Por qué era necesario hacer una versión folklórica de Blancanieves.
Por qué era necesario enmudecer a Blancanieves.
Por qué era necesario acarajotar y paraplejicar a su papá.
Por qué era necesario contar esta historia en blanco y negro.
Por qué era necesario matar a un montón de bichos para rodar esta bazofia.
Por qué era necesario vestir a Maribel Verdú de dominatrix.
Por qué era necesario disfrazar a la madrastra de fantoche.
Por qué era necesario hacer que los siete enanitos resultaran vomitivos.
Por qué era necesario convertir un cuento apasionante en un puto rollo.
Por qué era necesario premiar a Pablo Berger por este pretencioso truño.
lunes, 30 de diciembre de 2013
sábado, 28 de diciembre de 2013
El fuego de la venganza (Man on fire), by Tony Scott
Hay dos cosas en esta película que me irritan profundamente. Me irritan tan profundamente que todo lo bueno que pudiera tener o haber tenido me lo paso por el arco del triunfo tan ricamente.
Y esas dos cosas son, por estricto orden de capacidad irritativa:
1. La cámara convulsa de Tony Scott. Aquí tenemos a otro Guy Ritchie que se ha creído que hacer cine consiste en mover la cámara como si tuviera Parkinson, grabar como si fuera esquizofrénico y volver loco al espectador, que intenta en vano seguir con la vista las delirantes tomas. Odio a estos tipos, no sé de dónde han sacado la idea de que una película tiene que tener la misma estética de un vídeo de Lady Gaga. Por diosssss, desaparecerá alguna vez esta moda insoportable sólo apta para tarados y yonkis muy perjudicados??
2. Las dos chicas de la película, la madre y la hija. De qué van estas dos prendas. Llega Denzel Washington a la casa para trabajar como guardaespaldas de la nena y de inmediato, sin casi intercambiar media palabra, la madre se echa a babear como una posesa, y la hija, una niña de diez años, empieza a portarse como una Lolita desquiciada, y ya esa misma noche le pone el nombre del guardaespaldas a su osito de peluche, el osito Chrissy, y se abraza a él para dormir con cara de haber echado veinte polvos del tirón. Pero esto qué es lo que es. Vale que Denzel es un tío guapo, alto, atlético y estiloso y vale que impresiona al primer golpe de vista, pero... joder, en la vida hay algo que se llama disimulo, pundonor, vergüenza torera... En fin, ese tipo de cosas que hacen que una no se tire al barro y se ponga a pegar gritos histéricos cada vez que ve a un tío cachas.
Y entre las dos babosas, madre e hija, y la cámara esquizoide del trastornado Scott puedo prometer y prometo que me pasé toda la película cagándome en la puta madre del director y de toda su nación.
Por qué ya no hay películas en las que la cámara se quede quietecita en su sitio, grabando, como toda la vida de Dios. O como mucho haciendo travellines, pero a la velocidad del ojo humano. Por qué ya no hay niñas en el cine que parezcan niñas y no putones en miniatura. Joder, por qué, por queeeeeé.
Y esas dos cosas son, por estricto orden de capacidad irritativa:
1. La cámara convulsa de Tony Scott. Aquí tenemos a otro Guy Ritchie que se ha creído que hacer cine consiste en mover la cámara como si tuviera Parkinson, grabar como si fuera esquizofrénico y volver loco al espectador, que intenta en vano seguir con la vista las delirantes tomas. Odio a estos tipos, no sé de dónde han sacado la idea de que una película tiene que tener la misma estética de un vídeo de Lady Gaga. Por diosssss, desaparecerá alguna vez esta moda insoportable sólo apta para tarados y yonkis muy perjudicados??
2. Las dos chicas de la película, la madre y la hija. De qué van estas dos prendas. Llega Denzel Washington a la casa para trabajar como guardaespaldas de la nena y de inmediato, sin casi intercambiar media palabra, la madre se echa a babear como una posesa, y la hija, una niña de diez años, empieza a portarse como una Lolita desquiciada, y ya esa misma noche le pone el nombre del guardaespaldas a su osito de peluche, el osito Chrissy, y se abraza a él para dormir con cara de haber echado veinte polvos del tirón. Pero esto qué es lo que es. Vale que Denzel es un tío guapo, alto, atlético y estiloso y vale que impresiona al primer golpe de vista, pero... joder, en la vida hay algo que se llama disimulo, pundonor, vergüenza torera... En fin, ese tipo de cosas que hacen que una no se tire al barro y se ponga a pegar gritos histéricos cada vez que ve a un tío cachas.
Y entre las dos babosas, madre e hija, y la cámara esquizoide del trastornado Scott puedo prometer y prometo que me pasé toda la película cagándome en la puta madre del director y de toda su nación.
Por qué ya no hay películas en las que la cámara se quede quietecita en su sitio, grabando, como toda la vida de Dios. O como mucho haciendo travellines, pero a la velocidad del ojo humano. Por qué ya no hay niñas en el cine que parezcan niñas y no putones en miniatura. Joder, por qué, por queeeeeé.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Up (Animación), by Pete Docter y Bob Peterson
Pete Docter y Bob Peterson han diseñado para Disney... tachán tachán...
La peli navideña perfecta!! Con los siguientes ingredientes:
1. Abuelete viudo con cara de Spencer Tracy.
2. Enemigo malvado con cara de Kirk Douglas.
3. Boy scout regordete con cara de perro pachón.
4. Perro pachón con cara de boy scout con mofletes.
5. Manada de perros pachones salvajes con cara de hienas.
6. Pajarraco de colores con cara de agaporni ebrio y drogadicto.
Si a esto le añades una casa volante, unos globitos y un bello paisaje...
Y lo aderezas con un bello canto a la amistad, tenemos... Disney Channel!!
La peli navideña perfecta!! Con los siguientes ingredientes:
1. Abuelete viudo con cara de Spencer Tracy.
2. Enemigo malvado con cara de Kirk Douglas.
3. Boy scout regordete con cara de perro pachón.
4. Perro pachón con cara de boy scout con mofletes.
5. Manada de perros pachones salvajes con cara de hienas.
6. Pajarraco de colores con cara de agaporni ebrio y drogadicto.
Si a esto le añades una casa volante, unos globitos y un bello paisaje...
Y lo aderezas con un bello canto a la amistad, tenemos... Disney Channel!!
sábado, 21 de diciembre de 2013
Solas, by Benito Zambrano
El mismo día en que Kiko Rivera confiesa en el "Sálvame Deluxe" que su hermana Chabelita no es una buena hija y que su cuñado es un auténtico golfo, mientras las redes sociales arden y el mundo entero se convulsiona, yo vuelvo a ver "Solas" muchos años después de haberla visto por primera vez.
Y con ese sabio punto de vista que da ir zappeando del "Deluxe" al cine de la 2, llego a las siguientes conclusiones:
1. "Solas" es una película diseñada para llorar casi tanto como cuando Kiko Rivera dice: "Yo hasta que me muera defenderé a mi madre".
2. Benito Zambrano viene a ser un poco como Jorge Javier Vázquez. Azuza a unos personajes contra otros y espera que salten las chispas y que la tensión haga el resto. En el fondo no es muy distinto lo que hacen el uno y el otro.
3. El papel de María Galiana es calcaíto al que hace en "Cuéntame". Se ve que pilló un registro la mujer y se dijo: "Si he ganado un Goya por esto para qué voy a cambiar". Por cierto, como ya viene siendo costumbre en los Goyas, molan los actores revelación minusválidos o deficientes o niños o jubilados. Cualquier cosa menos un actor profesional es buena para ganar un Goya Revelation.
4. La borracha preñada de "Solas" vendría a ser como la Belén Esteban del "Deluxe", un personaje trágico, destinado a caer una y otra vez en la misma piedra pero que siempre tiene alguna coartada para justificar sus cagadas, de las que por cierto ella nunca tiene la culpa.
5. María Galiana interpreta a una madre coraje que por su hija lo daría todo. A quién me recuerda esta madre? Pues inevitablemente a un momento histórico en el panorama mediático español: Pantoja en el escenario ante la reina Sofía con Paquirrín-Kiko en brazos: "Majestad, ante todo soy madre".
6. La protagonista de la película es una alcohólica "Borracha y sola en la vida" que un buen día se redime y comprende que su madre era un crack. Con unos cuantos kilos de más y un poco más fea podría ser perfectamente Kiko Rivera.
En definitiva, "Solas" es el "Sávame Deluxe" del cine alternativo: mucha mierda, mucho victimismo y mucho hombre muuuuu malo puteando a mujeres muuuuuuuuu buenas y muuuuu indefensas.
Zambrano demuestra ser un auténtico maestro en el arte de conmover corazones; no le falta un detalle: abuelillo solitario con perro pastor de tiernos y meláncolicos ojos, abuelilla encantadora que hace punto en el hospital mientras cuida a su marido maltratador, hija alcohólica preñada de la que todos los hombres se aprovechan... Si lo piensas podrían ser todos ellos pefectamente colaboradores del "Sálvame", que no?
Y con ese sabio punto de vista que da ir zappeando del "Deluxe" al cine de la 2, llego a las siguientes conclusiones:
1. "Solas" es una película diseñada para llorar casi tanto como cuando Kiko Rivera dice: "Yo hasta que me muera defenderé a mi madre".
2. Benito Zambrano viene a ser un poco como Jorge Javier Vázquez. Azuza a unos personajes contra otros y espera que salten las chispas y que la tensión haga el resto. En el fondo no es muy distinto lo que hacen el uno y el otro.
3. El papel de María Galiana es calcaíto al que hace en "Cuéntame". Se ve que pilló un registro la mujer y se dijo: "Si he ganado un Goya por esto para qué voy a cambiar". Por cierto, como ya viene siendo costumbre en los Goyas, molan los actores revelación minusválidos o deficientes o niños o jubilados. Cualquier cosa menos un actor profesional es buena para ganar un Goya Revelation.
4. La borracha preñada de "Solas" vendría a ser como la Belén Esteban del "Deluxe", un personaje trágico, destinado a caer una y otra vez en la misma piedra pero que siempre tiene alguna coartada para justificar sus cagadas, de las que por cierto ella nunca tiene la culpa.
5. María Galiana interpreta a una madre coraje que por su hija lo daría todo. A quién me recuerda esta madre? Pues inevitablemente a un momento histórico en el panorama mediático español: Pantoja en el escenario ante la reina Sofía con Paquirrín-Kiko en brazos: "Majestad, ante todo soy madre".
6. La protagonista de la película es una alcohólica "Borracha y sola en la vida" que un buen día se redime y comprende que su madre era un crack. Con unos cuantos kilos de más y un poco más fea podría ser perfectamente Kiko Rivera.
En definitiva, "Solas" es el "Sávame Deluxe" del cine alternativo: mucha mierda, mucho victimismo y mucho hombre muuuuu malo puteando a mujeres muuuuuuuuu buenas y muuuuu indefensas.
Zambrano demuestra ser un auténtico maestro en el arte de conmover corazones; no le falta un detalle: abuelillo solitario con perro pastor de tiernos y meláncolicos ojos, abuelilla encantadora que hace punto en el hospital mientras cuida a su marido maltratador, hija alcohólica preñada de la que todos los hombres se aprovechan... Si lo piensas podrían ser todos ellos pefectamente colaboradores del "Sálvame", que no?
jueves, 19 de diciembre de 2013
Los últimos días, by Álex y David Pastor
Apocalypse now, yesterday and for ever.
Básicos de una peli postapocalíptica de pro:
1. Mucha negrura, que se vea poco y mal. O mejor, nada.
2. Mucha mierda, que se huela tras la pantalla.
3. Mucha cara de mala leche, que todos quieran joder a todos.
4. Mucho harapo, que cambiarse de ropa en pleno findelmundo está feo.
5. Mucha hambre, inexplicablemente, porque carne muerta sobra.
6. Mucho actor buenorro pero desmejoraíllo a base de trucos varios.
Y Quim Gutiérrez y Coronado se ponen todo lo feos que pueden.
Y Álex y David Pastor mezclan, aderezan y... les sale este truño.
Básicos de una peli postapocalíptica de pro:
1. Mucha negrura, que se vea poco y mal. O mejor, nada.
2. Mucha mierda, que se huela tras la pantalla.
3. Mucha cara de mala leche, que todos quieran joder a todos.
4. Mucho harapo, que cambiarse de ropa en pleno findelmundo está feo.
5. Mucha hambre, inexplicablemente, porque carne muerta sobra.
6. Mucho actor buenorro pero desmejoraíllo a base de trucos varios.
Y Quim Gutiérrez y Coronado se ponen todo lo feos que pueden.
Y Álex y David Pastor mezclan, aderezan y... les sale este truño.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
The Deep Blue Sea, by Terence Davies
Como no teníamos bastante con Madame Bovary y todas sus congéneres adúlteras, aquí tenemos otro caso más de descerebrada que deja casa, marido solícito y complaciente, hijos en caso de que los hubiere, y todo tipo de comodidades para salir corriendo en pos del primer capullo igual de descerebrado que le dice por ahí te pudras.
A mí es que me cuesta muchísimo sintonizar mínimamente con este tipo de historias porque por lo general me paso la película entera deseando abofetear a la tía y sin comprender cómo es posible que su correspondiente amante no se deshaga de ella aunque sea a machetazo limpio.
Invariablemente todas ellas terminan resultando unas petardas de cuidado, un verdadero tostón; algunas intentan suicidarse para culpabilizar al amante por no quererlas tanto como los quieren ellas; otras se pasan el día echando broncas, que si salen, que si entran, que si se ven con otras mujeres… Pero qué querías, criaturita de Dios, reconvertirlo a la monogamia de por vida y ser ya tú la única por siempre jamás?
En este caso la tía es una de las más peores con las que me he topado. No le falta un detalle: intento de suicidio, broncas a destajo, morros hasta los pies, súplicas patéticas… Diosssss mío, cómo lo siento por Rachel Weisz, que es una de mis actrices favoritas, pero creo que ya nunca podré olvidarla en este rol. Hasta la mejor actriz del mundo se viene abajo en estos papeles porque todas los hacen exactamente igual, es casi una interpretación de manual: cara de carnero degollado permanente, ojitos brillosos y titilantes todo el tiempo y temblor corporal intermitente. Rachel, por qué aceptaste esto, mujer?
Por supuesto, como es su costumbre, entre tanto Terence Davies va intercalando cancioncillas irlandesas. En este caso nos deleita ni más ni menos que con la letra del himno oficioso irlandés, que dice tal que así: "Molly Malone va gritando: berberechos y mejillones vivos, ohhh, sí, vivos, vivos”.
Pobre Molly Malone, condenada hasta el fin de los tiempos a ir por ahí chillando gilipolleces para solaz de borrachos irlandeses cantarines. Qué cruz.
A mí es que me cuesta muchísimo sintonizar mínimamente con este tipo de historias porque por lo general me paso la película entera deseando abofetear a la tía y sin comprender cómo es posible que su correspondiente amante no se deshaga de ella aunque sea a machetazo limpio.
Invariablemente todas ellas terminan resultando unas petardas de cuidado, un verdadero tostón; algunas intentan suicidarse para culpabilizar al amante por no quererlas tanto como los quieren ellas; otras se pasan el día echando broncas, que si salen, que si entran, que si se ven con otras mujeres… Pero qué querías, criaturita de Dios, reconvertirlo a la monogamia de por vida y ser ya tú la única por siempre jamás?
En este caso la tía es una de las más peores con las que me he topado. No le falta un detalle: intento de suicidio, broncas a destajo, morros hasta los pies, súplicas patéticas… Diosssss mío, cómo lo siento por Rachel Weisz, que es una de mis actrices favoritas, pero creo que ya nunca podré olvidarla en este rol. Hasta la mejor actriz del mundo se viene abajo en estos papeles porque todas los hacen exactamente igual, es casi una interpretación de manual: cara de carnero degollado permanente, ojitos brillosos y titilantes todo el tiempo y temblor corporal intermitente. Rachel, por qué aceptaste esto, mujer?
Por supuesto, como es su costumbre, entre tanto Terence Davies va intercalando cancioncillas irlandesas. En este caso nos deleita ni más ni menos que con la letra del himno oficioso irlandés, que dice tal que así: "Molly Malone va gritando: berberechos y mejillones vivos, ohhh, sí, vivos, vivos”.
Pobre Molly Malone, condenada hasta el fin de los tiempos a ir por ahí chillando gilipolleces para solaz de borrachos irlandeses cantarines. Qué cruz.
martes, 17 de diciembre de 2013
El club de la buena estrella, by Wayne Wang
Si te metes en la Wikipedia buscando a Amy Tan te encuentras con la siguiente entrada: “Escritora de Estados Unidos que explora las relaciones entre madres e hijas y lo que significa ser parte de la primera generación de Asiáticos Americanos”.
Pues ya está todo dicho. Con esta presentación queda claro para quién fue escrita esta novela y para quién fue hecha esta película. Porque salvo que seas una madre o una hija o seas inmigrante asiática esto es un rollo macabeo de proporciones monumentales.
Y mira, aunque seas una madre o una hija, puede seguir siendo un rollo insoportable, porque además (esto se le olvidó decirlo a los de la Wikipedia) esta mujer ahonda en relaciones madre-hija, pero “superconflictivas”, vamos, que si tienes unas relaciones más o menos normales con tu madre o con tu hija, con sus más y sus menos pero nada digno de ser elevado a los altares de la literatura, pues esta historia te parecerá un coñazo de padre y muy señor mío, que es lo que me pareció a mí.
Porque es muy poco probable que te encuentres en una misma película a tantas madres juntas con un pasado traumático y a tantas hijas con unas relaciones tan problemáticas con sus madres. Os cuento un poco por encima: una madre que mató a su propio hijo allá en la China, otra que abandonó bajo un arbolito centenario a sus dos hijas gemelas, otra que fue brutalmente violada… y así todas las madres.
Y luego las hijas, cuatro hijas igualmente incomprendidas por sus cuatro madres. Ninguna madre está, en principio, contenta con la hija que le ha tocado, aunque luego al final resulta que no, que todo era una falsa impresión y que las cuatro progenitoras están en realidad superorgullosísimas de sus hijas, las cuales, por supuesto, terminan siendo todas hijas ejemplares completamente dignas de la más exigente mamá asiática.
Wayne Wang adapta la novela con total fidelidad a la intención lacrimógena de Tan y nos obsequia con una historia (magníficamente ambientada y sustentada por un estupendo elenco de actrices asiáticas de todas las edades, eso hay que reconocerlo) que puede interesar básicamente a quien interesen las novelas de la escritora, o sea, a mujeres problematizadas por sus relaciones familiares y preferiblemente orientales.
Si eres hombre directamente te aburrirás como una ostra y no entenderás nada. Si eres mujer pero mantienes una relación más o menos normal con tu madre o con tu hija esto te sonará a chino, que además es lo que es. Y si eres mujer y tienes problemas con tu madre o con tu hija de todas formas te sonará un poco raro que se puedan juntar en un mismo relato tantas mujeres con tantos problemas con sus madres y con sus hijas.
Ahora bien, si eres fan de las historias lacrimógenas de Amy Tan esta película te encantará. Y si en general te gustan los dramones de todo pelaje, principalmente familiares, también te lo puedes pasar pipa. Al resto del personal le aviso desde ya de que es superlarguísima y supercoñazo y que verla entera puede ser muy heavy.
Pues ya está todo dicho. Con esta presentación queda claro para quién fue escrita esta novela y para quién fue hecha esta película. Porque salvo que seas una madre o una hija o seas inmigrante asiática esto es un rollo macabeo de proporciones monumentales.
Y mira, aunque seas una madre o una hija, puede seguir siendo un rollo insoportable, porque además (esto se le olvidó decirlo a los de la Wikipedia) esta mujer ahonda en relaciones madre-hija, pero “superconflictivas”, vamos, que si tienes unas relaciones más o menos normales con tu madre o con tu hija, con sus más y sus menos pero nada digno de ser elevado a los altares de la literatura, pues esta historia te parecerá un coñazo de padre y muy señor mío, que es lo que me pareció a mí.
Porque es muy poco probable que te encuentres en una misma película a tantas madres juntas con un pasado traumático y a tantas hijas con unas relaciones tan problemáticas con sus madres. Os cuento un poco por encima: una madre que mató a su propio hijo allá en la China, otra que abandonó bajo un arbolito centenario a sus dos hijas gemelas, otra que fue brutalmente violada… y así todas las madres.
Y luego las hijas, cuatro hijas igualmente incomprendidas por sus cuatro madres. Ninguna madre está, en principio, contenta con la hija que le ha tocado, aunque luego al final resulta que no, que todo era una falsa impresión y que las cuatro progenitoras están en realidad superorgullosísimas de sus hijas, las cuales, por supuesto, terminan siendo todas hijas ejemplares completamente dignas de la más exigente mamá asiática.
Wayne Wang adapta la novela con total fidelidad a la intención lacrimógena de Tan y nos obsequia con una historia (magníficamente ambientada y sustentada por un estupendo elenco de actrices asiáticas de todas las edades, eso hay que reconocerlo) que puede interesar básicamente a quien interesen las novelas de la escritora, o sea, a mujeres problematizadas por sus relaciones familiares y preferiblemente orientales.
Si eres hombre directamente te aburrirás como una ostra y no entenderás nada. Si eres mujer pero mantienes una relación más o menos normal con tu madre o con tu hija esto te sonará a chino, que además es lo que es. Y si eres mujer y tienes problemas con tu madre o con tu hija de todas formas te sonará un poco raro que se puedan juntar en un mismo relato tantas mujeres con tantos problemas con sus madres y con sus hijas.
Ahora bien, si eres fan de las historias lacrimógenas de Amy Tan esta película te encantará. Y si en general te gustan los dramones de todo pelaje, principalmente familiares, también te lo puedes pasar pipa. Al resto del personal le aviso desde ya de que es superlarguísima y supercoñazo y que verla entera puede ser muy heavy.
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