domingo, 21 de septiembre de 2025

Muertos S.L. (Serie), by Alberto Caballero

Reconozco que esta serie llevaba todas las papeletas para mi sobresaliente. Soy muy fan de Contubernio, muy fan de los Caballero, muy fan de Carlos Areces, muy fan de Salva Reina y muy fan del humor negro. Vamos, que tenía todos los ingredientes, y tengo que decir que no me ha decepcionado en absoluto.

Contubernio es una de las joyas creativas de nuestro país, y no lo valoramos lo bastante. Lo mejor que tiene esta gente es que se descojonan de todo y de todos, que el humor para ellos no tiene límites y que se pasan por el forro la corrección política, religiosa y moral, lo cual es muy de agradecer para los que estamos hasta el mismísimo jiguillo de tanta gilipollez.

Porque si hay algo en lo que somos maestros por estos lares es en despollarnos mucho mucho mucho con todo lo que a nosotros no nos toca pero luego enfadarnos mucho mucho mucho cuando los otros se despollan de lo que a nosotros no nos hace tanta gracia. Esto se nos da genial. Por eso justamente:

Bien por la gente que se ríe de la vida.

Bien por la gente que se ríe de la muerte.

Bien por la gente que se ríe de sí misma tanto como de los otros.

Bien por la gente que se ríe y no se ofende cuando se ríen los demás.

Bien por la gente que se ríe sin complejos, sin límites y sin contemplaciones.

Por lo tanto... un Oscar para el ingenio de la Banda Contubernio.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Impuros (Documental), by Alberto Utrera

Me atrajo este documental de Alberto Utrera después de ver una entrevista a Borja Sémper en "El sentido de la birra" en el que lo mencionaba. Sémper y Madina son unos tipos que me caen bien, los he oído muchas veces en su sección "La ínsula", del programa de Carlos Alsina, y siempre me llamó la atención su talante conciliador cuando debatían los distintos temas, haciendo gala de la buena amistad que les unía. 

Nacido uno en Irún y el otro en Bilbao, uno del PP y otro del PSOE, lo que tienen en común es que decidieron dedicarse a la política cuando eso significaba jugarse la vida en el País Vasco. Saben bien lo que es el miedo, no poder ir a ninguna parte sin escoltas ni montarte en un coche sin mirar los bajos. Estuvieron expuestos a morir por defender sus ideas y uno de ellos fue víctima de un atentado en el que perdió una pierna, aunque salvó su vida. Ninguno habla desde el rencor ni la mala sangre ni el deseo de venganza, pero tampoco están dispuestos a olvidar lo que ocurrió. No se puede pasar página sin que haya de verdad un sincero acto colectivo de contrición por parte de los que justificaron aquellos crímenes.

Quise ver el documental con mi hijo, que ahora vive por cuestiones de trabajo en el País Vasco y no sabe prácticamente nada de ese pasado. Creo que no se puede entender el presente sin escuchar los testimonios de la gente que vivió todo aquello.

Desde aquí mi más absoluta admiración hacia ellos y hacia todos los que en aquellos años de plomo tuvieron el valor, la osadía, la inconsciencia tal vez de dedicarse a la política, a contracorriente, en un sitio en el que eso suponía grave riesgo para sus vidas y un desastre para sus familias: señalamientos, acosos, sufrimiento, preocupación, aislamiento social...  

Mientras en otros lugares mucha gente veía en la política una forma de medrar, de vivir del cuento o directamente de meter mano a la caja, estos tíos estaban ahí saliendo cada día a la calle soportando todo tipo de desprecios, de insultos y de violencia, y eso para mí nunca se lo podremos agradecer bastante, tanto a los que se dejaron la vida en el intento como a los supervivientes. Porque lo cierto es que... tuvieron que echar cojones pa enfrentarse a los matones

lunes, 1 de septiembre de 2025

Todas las criaturas grandes y pequeñas (Serie), by Ben Vanstone

La serie está basada en los relatos autobiográficos de James Herriot, que cuenta sus aventuras como veterinario rural en la Inglaterra de finales de los años 30, concretamente en la zona de Yorkshire. Que yo sepa Herriot continuó ejerciendo como tal durante toda su vida a pesar del tremendo éxito que tuvieron sus libros.

Hace años que leí el primero de ellos y me encantó. Lo disfruté tanto como ahora la serie. No sabía que había otra adaptación anterior producida por la BBC entre los años 70 y 90. En la actual, que firma Ben Vanstone, hay cinco temporadas de siete episodios cada una, y todas ellas terminan con un especial navideño que redondea la jugada. Yo las he visto del tirón pero imagino que cuando fue emitida los seguidores debieron esperar fervientemente las siguientes temporadas. De todas formas ahora que la he terminado la echaré mucho de menos porque cada noche en Darrowby era una fiesta.

Cómo se agradecen series así, amables, hogareñas, llenas de bondad y nobles sentimientos, entrañables, con personajes encantadores, incluso los gruñones como Siegfried (qué grande Samuel West). Ese tipo de ficción que te deja con una sonrisa en los labios tras cada episodio y deseando ver el siguiente. Me ha recordado mucho a "Los Durrell", donde también salía Callum Woodhouse (aquí el simpático, travieso y adorable Tristan).

Aparte de los hermanos Farnon, Siegfried y Tristan, mi personaje favorito es la señora Hall (maravillosa Anna Madeley), una especie de hada madrina que hace las labores de recepcionista, secretaria, cocinera, ama de llaves, psicóloga, enfermera y madre de todos los demás protagonistas. Quién no querría tener una señora Hall en su vida? Bueno, y los animales, cuánto he disfrutado con esas granjas, esos terneritos recién nacidos (no creo que pueda volver a comer carne en la vida), esos caballos maravillosos, los perretes... no han faltado tampoco peces, tortugas y otros bichos rarunos.  Una gozada para los amantes de todas esas criaturas grandes y pequeñas.

Si alguna pega le pongo es la falta de carisma del actor protagonista. Un huevo sin sal que destaca por su insulsez entre el resto de gloriosos intérpretes. Y no puedo achacarlo al personaje de Herriot porque recuerdo que en el libro era un tipo muy gracioso. Y ya si añades el doblaje es para matarlo; le han puesto una voz de monaguillo que dan ganas de inflarlo a hostias. Menos mal que todos los demás lo compensan con creces.

Bueno, y otra cosa un tanto mosqueante es lo de la diversidad por cojones. Eso de meter en unas granjas inglesas de los años 30 a propietarios negros porque hay que cubrir el cupo racial nunca lo voy a terminar de entender. Solo faltaba meter otros granjeros chinos para chillar. Qué necesidad hay, por favor!

Pero en fin, todo lo demás me ha gustado tanto que voy a hacer de tripas corazón y le pongo un bonito sobresaliente. No le quito un solo punto porque me encanta el conjunto.