domingo, 17 de abril de 2022

Dead to me (Serie de TV), by Liz Feldman

Tengo que reconocer que me he reído bastante viendo esta serie. Mucho más que con las últimas que he visto, que han resultado un fiasco casi todas. Me han gustado los dos personajes principales, esas dos amigas que son la noche y el día pero que se ven obligadas por los acontecimientos a convertirse en uña y carne. La química entre ellas es esencial para que funcione la historia.

Los constantes giros argumentales, inesperados y sorprendentes, también contribuyen a mantener la intriga. Cada episodio termina con una sorpresa, y claro, te enganchas irremediablemente al siguiente. Un poco en la línea del folletín por entregas de toda la vida.  En ese sentido Liz Feldman demuestra una maestría encomiable en el manejo de la información.

Eso sí, como no podía ser menos, imposible librarse del mensaje de sororidad universal de toda producción contemporánea que se precie. La cultura woke siempre presente. Lo del victimismo y el empoderamiento femeninos ya va por delante en toda serie que te pongas a ver. 

Pero bueno, por lo menos las protagonistas esta vez son bastante desastrosas las dos y se meten constantemente en líos por sí mismas y sin ayuda de nadie. Particularmente el personaje de Christina Applegate me ha resultado especialmente atractivo porque su aparente seriedad y solvencia contrastan un montón con las continuas cagadas que va cometiendo.

También alivia que los tíos no estén representados como auténticos monguers, cosa que hoy en día es para darse ya con un canto en los dientes. Hay hasta alguno que es buena gente, por difícil que resulte de creer. Tampoco para tirar cohetes, pero algo de decencia se percibe en algunos personajes masculinos. Y yo ya con eso me doy por satisfecha. 

En definitiva, me encantan estas dos pibas porque están como dos chivas.

lunes, 28 de marzo de 2022

800 metros (Miniserie de TV), by León Siminiani

En este trabajo se repasa la historia de los atentados que tuvieron lugar en Barcelona y en Cambrils en agosto de 2017. En este sentido no deja de ser otro espeluznante documental más sobre la locura, el fanatismo, la radicalización y la sinrazón que conducen al terrorismo. 

Da bastante miedo, ya una vez conocida la historia a posteriori, ver cómo todo se iba fraguando en la oscuridad mientras el país dormía tranquilamente sintiéndose a salvo de estos fanáticos, en el desconocimiento de lo que estaba por venir. También pone los pelos bastante de punta pensar en la de individuos exactamente como éstos o muy parecidos que ahora mismo estarán ideando alguna otra barbarie por el estilo. Individuos de los que hoy por hoy no sabemos nada pero de los que algún día podríamos ver otro documental como éste en el que se cuente su historia.

En fin, poco más hay que decir sobre este tipo de trabajos, pero sí me gustaría hacer una reflexión desde aquí concretamente sobre éste. Esto va dirigido a los guionistas, León Siminiani y Ramón Campos. Realmente creen ustedes que era completamente necesaria la parte en la que se muestra con todo lujo de detalles cómo se fabrica el explosivo que los tarados estos usaron en los atentados?

O sea, esa parte, ese capítulo, que es casi un tutorial para fanáticos locos por cargarse a cientos de personas... qué sentido tiene? Se podía haber contado la historia exactamente igual sin explicar con ese regodeo cómo y dónde se pueden encontrar los materiales, cuánto cuestan, cómo hay que trabajarlos para convertirlos en bombas con una capacidad letal terrorífica.

No lo entiendo, de verdad. No entiendo bien el motivo del tutorial explosivo. Ni tampoco cómo es que nadie que lo haya visto previamente a su pase público no ha caído en la cuenta de que ese tipo de información, dada así, es de altísimo riesgo. Que sí, que todo eso se puede encontrar en Internet sin problema, ya lo sé. Pero hay que ir expresamente a buscarlo. No es lo mismo que ser un joven con inclinaciones yihadistas y encontrarte así de sopetón con esto, que es como una especie de invitación a jugar al Quimicefa, tal es el nivel de pelos y señales que se dan con total gratuidad. 

Señores, estas cosas no sólo las ven personas normales; también les llegan a los fanáticos, que ven en ellas una oportunidad de aprendizaje sobre planes de ataque, además de dar ideas de todo pelaje que a lo mejor ni se les habían pasado por la cabeza. Por lo menos en lo tocante a la fabricación de explosivos... un poquito de por favor. Un mínimo de discreción.


martes, 22 de marzo de 2022

La maravillosa Sra. Maisel (Serie de TV), by Amy Sherman-Palladino

Empecé a ver esta serie atraída por las estupendísimas críticas que tenía y por recomendación de varias personas que la habían visto.

De verdad que no doy crédito. Yo cada día estoy más en otra onda distinta del mundo. No me puedo imaginar qué ha podido ver nadie en este pestiñazo. Me limitaré a contaros lo que he visto yo; advierto que no he sido capaz de terminar la segunda temporada.

Lo que yo he visto ha sido a una tía petarda, atrozmente turboverborreica, un auténtico loro, que un buen día se separa de su marido y se dedica a recorrer clubs nocturnos, subirse al escenario, coger el micro y ponerse a contarle a toda la peña su patética historia. Se supone que con muchísima gracia, con una fina ironía y un humor que yo, sinceramente, no he conseguido captar en ningún momento. Igual en inglés sonaba divertido pero desde luego en español era para echarse a llorar. A esa tía con esos chistes en el club de la comedia la correrían a gorrazos, y con razón. No he visto cosa más tonta, sosa, singracia y espantosa en la vida. Un coñazo sin paliativos. 

Para más inri la pava es una pija de cuidao. Se va a vivir con los padres y se pasa las noches por ahí en los clubs soltando su chapa, y los dos niños pequeños que tiene ni se acuerda de que existen. Se supone que eso, junto con el contenido de sus monólogos supuestamente humorísticos en los que pone a parir a los tíos, le dan un cierto toque feminista a la serie. Cómo no! Una serie sin toque feminista hoy en día? Un imposible impensable.

Joder, con lo bien que me lo pasaba yo viendo "Las chicas Gilmore", que también fueron creación de Amy Sherman-Palladino!  

Aunque pensándolo bien... ésas eran otras dos petardas de campeonato. Lo que pasa es que al menos la serie era divertida y enganchaba. Y las Gilmore estaban rodeadas de personajes entrañables, y tenían su pueblecito maravilloso lleno de luces. Cosas que atraían y que hacían que estuvieras siempre deseando volver a Stars Hollow. Pero este pestiño no tiene más poder de atracción que una ambientación fantástica de los años 50, eso hay que reconocérselo, y unos vestidazos que te mueres. Pero le quitas eso y se queda en bragas. Y además, que para eso ya estaba "Mad men", y encima con pedazo de historia detrás.

Juro que he llegado a aborrecer la cara de Rachel Brosnahan, la protagonista, hasta un punto casi patológico. Creo que si vuelvo a ver a esa tía en otra serie apago la tele de momento. Lo siento por ella, porque seguro que es una persona estupenda y una gran actriz, pero es que en mi mente ya ha quedado encasillada para siempre en este personaje insoportablemente papagayístico, que tiene la misma gracia que la picadura de un tábano.

En fin, la liberación llegó anoche, recién empezada la segunda temporada. Estaba viendo la serie junto con mi hijo, y me daba la sensación de que él se estaba aburriendo casi tanto como yo. Y no pude más.

- A ti te está gustando el rollo este?

- A mí una mierda.

- Y si pasamos?

- Aleluyaaaaa!

Por lo visto el chaval estaba como loco esperando que yo tomara la iniciativa porque pensaba que a mí me estaba encantando. Lo que es la falta de comunicación en las familias!

En definitiva, como reflexión final de esta crítica, decir que... no me entra que a esta cosa la llamen maravillosa.

viernes, 4 de marzo de 2022

Alguien está mintiendo (Serie de TV), by Jennifer Morrison

Reconozco que esta crítica podría haber sido francamente positiva si la serie se hubiera quedado en la mitad. Si en lugar de 8 capítulos hubieran sido 4. Ése es uno de los grandes errores de la ficción televisiva, el intentar alargar artificialmente tramas que no dan para más de un determinado metraje. En este sentido yo soy muy fan del famoso lema "menos es más". Siempre es mejor quedarse corto que  pasarse 20 pueblos y dejar a la gente hasta el moño. Porque si no esto podría terminar titulándose "Alguien se aburre un montón con semejante tostón".

Y esto justamente es lo que le pasa a Morrison, porque hay que reconocer que la serie promete en los dos episodios iniciales. Hay una intriga importante y los giros de la trama resultan inquietantes a la par que despistan bastante. Y esto a pesar de que los protagonistas sean cuatro niñatos, a cuál más espeluznante y tontorrón, pero se puede obviar atendiendo al suspense de la historia.  

Hay que reconocer también que una simpatiza bastante con los cuatro posibles asesinos cuando comprueba la asquerosa calaña del asesinado. No es por nada, pero yo sería relativamente benévola con alguien que quita de en medio a un cabrón que va por la vida espiando a los demás e intentando extorsionarles con sacar a relucir episodios de su vida que les pueden joder de forma importante. A ver, no voy a justificar un crimen, pero las cosas como son, el difunto cae como el culo, y eso consigue que los cuatro sospechosos caigan un poquito mejor.

De todas formas, a pesar de lo pesada que se hace, tengo que reconocer que me ha gustado la forma que tiene de representar el agilipollamiento generalizado de la sociedad con el tema de las redes sociales. Quizás eso habría que agradecérselo más a McManus, la autora de la novela. Esa imagen recurrente de los chicos con el móvil en la mano grabando constantemente todo lo que ven, como si la vida fuera una película, me ha parecido muy interesante. Inquietante por lo real. 

Joder, que hoy he visto unos cuantos tiktoks de influencers sobre la guerra de Ucrania. Cómo pintarse las uñas a la vez que conduces un tanque, cómo disparar al adversario con un toque sexi... Todo por un like.

Y espérate que llegue el Metaverso al gran público. Yo es que, de verdad, me piro. Dimito. No me da la vida para esto. Qué pereza!

domingo, 20 de febrero de 2022

Mentiras (Serie de TV), by Curro Novallas, Norberto López Amado

Sabes cuando empiezas a ver una serie y en cuanto te percatas del rollo sabes perfectamente cuál va a ser el final? Pues justamente eso me ha pasado a mí con esta basura.

Tengo que decir que supe el final antes de tiempo porque estaba escuchando la radio y en una tertulia alguien habló de la serie y reveló el desenlace sin el menor reparo. Se ve que aún hay quien no ha caído en la cuenta de que algunos vemos las series en streaming. En definitiva, que el tertuliano en cuestión, para más señas el afamado director José Luis Garci, se explayó sin filtros y contó lo que de todas formas yo ya sabía que iba a pasar. Con lo cual el interés se redujo a cero, pero como la estaba viendo en familia tuve la delicadeza de no decir nada del final y ver los capítulos que me quedaban. En adelante si alguien tiene interés en ver este bodrio que no siga leyendo, porque voy a espoilear. La que avisa no es traidora.

Pues bien, cuando vi que esto iba de una supuesta violación y de dos versiones contrapuestas, la de la víctima y la del violador, tuve clarísimo que era violación seguro. Y así lo manifesté en casa, ante las dudas de la familia. En tiempos del "Hermana, yo sí te creo" es totalmente impensable que una televisión emita un producto en el que la hermana no haya sido realmente violada. Me lo discutieron un rato, pero yo lo tenía tan claro que no lo dudé ni un minuto. Y sentencié tal que así: "El tío al final va a ser un violador pero la cantidad de trampas que están poniendo en el guión son de escándalo".

El producto está destinado a reforzar ese "Hermana, yo sí te creo" hasta extremos desternillantes. Porque vincular una droga del tipo de la burundanga con un tipo que sale con una chica por la vía natural de la seducción, la invita a cenar, charlan, se ríen y quedan para el día siguiente, y el chaval se ve enamoradito perdido de la muchacha es, como poco, demencial. Todos podemos entender que un violador use este tipo de drogas para anular la voluntad de una chica desconocida en un bar o en una discoteca. Pero qué sentido tendría en una cita que transcurre por los derroteros esperados y que si la chica no cae esa noche va a caer seguro en la siguiente?

Ninguno. Salvo que te inventes una historia en la que el tipo es un psicópata que disfruta grabando sus violaciones a tías desfallecidas e inertes. Que es lo que hacen. No sin antes jugar con el espectador a mostrarle a un tipo totalmente encantador, encandilado con la protagonista, deseoso de entablar una relación afectiva, y completamente anonadado ante la acusación de violación.

O sea, de verdad, nos toman por imbéciles? Pretenden que creamos que los violadores son tíos que quieren entablar con las mujeres relaciones estables y que miran el móvil ilusionados  al día siguiente de una violación? Nos hemos vuelto idiotas o qué?

Una cosa tengo clara, no cuela ni una más de éstas. No me trago otra mierda ni loca. En el momento en el que presienta la jugada, y ésta la presentí desde el minuto cero, conmigo que no cuenten. Todo este absurdo movimiento me parece una falta de delicadeza y de respeto a las mujeres realmente violadas, violadas por tipos que al día siguiente no les mandan mensajes de amor del tipo "Qué bien lo pasamos ayer. No he dejado de pensar en ti ni un minuto, deseando volverte a ver". Te quieres ir por ahí, tío?

Por si acaso me apunto a los dos prendas estos, López Amado y Novalllas, para no ver absolutamente nada más que venga de ellos. Y recomiendo a todo el mundo que no esté abducido por todo este despropósito de ingeniería social que haga igual.

Por cierto, otro detallito chuliprogre es lo de meter a personajes de colectivos minoritarios. Si lo de la novia musulmana y feminista del chaval es para mear y no echar gota, lo de la poli lesbiana ya es de traca. Pero son los cabrones tan sumamente hipócritas que meten a la pareja lesbiana pero no son capaces de poner ni una sola escena de cama entre ellas. Entre los personajes heteros hay besos, magreos y todo tipo de escenas "guarrillas", pero curiosamente entre las lesbianas sólo hay algún que otro casto piquillo casi infantil, de patio de colegio. Diríase que las lesbianas ni se tocan entre ellas, y por supuesto no practican sexo de ninguna especie. Sólo se abrazan con cariño y se dan piquitos.

Este progresismo hipócrita no lo soporto. Hermana, yo no te creo, chúpate ésta y vete al peo.

jueves, 10 de febrero de 2022

Así nos ven (Miniserie de TV), by Ava DuVernay

He leído por ahí que está bastante mal visto decir que te has aburrido o que no te ha gustado una película o una serie con mensaje de denuncia, y tengo que reconocer que estoy totalmente de acuerdo. Queda una como el culo.  Y automáticamente cae sobre ti la sombra de la sospecha. Hostia, no le habrá gustado la serie porque en el fondo es una racista de padre y muy señor mío? O teniendo en cuenta que la creadora, Ava DuVernay,  es mujer, peor me lo pones. Puedo perfectamente ser tachada de racista y de machista al mismo tiempo.

Bueno, pues señores, aún a riesgo de que esa sospecha desluzca mi crítica, tengo que decir bien alto y bien claro que las 4 horas de serie se me han hecho tan largas como 40. Puede que haya influido el hecho de que era incapaz de distinguir las caras de los niños, y que cuando ya empezaba a familiarizarme con ellos van y salen de adultos. Y ya sí que no. Imposibilidad total de relacionar a cada niño con su respectivo adulto, y al mismo tiempo distinguir a unos adultos de otros.

Sabéis esas pelis en las que te pasas todo el rato preguntando a tus acompañantes... pero ése no era el que... pero quién es la madre... pero si ése había muerto... pero éste no era el hijo del difunto? Y ya, hartos de tanta pregunta, te dejan por caso perdido y ni te contestan. Pues eso justamente me ha pasado a mí con esta serie. Tenía tal confusión de personajes que me ha quedado en la cabeza una historia muy loca que no tiene ningún sentido. La veía y la veía pero nada comprendía.

Por curiosidad me puse a buscar por Internet a los actores, por ejemplo encontré a Jerome Jharrel y fui incapaz de relacionarlo con su personaje. No entiendo por qué todos los actores se parecen tantísimo.  Coño, si no me creéis mirad la puta carátula.

Y no, no es por ser negros, que ya me conozco las suspicacias de la peña.  Es que están caracterizados idénticos, parecen sacados de una fábrica de clones. Al único que logré identificar sin problemas era al latino, que era más fácil de distinguir. Y estoy segura de que no soy la única a la que le ha pasado, aunque la gente estas cosas no las cuente. Por lo mismo que decía al principio.

No dudo de que la serie haya reflejado lo ocurrido con la mayor fidelidad. La putada que les hicieron a estos chicos es de las que marcan época. Es un magnífico ejemplo de cómo a la policía y a la justicia se les va la pinza cuando les entra la prisa por resolver casos muy mediáticos. Pero creo que, dentro de las muchas posibilidades que había de contar esta historia, la directora no opta por la más amena ni por la más clarificadora. Y en mi opinión se queda en un tremendo planchazo que invita al bostezo y al ronquido. Lo siento pero... así os ven y así lo veo.

domingo, 6 de febrero de 2022

Quédate a mi lado (Miniserie de TV), by Daniel O'Hara, Lindy Heymann

Quédate con tu abuelita, que a mí me has dejado frita. Ésa sería mi reflexión final tras haber visto este tremendo bodrio con el que Netflix nos vuelve a obsequiar, con recochineo y alevosía. 

Un montón de despropósitos, crímenes encadenados, personajes infumables y tramas secundarias que harían vomitar a 20 cabras. Policías con cara de búho, además divorciados entre sí. Vamos, que no es que estén divorciados de otras personas, sino entre ellos mismos. No sé en qué cuerpo de policía esto sería mínimamente admisible pero ya de por sí en un guion echa para atrás a los 2 minutos.

Y para remate de la pera tenemos a una pareja de psicópatas que después de asesinar a todo lo que se menea cantan y bailan como si estuvieran en un musical. Sonrisas y lágrimas en versión gore. Me apunto a Heymann y  O'Hara, artífices del engendro, para no ver ya ni medio producto más perpetrado por ellos.

Mención aparte merece el final, pero eso ya va en espoiler.  Atención, quien tenga pensado ver este puto esputo que no lea esto.

La asesina múltiple resulta ser la novia del policía. Bueno, tiene su puntito eso de poner a una señora como psicópata asesina. Lo encuentro muy igualitario. Pero claro, luego viene la inevitable "perspectiva de género". La señora mata maromos a destajo porque un tipo en su día la maltrató y estando embarazada le dio una paliza por la que perdió al bebé que esperaba, de tal manera que terminó matando a este señor y luego decidió que lo mejor que podía hacer es ir por la vida matando a todo tío que viera levantar la voz a una mujer.

Bueno, quienes me lean con frecuencia sabrán que estoy de la puta perspectiva de género hasta el sitio donde el género se define. Vamos, que si tenemos a un psicópata que va matando chicas a cascoporro es que es un degenerado, por más señas aquejado de la enfermedad heteropatriarcal del machismo, pero si la asesina resulta ser mujer siempre hay una explicación racional según la cual el culpable último es un tío. Venga ya, irse a tomar por culo, petardos!