo que felicitar a los directores, Cohen y Duplass, por haber plasmado con gracia, talento y sin grandes pretensiones esa sencilla vida rural, los avatares de la complicada familia de la protagonista y las intrincadas relaciones interpersonales que se producen entre ellos. Ya digo que se tocan todos los palos: la homosexualidad, el alcoholismo, la infidelidad...

Lo mejor de la serie son esos fantásticos nuevos amigos que de repente entran en la vida de Sam. Sobre todo para mí el gran descubrimiento ha sido Jeff Hiller, que interpreta a Joel, ese amigo incondicional, maravillosamente loco, friki y divertido que todo el mundo querría tener. Porque teniendo a Joel de amigo lo demás importa un higo

viernes, 3 de marzo de 2023

La rebelión de las chicas buenas (Serie de TV), by Dana Calvo

Es un alivio viajar a los orígenes del feminismo cuando la lucha por la igualdad de derechos era algo real, pequeñas batallas diarias que requerían una energía sobrehumana, y no ese invento mamarrachil en el que se ha convertido el feminismo 3.0 este que actualmente nos abochorna a muchísima gente. 

Tengo que decir que la serie me ha encantado. La ambientación (esa redacción de revista maravillosa, con sus máquinas Olivetti, sus lamparitas de mesa, el humo de los cigarrillos... una fantasía total), el vestuario (completamente enamorada de los vestidos, las botas y la bisutería de la hippi Patti, mi favorita entre las chicas buenas), las referencias de la cultura pop setentera (bebidas, comidas, música...), en definitiva, me ha gustado todo.

Hay quien la compara con "Mad men", y sí, es posible que sea un referente, pero para los que amamos los 70, la música, la moda, la estética en general, esta serie es un regalazo. Es como transportarte mentalmente a esa década, disfrutando de todas esas pequeñas cosas que la hicieron tan especial. Claro que eran tiempos difíciles para las mujeres, pero también fue una época de apertura mental increíble, de grandes avances y enormes conquistas: el descubrimiento del sexo libre, la llegada de los anticonceptivos, esas canciones que reclamaban continuamente libertad, paz y amor. En fin, que todo eso era tan novedoso, tan genuino, tan revolucionario, que se echa de menos algo parecido en estos tiempos de aborregamiento colectivo, la verdad.

Dana Calvo construye una historia muy bien hilada. Esa redacción en la que la testosterona lo rige todo, en la que los hombres son los que escriben y las mujeres trabajan para que ellos puedan escribir.  Por supuesto, la gloria es para ellos, y el curro menos gratificante para ellas. Hasta que algunas empiezan a mosquearse, a enterarse de cosas, por ejemplo, de los sueldos que ganan sus compañeros, a organizarse, y deciden rebelarse contra la injusticia. Como decía al principio, nada que ver con ese feminismo militante actual cuyo principal reclamo es decir todo el tiempo "compañeros, compañeras, compañeres". Es volver a la esencia del movimiento, a la autenticidad, recordar por qué hacía tanta falta, y cuántas cosas han cambiado para llegar hasta aquí.

He leído que la serie fue abruptamente cancelada por una acusación de abuso sexual a uno de los productores. Una verdadera lástima, porque la historia promete un montón. Sería una gran noticia que alguien se atreviera a retomarla y nos obsequiara con unas cuantas temporadas más. Personalmente me apuntaría a verlas sin dudarlo. Con la de porquerías que se prolongan incomprensiblemente en el tiempo, por fin algo que me mola y un señor saca su cola. Porca miseria!

martes, 21 de febrero de 2023

You (Serie de TV), by Greg Berlanti y Sera Gamble

La cosa prometía los tres primeros capítulos pero... lo siento, no he conseguido pasar de la primera temporada.

El psicópata Joe, un tipo obsesivo, enfermizo y cansino hasta la extenuación, se enamora de una tía sosa, tonta y neurótica a más no poder en el primer episodio, y a partir de ahí no deja de hacer gilipolleces para ligarse a la tipa, alejar de ella a cualquiera que pueda hacerle la más leve sombra y acosarla a todas horas del día, de la noche y de la Internet.

Y mi pregunta principal es: este capullo cuándo coño trabaja? Se pasa la vida persiguiendo a la señora esta y a sus amigas, a su psicólogo, a sus ex novios, a cualquiera que se le acerque. Se planta una gorra y ya pasa desapercibido en todas partes, aunque se ponga a medio metro. Escucha las conversaciones de la novia en mitad de pubs insoportablemente ruidosos aunque esté en el séptimo pino, como si la voz de ella y de sus insufribles superamiguis pudiera traspasar los cientos de decibelios del local para llegar hasta él. 

No sé qué pretenden demostrar Berlanti y Gamble con esta mamarrachada pero conmigo lo único que han conseguido es convertirme en una psicópata mucho peor que el protagonista.  Porque yo me desharía sin el menor reparo de toda esa gentuza sin el menor escrúpulo. No tendría ni que asesinarlos, los mandaría a todos durante un fin de semana a una isla desierta, a ellos solos, y los dejaría devorarse unos a otros, matarse de sopor o volverse locos con sus respectivas neuras de pijos.

El actor protagonista, Penn Badgley, tiene menos carisma que una piedra pómez. Dónde quedaron esos maravillosos psicópatas que nos apasionaban con sus maldades, como Hannibal Lecter? Este tío no da ni miedo, da más risa que otra cosa, cuando no directamente pena, todo el día detrás de la rubia, babeando como un gusano, pelotilleando a las amigas para hacerse simpático... un plasta nivel Dios.

He sido incapaz de pasar de la primera temporada porque no hubiera podido soportar otra sesión de arrastramientos, humillaciones y persecuciones del gorrilla chiflado este. Ni más fiestas de pijas, hipsters e influencers. Ni más bostezos.

En definitiva, amigos, que hasta para ser un loco hay que comerse algo el coco.