La serie está basada en los relatos autobiográficos de James Herriot, que cuenta sus aventuras como veterinario rural en la Inglaterra de finales de los años 30, concretamente en la zona de Yorkshire. Que yo sepa Herriot continuó ejerciendo como tal durante toda su vida a pesar del tremendo éxito que tuvieron sus libros.
Hace años que leí el primero de ellos y me encantó. Lo disfruté tanto como ahora la serie. No sabía que había otra adaptación anterior producida por la BBC entre los años 70 y 90. En la actual, que firma Ben Vanstone, hay cinco temporadas de siete episodios cada una, y todas ellas terminan con un especial navideño que redondea la jugada. Yo las he visto del tirón pero imagino que cuando fue emitida los seguidores debieron esperar fervientemente las siguientes temporadas. De todas formas ahora que la he terminado la echaré mucho de menos porque cada noche en Darrowby era una fiesta.
Cómo se agradecen series así, amables, hogareñas, llenas de bondad y nobles sentimientos, entrañables, con personajes encantadores, incluso los gruñones como Siegfried (qué grande Samuel West). Ese tipo de ficción que te deja con una sonrisa en los labios tras cada episodio y deseando ver el siguiente. Me ha recordado mucho a "Los Durrell", donde también salía Callum Woodhouse (aquí el simpático, travieso y adorable Tristan).
Aparte de los hermanos Farnon, Siegfried y Tristan, mi personaje favorito es la señora Hall (maravillosa Anna Madeley), una especie de hada madrina que hace las labores de recepcionista, secretaria, cocinera, ama de llaves, psicóloga, enfermera y madre de todos los demás protagonistas. Quién no querría tener una señora Hall en su vida? Bueno, y los animales, cuánto he disfrutado con esas granjas, esos terneritos recién nacidos (no creo que pueda volver a comer carne en la vida), esos caballos maravillosos, los perretes... no han faltado tampoco peces, tortugas y otros bichos rarunos. Una gozada para los amantes de todas esas criaturas grandes y pequeñas.
Si alguna pega le pongo es la falta de carisma del actor protagonista. Un huevo sin sal que destaca por su insulsez entre el resto de gloriosos intérpretes. Y no puedo achacarlo al personaje de Herriot porque recuerdo que en el libro era un tipo muy gracioso. Y ya si añades el doblaje es para matarlo; le han puesto una voz de monaguillo que dan ganas de inflarlo a hostias. Menos mal que todos los demás lo compensan con creces.
Bueno, y otra cosa un tanto mosqueante es lo de la diversidad por cojones. Eso de meter en unas granjas inglesas de los años 30 a propietarios negros porque hay que cubrir el cupo racial nunca lo voy a terminar de entender. Solo faltaba meter otros granjeros chinos para chillar. Qué necesidad hay, por favor!
Pero en fin, todo lo demás me ha gustado tanto que voy a hacer de tripas corazón y le pongo un bonito sobresaliente. No le quito un solo punto porque me encanta el conjunto.