domingo, 15 de febrero de 2026

Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico (Miniserie documental), by Lisa Bryant

Asquerosamente rico lo era sin duda ninguna, y puede que también asquerosamente narcisista y egocéntrico. De lo que ya no estoy tan segura es de que fuera mucho más repugnante que la mayoría de la gente que con dedo acusador aparece en el documental señalándolo.

Lisa Bryant dirige esta bazofia haciendo tremendo alarde de sensacionalismo que tampoco se queda atrás en cuanto a asquerosidad. Empezando por mezclarlo todo en plan termomix para dar lugar a esta especie de botillo infumable.

Que a Epstein le gustaban las jovencitas es evidente, y que compraba sus favores también. Pero tratar a estas chicas como inocentes víctimas del gran depredador es insultar la capacidad crítica del espectador. Porque lo que aquí se ve es una trama piramidal en la que las propias chicas tienen un papel muy activo al reclutar a amigas y familiares para ofrecerlas al "benefactor" que, dicho por casi todas ellas, iba a hacer sus sueños realidad.

Eran menores de edad?? Muchas de ellas sí. Eran niñas?? No. Epstein no era pederasta en el sentido patológico del término. No buscaba niñas impúberes para tener sexo. Era aficionado a las chicas jóvenes pero con cuerpo de mujer. Como millones de tíos en el mundo que no son pederastas. Porque los cuerpos jóvenes gustan más que los viejos, eso es así, incluso desde un punto de vista no sexual, sencillamente estético. Qué prefiere usted ver en su televisor o en la playa, cuerpos perfectos y apretaos de chicos de 16 años o cuerpos flácidos de cuarentones o cincuentones?? Oiga, vamos a dejarnos de hipocresías.

Este tío simplemente se lo podía permitir y pagaba religiosamente por unos servicios que esas chicas le prestaban voluntariamente durante meses y años y además proporcionándole otras chicas en plan alcahueterismo. Aquí yo distinguiría a aquellas que huyeron de momento y no volvieron a aparecer por su casa (éstas sí serían claramente víctimas de agresión) de las que permanecieron ahí dando el callo durante años beneficiándose de privilegios a los que no todo el mundo puede acceder, aunque muchos quisieran.

El victimismo es algo muy atractivo y consolador. Cuando no te gusta tu vida siempre hay alguna oportunidad de echarle la culpa a alguien de tus mierdas. Pero no estaría de más empezar a responsabilizarnos en esta sociedad de las decisiones que tomamos, de por qué las tomamos, hacer una mijilla de acto de contrición sobre lo que hemos hecho mal y dejar de mirar tanto a los otros.

Y con esto no pretendo exculpar a Epstein de sus miserias ni de los delitos que cometió, que ahí están a la vista de todos. Lo que me jode es el halo angelical de las supuestas víctimas, que al amparo del bochornoso movimiento "Me too", por suerte en franco retroceso en la actualidad, aparecen en el documental como seres de luz incapaces de hacer daño a nadie. Oigan, que reclutaron a muchas otras muchachas para que hicieran lo mismo que hacían ellas. Joder, que las mujeres, incluso las muy jóvenes, no somos minusválidas ni discapacitadas mentales que no sabemos lo que hacemos. Que todas tenemos nuestro pasado y hemos tomado decisiones malas y debemos hacernos responsables de ellas. Para bien y para mal.

Y por todo ello este documental me parece una soberana mierda nivel Epstein. Y por cierto, me parece mucho más interesante la figura de Ghislaine que la de Jeffrey, porque las motivaciones de él son muy básicas y están bastante claras, pero las de ella son muchísimo más enigmáticas e inquietantes. Y Bryant pasa tan de puntillas por este personaje fundamental, al que por cierto todas las chicas citan constantemente, que dan ganas de chillarle: cuéntanos más sobre ella, que es la verdadera estrella.