jueves, 16 de junio de 2022

Julia (Serie de TV), by Daniel Goldfarb

Reconozco que he disfrutado muchísimo viendo esta serie y que me he enamorado por completo  del personaje de Julia Child y de la actriz que lo interpreta, Sarah Lancashire, que está a medio camino entre Mary Santpere y la señora Doubtfire. Ya sabéis, ese tipo de mujerona tierna y encantadora que mide casi dos metros y calza un 46 de pie.  

Para empezar ya el tema me motiva. Soy muy aficionada a los programas y a los libros de cocina. Luego no cocino nada porque me aburre un montón ponerme, pero siempre me ha fascinado enormemente ver a otros cocinar. Lo sencillo y lo divertido que parece. Claro, viendo esta serie entiende una muchas cosas. Por ejemplo, cómo consiguen que un plato que en realidad se tarda cuatro horas en hacer en el programa se elabore en 20 minutos y con la cocina impoluta. 

Una auténtica fantasía que a todos nos gustaría ver hecha realidad. Todos los ingredientes vienen perfectamente cortados y preparados para su uso, esas 4 horas previas que la gente se pasa pelando y cortando patatas, pimientos, tomates y calabacines o limpiando el pescado y el marisco, desaparecen por arte de magia, y todo está como en un mundo ideal debería de estar.  Listo para que tú llegues, lo metas todo junto en una cazuela y lo pongas al fuego y remuevas elegantemente con una paleta de madera. Un sueño hecho realidad.

Pero en fin, la serie tiene ese indudable atractivo para todos los aficionados a la gastronomía, y además es una gozada visual. Recomiendo verla a la hora de la cena o recién cenado, porque este tipo de cosas no es para verlas con el estómago vacío. Pero aparte de eso tiene el encanto de la protagonista y las peculiares relaciones que establece con el resto de los personajes: su marido (que parece el alter ego de George Roper, el de la mítica serie Los Roper), su mejor amiga y ayudante, su editora, su productora ejecutiva... 

En fin, una historia muy de chicas, pero por fortuna de chicas de una época anterior a todo el tonterismo  actual. Es una serie con un trasfondo feminista, pero de un feminismo que no tiene nada que ver con el rollo de género que tenemos hoy en día hasta en la sopa. Es una lucha verdadera por ir sorteando grandes obstáculos y alcanzando pequeñas metas, mujeres que se pelean con los hombres y con otras mujeres para abrirse camino en mundos tan difíciles para ellas como el editorial o el de la televisión. Cuando el feminismo era feminismo y no esta patata.

En fin, tengo que agradecer a Daniel Goldfarb, creador de la serie, que en esos escasos 8 capítulos de 40 minutos haya conseguido atraparme por completo en el mundo de Julia Child. La verdad es que se me ha hecho muy corta, no sé si habrá prevista alguna otra temporada o ya se da por finiquitada, pero... me haría mucha ilusión que hubiera continuación. 

lunes, 30 de mayo de 2022

Desaparecidos (Serie de TV), by Miguel Ángel Vivas y Jacobo Martos

Bueno, vamos a ver. He estado leyendo unas cuantas críticas de esta serie y la verdad es que me ha dado hasta penilla. Hay que ver cómo somos con la producción nacional. No tenemos compasión, de verdad.

Que sí, que vale, que buena parte de los actores son para echarse a llorar.

Que ya estamos un pelín hartos de polis guapos y guapas con caras de palo y de tensiones sexuales no resueltas que mejor que se resolvieran en el capítulo cero y así nos dejaban descansar de tanto gilipolleo.

Que los guiones dejan mucho que desear y que hay situaciones realmente increíbles que dan bastante vergüencita.

Todo esto es cierto, pero teniendo en cuenta que últimamente todas las series que me he puesto a ver, tanto de producción nacional como extranjera, me han aburrido soberanamente, tengo que decir en favor de ésta que por lo menos está entretenida y las tramas son interesantes. Si haces un pequeño esfuerzo y corres un tupido velo sobre todos esos defectillos que he enumerado anteriormente, la serie se deja ver.

Y luego ahí están Mínguez y Echanove, que siempre gusta verlos, aunque el perfil psicológico de sus personajes sea de pura pena. Pero cuando un buen actor coge un papel, por chusquero que sea, algo  exprime y algo saca.

Y luego tiene otra cosa buena. A pesar del excesivo edulcoramiento, de las caras de palo, de los diálogos a menudo sonrojantes o de las tramas secundarias que sobran, al menos no se adhiere totalmente al discurso políticamente correcto. Hay casos de tías que son malas y mienten (síiiiiiiii, lo prometo, palabrita), hay hasta algunos hombres, varones heterosexuales, que son buenas personas. Sí, sé que es difícil de creer, pero los hay. Y eso hoy en día es muy de agradecer.

Eso de que en una serie española actual no todos los tíos sean violadores potenciales ni todos los inmigrantes sean buenísimas personas, que algunas mujeres sean auténticas arpías y hasta alguna que otra psicópata... eso es muuuuuy raro. Y merece premio porque es "rara avis". Creo que es la única de todas las que he visto en los dos últimos años. Y creo que es porque la serie, aunque no reproduzca exactamente casos reales, sí se basa en muchos de ellos. Y en la vida real hay gente buena y mala, de todos los sexos, religiones, razas y procedencias. Si haces una serie sobre desapariciones de todo pelaje y no dejas ver esa realidad nadie se la va a creer.

Tienes que poner situaciones variadas, que al espectador les suenen, que las hayan visto en la tele y oído en la radio. Y eso es lo mejor que han hecho Miguel Ángel Vivas y Jacobo Marcos, contar los casos tal cual, por supuesto con sus licencias poéticas, pero respetando el fondo, aún a riesgo de que puedan acusarles de cualquier cosa en esta cultura de la cancelación horripilante en la que vivimos: de xenofobia, gordofobia, homofobia, gafofobia... Cualquier fobia es buena, basta con que cuentes una historia en la que alguien de un colectivo determinado no salga muy bien parado. Y ya estás listo de papeles.

Por tanto, voy a concederles una oportunidad a estos chicos. Magnánima me han pillado y les doy el aprobado.

viernes, 29 de abril de 2022

After Life (Serie de TV), by Ricky Gervais

Empecé a ver esta serie porque había oído hablar muy bien de su director y protagonista, Ricky Gervais. No lo conocía pero por lo visto es un humorista muy famoso, y al leer la sinopsis me gustó el argumento. Un tipo que se queda viudo y está entre suicidarse y joderle la vida a los demás soltándoles todo lo que piensa sin filtros. En fin, que la idea era buena, y de hecho no empezó mal. Los 4 capítulos iniciales prometían. Pero de repente me doy cuenta de que estoy viendo lo mismo una y otra vez, como en bucle. Todo se repite como el ajo y tiene la misma gracia que una almorrana sangrante. Vamos, que me río más en el dentista que con Ricky el humorista.

Madre mía, vaya coñazo de tío! Qué plasta! Toooooodos los días viendo vídeos de la difunta. Que la cosa puede tener su sentido al principio, pero cuando se supone que van pasando los meses, y hasta los años, el tío sigue exactamente igual. Desayunando y cenando con los vídeos de la señora. Por no hablar del piñazo que es un tipo que se pasa la vida con la cámara en la mano grabando absolutamente todo lo que hace la mujer: durmiendo, comiendo, bailando, cocinando, fregando, haciendo gimnasia..., vamos, que sólo le ha faltado meterse en el baño y pillarla cagando.

He leído por ahí que alguna gente opina que Gervais refleja muy bien lo que es un luto. Venga ya, hombre! He vivido muchos lutos en mi vida y jamás jamás me he dedicado a regodearme tanto ni a mortificarme. Bastante sufrimiento tienes encima cuando se muere un ser querido como para ponerte todos los días a ver vídeos que te pueden hacer polvo. O Ricky Gervais nunca ha sufrido un luto verdadero o es un tocapelotas de manual. Porque nadie que esté sufriendo de verdad puede permitirse el lujo de autoinfligirse todavía más dolor. Es más, es que a veces no puedes ni ver un album de fotos. Como para encima ponerte todos los días vídeos de la persona que ha muerto. Claro que sí, hombre.

Y luego va el tío y conoce a otra viuda en el cementerio tan chapas como él. Lo que faltaba, éramos pocos y parió la abuela.  La señora no tiene otra cosa que hacer en todo el día que ir al cementerio a sentarse en un banco y darle la matraca a la lápida del marido. Y claro, cuando se conocen estos dos se dedican a intercambiarse llantos y quebrantos. Dios mío, si yo voy al cementerio a visitar la tumba de algún familiar y se me acopla uno de estos dos pelmazos a pegarme tremenda chapa juro que me suicido allí mismo.

Otra cosa que no soporto de Gervais es su superioridad moral. En todos los episodios aprovecha para soltar discursitos pretenciosos. Unas veces en plan flower, otras en plan cínico... según le dé. Como diciendo "sois todos unos gilipollas, pero menos mal que aquí estoy yo para enseñaros realmente cómo es la vida". Vete al carajo, chaval. Si tuvieras alguna idea de cómo es la vida no nos estarías contando que un duelo se hace viendo a todas horas vídeos de la persona muerta.

En fin, lo único que molan son algunos personajes secundarios. Concretamente el cuñao es el que a mí más me ha gustado. Tom Basden es el contrapunto sencillo y con 0 pretensiones de su insoportable cuñado. La secretaria border y el cartero también molan.  Si no la descarto del todo es por esos secundarios, por el perro, que es flipante, y por algún que otro diálogo que me ha divertido. Por ejemplo éste entre la secretaria y la becaria del periódico:

- Yo tengo una lista con mis exigencias con respecto a los hombres. Cultos, divertidos, con un buen trabajo, dinero, coche, casa... Cuáles son las tuyas?

- Que tenga cara y polla.

domingo, 17 de abril de 2022

Dead to me (Serie de TV), by Liz Feldman

Tengo que reconocer que me he reído bastante viendo esta serie. Mucho más que con las últimas que he visto, que han resultado un fiasco casi todas. Me han gustado los dos personajes principales, esas dos amigas que son la noche y el día pero que se ven obligadas por los acontecimientos a convertirse en uña y carne. La química entre ellas es esencial para que funcione la historia.

Los constantes giros argumentales, inesperados y sorprendentes, también contribuyen a mantener la intriga. Cada episodio termina con una sorpresa, y claro, te enganchas irremediablemente al siguiente. Un poco en la línea del folletín por entregas de toda la vida.  En ese sentido Liz Feldman demuestra una maestría encomiable en el manejo de la información.

Eso sí, como no podía ser menos, imposible librarse del mensaje de sororidad universal de toda producción contemporánea que se precie. La cultura woke siempre presente. Lo del victimismo y el empoderamiento femeninos ya va por delante en toda serie que te pongas a ver. 

Pero bueno, por lo menos las protagonistas esta vez son bastante desastrosas las dos y se meten constantemente en líos por sí mismas y sin ayuda de nadie. Particularmente el personaje de Christina Applegate me ha resultado especialmente atractivo porque su aparente seriedad y solvencia contrastan un montón con las continuas cagadas que va cometiendo.

También alivia que los tíos no estén representados como auténticos monguers, cosa que hoy en día es para darse ya con un canto en los dientes. Hay hasta alguno que es buena gente, por difícil que resulte de creer. Tampoco para tirar cohetes, pero algo de decencia se percibe en algunos personajes masculinos. Y yo ya con eso me doy por satisfecha. 

En definitiva, me encantan estas dos pibas porque están como dos chivas.

lunes, 28 de marzo de 2022

800 metros (Miniserie de TV), by León Siminiani

En este trabajo se repasa la historia de los atentados que tuvieron lugar en Barcelona y en Cambrils en agosto de 2017. En este sentido no deja de ser otro espeluznante documental más sobre la locura, el fanatismo, la radicalización y la sinrazón que conducen al terrorismo. 

Da bastante miedo, ya una vez conocida la historia a posteriori, ver cómo todo se iba fraguando en la oscuridad mientras el país dormía tranquilamente sintiéndose a salvo de estos fanáticos, en el desconocimiento de lo que estaba por venir. También pone los pelos bastante de punta pensar en la de individuos exactamente como éstos o muy parecidos que ahora mismo estarán ideando alguna otra barbarie por el estilo. Individuos de los que hoy por hoy no sabemos nada pero de los que algún día podríamos ver otro documental como éste en el que se cuente su historia.

En fin, poco más hay que decir sobre este tipo de trabajos, pero sí me gustaría hacer una reflexión desde aquí concretamente sobre éste. Esto va dirigido a los guionistas, León Siminiani y Ramón Campos. Realmente creen ustedes que era completamente necesaria la parte en la que se muestra con todo lujo de detalles cómo se fabrica el explosivo que los tarados estos usaron en los atentados?

O sea, esa parte, ese capítulo, que es casi un tutorial para fanáticos locos por cargarse a cientos de personas... qué sentido tiene? Se podía haber contado la historia exactamente igual sin explicar con ese regodeo cómo y dónde se pueden encontrar los materiales, cuánto cuestan, cómo hay que trabajarlos para convertirlos en bombas con una capacidad letal terrorífica.

No lo entiendo, de verdad. No entiendo bien el motivo del tutorial explosivo. Ni tampoco cómo es que nadie que lo haya visto previamente a su pase público no ha caído en la cuenta de que ese tipo de información, dada así, es de altísimo riesgo. Que sí, que todo eso se puede encontrar en Internet sin problema, ya lo sé. Pero hay que ir expresamente a buscarlo. No es lo mismo que ser un joven con inclinaciones yihadistas y encontrarte así de sopetón con esto, que es como una especie de invitación a jugar al Quimicefa, tal es el nivel de pelos y señales que se dan con total gratuidad. 

Señores, estas cosas no sólo las ven personas normales; también les llegan a los fanáticos, que ven en ellas una oportunidad de aprendizaje sobre planes de ataque, además de dar ideas de todo pelaje que a lo mejor ni se les habían pasado por la cabeza. Por lo menos en lo tocante a la fabricación de explosivos... un poquito de por favor. Un mínimo de discreción.


martes, 22 de marzo de 2022

La maravillosa Sra. Maisel (Serie de TV), by Amy Sherman-Palladino

Empecé a ver esta serie atraída por las estupendísimas críticas que tenía y por recomendación de varias personas que la habían visto.

De verdad que no doy crédito. Yo cada día estoy más en otra onda distinta del mundo. No me puedo imaginar qué ha podido ver nadie en este pestiñazo. Me limitaré a contaros lo que he visto yo; advierto que no he sido capaz de terminar la segunda temporada.

Lo que yo he visto ha sido a una tía petarda, atrozmente turboverborreica, un auténtico loro, que un buen día se separa de su marido y se dedica a recorrer clubs nocturnos, subirse al escenario, coger el micro y ponerse a contarle a toda la peña su patética historia. Se supone que con muchísima gracia, con una fina ironía y un humor que yo, sinceramente, no he conseguido captar en ningún momento. Igual en inglés sonaba divertido pero desde luego en español era para echarse a llorar. A esa tía con esos chistes en el club de la comedia la correrían a gorrazos, y con razón. No he visto cosa más tonta, sosa, singracia y espantosa en la vida. Un coñazo sin paliativos. 

Para más inri la pava es una pija de cuidao. Se va a vivir con los padres y se pasa las noches por ahí en los clubs soltando su chapa, y los dos niños pequeños que tiene ni se acuerda de que existen. Se supone que eso, junto con el contenido de sus monólogos supuestamente humorísticos en los que pone a parir a los tíos, le dan un cierto toque feminista a la serie. Cómo no! Una serie sin toque feminista hoy en día? Un imposible impensable.

Joder, con lo bien que me lo pasaba yo viendo "Las chicas Gilmore", que también fueron creación de Amy Sherman-Palladino!  

Aunque pensándolo bien... ésas eran otras dos petardas de campeonato. Lo que pasa es que al menos la serie era divertida y enganchaba. Y las Gilmore estaban rodeadas de personajes entrañables, y tenían su pueblecito maravilloso lleno de luces. Cosas que atraían y que hacían que estuvieras siempre deseando volver a Stars Hollow. Pero este pestiño no tiene más poder de atracción que una ambientación fantástica de los años 50, eso hay que reconocérselo, y unos vestidazos que te mueres. Pero le quitas eso y se queda en bragas. Y además, que para eso ya estaba "Mad men", y encima con pedazo de historia detrás.

Juro que he llegado a aborrecer la cara de Rachel Brosnahan, la protagonista, hasta un punto casi patológico. Creo que si vuelvo a ver a esa tía en otra serie apago la tele de momento. Lo siento por ella, porque seguro que es una persona estupenda y una gran actriz, pero es que en mi mente ya ha quedado encasillada para siempre en este personaje insoportablemente papagayístico, que tiene la misma gracia que la picadura de un tábano.

En fin, la liberación llegó anoche, recién empezada la segunda temporada. Estaba viendo la serie junto con mi hijo, y me daba la sensación de que él se estaba aburriendo casi tanto como yo. Y no pude más.

- A ti te está gustando el rollo este?

- A mí una mierda.

- Y si pasamos?

- Aleluyaaaaa!

Por lo visto el chaval estaba como loco esperando que yo tomara la iniciativa porque pensaba que a mí me estaba encantando. Lo que es la falta de comunicación en las familias!

En definitiva, como reflexión final de esta crítica, decir que... no me entra que a esta cosa la llamen maravillosa.

viernes, 4 de marzo de 2022

Alguien está mintiendo (Serie de TV), by Jennifer Morrison

Reconozco que esta crítica podría haber sido francamente positiva si la serie se hubiera quedado en la mitad. Si en lugar de 8 capítulos hubieran sido 4. Ése es uno de los grandes errores de la ficción televisiva, el intentar alargar artificialmente tramas que no dan para más de un determinado metraje. En este sentido yo soy muy fan del famoso lema "menos es más". Siempre es mejor quedarse corto que  pasarse 20 pueblos y dejar a la gente hasta el moño. Porque si no esto podría terminar titulándose "Alguien se aburre un montón con semejante tostón".

Y esto justamente es lo que le pasa a Morrison, porque hay que reconocer que la serie promete en los dos episodios iniciales. Hay una intriga importante y los giros de la trama resultan inquietantes a la par que despistan bastante. Y esto a pesar de que los protagonistas sean cuatro niñatos, a cuál más espeluznante y tontorrón, pero se puede obviar atendiendo al suspense de la historia.  

Hay que reconocer también que una simpatiza bastante con los cuatro posibles asesinos cuando comprueba la asquerosa calaña del asesinado. No es por nada, pero yo sería relativamente benévola con alguien que quita de en medio a un cabrón que va por la vida espiando a los demás e intentando extorsionarles con sacar a relucir episodios de su vida que les pueden joder de forma importante. A ver, no voy a justificar un crimen, pero las cosas como son, el difunto cae como el culo, y eso consigue que los cuatro sospechosos caigan un poquito mejor.

De todas formas, a pesar de lo pesada que se hace, tengo que reconocer que me ha gustado la forma que tiene de representar el agilipollamiento generalizado de la sociedad con el tema de las redes sociales. Quizás eso habría que agradecérselo más a McManus, la autora de la novela. Esa imagen recurrente de los chicos con el móvil en la mano grabando constantemente todo lo que ven, como si la vida fuera una película, me ha parecido muy interesante. Inquietante por lo real. 

Joder, que hoy he visto unos cuantos tiktoks de influencers sobre la guerra de Ucrania. Cómo pintarse las uñas a la vez que conduces un tanque, cómo disparar al adversario con un toque sexi... Todo por un like.

Y espérate que llegue el Metaverso al gran público. Yo es que, de verdad, me piro. Dimito. No me da la vida para esto. Qué pereza!