jueves, 25 de junio de 2015

Un mundo perfecto, by Clint Eastwood

Siete buenas razones por las que no me gusta nada esta película:

1. Clint Eastwood hace una vez más de Clint Eastwood, en señor mayor.

2. Clint Eastwood sigue sin asimilar que tiene 80 años y ya no es follable.

3. Clint Eastwood requeterrepite la sempiterna escena del puñetazo en la nariz.

4. Kevin Costner se pasa todo el rato haciendo de joven Clint pero no le sale.

5. Laura Dern parece la bruja de "Hansel y Gretel" fatalmente alimentada.

6. Como de costumbre, el niño protagonista es perfectamente asesinable.

7. El final es una puta mierda. Y encima es larga de cojones.

Clint, que no eres un chaval, que estás hecho un carcamal.

miércoles, 24 de junio de 2015

Hello ladies: the movie (TV), by Stephen Merchant

Agradabilísima e inesperada sorpresa a la que he llegado de pura casualidad, o más bien causalidad. Porque la causa fundamental de haber dado con esta divertida historia es que no había nada más interesante en la tele esa noche.

Ni tenía idea previa de que existiera esta serie de la prestigiosa HBO ni había oído hablar en mi vida de Stephen Merchant, guionista, director e intérprete de la misma. Y, sinceramente, pensé que iba a ser el rollo padre, algo tipo "Desmadre en Las Vegas", no sé, ese tipo de pelis que podrían hacer vomitar hasta a la cabra de la legión. Pero la cara de Merchant me convenció; a un tipo con esa faz difícilmente clasificable siempre hay que darle una oportunidad.

Y sí, creo que he hecho bien porque he pasado un rato francamente divertido viendo las desventuras de ese personaje entre patético y encantador, Stuart, que por una parte sólo aspira en el mundo a una cosa: salir con top models; y por la otra es terriblemente fiel a su peculiar panda de amigos feos y frikis que no pegan ni con pegamento con su vida pretendidamente fashion.

Y aunque la historia romántica con Jessica, su compañera de piso, no me convence nada (el primer polvo entre ellos es sencillamente imposible, ninguna tía del mundo se prestaría a algo así), y la teoría de los porcentajes en el amor me parece una chorrada de tomo y lomo... me ha caído bien el personaje.

Para los que no sepan de qué va el tema, Stephen Merchant hacía esta serie para la cadena HBO pero fue cancelada después de la primera temporada al no obtener la audiencia esperada, aunque tenía una serie de fans entusiastas que la han convertido en serie casi de culto (tipo "Qué fue de Jorge Sanz" aquí en España). Y como Merchant no quería dejar a sus seguidores a dos velas, terminó rodando esta peli para dar un desenlace a la historia y a su personaje. Y la verdad es que después de verla dan ganas de pillar la serie completa y apuntarse a su club de fans. Merchant, molas. De hecho creo que yo sí que podría enamorarme de ti.

martes, 23 de junio de 2015

La verdad oculta, by Larysa Kondracki

El hecho de que esta película esté basada en hechos reales, y aún peor, el hecho de que yo me la crea a pies juntillas, es totalmente escalofriante. He aquí mi credo personal al respecto:

1. Creo firmemente que el tráfico de mujeres con fines sexuales funciona tal como se cuenta en la película.

2. Creo firmemente que el mundo está lleno de tíos cerdos dispuestos a tirarse todo lo que se les ponga por delante sin preguntar si lo hacen voluntariamente ni cómo han llegado hasta allí.

3. Creo firmemente que la humanidad es un asco y que los intereses políticos y económicos consiguen tapar asuntos turbios y vergonzantes que, de salir a la luz pública, constituirían verdaderos escándalos.

4. Creo firmemente que la ONU y todos los organismos oficiales afines están llenos de corruptos, gilipollas y tarados que harían cualquier cosa por medrar en sus cargos.

5. Creo firmemente que existe dentro del sistema gente, poca pero valiente, capaz de enfrentarse a todo y a todos para destapar corruptelas y perversiones, aunque sus posibilidades de éxito sean casi siempre nulas.

Y una vez dicho esto, tengo que decir que me ha defraudado tremendamente el tono general de la película. Esto qué era, un thriller o una peli-denuncia? Porque la directora parece mucho más interesada todo el tiempo en mantener la tensión argumental que en presentar crudamente los hechos, que son muy duros y sangrantes. Por ejemplo, se regodea en mantener constantemente al espectador en la duda de quién está o no implicado en la red, con constantes giros inesperados, lo que redunda negativamente en la verosimilitud de la narración. Le preocupa realmente lo que pasa con esas muchachas cuyas vidas retrata o sólo le interesa mantener entretenido al espectador?

Y a pesar de contar como protagonista con una Rachel Weisz inmensa (en la misma línea de su papel de rebelde con causa en "El jardinero infiel") y con unos secundarios realmente brillantes (qué lujo ver siempre a ese pedazo de actriz que es Vanessa Redgrave), no les saca partido porque si ni la propia Kondracki sabe a lo que juega... cómo se lo va a pedir a ellos?

Me parece un tema demasiado terrible como para darle un tratamiento tan de puro espectáculo. Me suena como a cuando en la tele hacen un reportaje sobre la prostitución y se pasan todo el rato las cámaras sacando los culos y las tetas de las chicas. Eso es denuncia o es un regalo sorpresa para salidos?

lunes, 22 de junio de 2015

Mi vida sin mí, by Isabel Coixet

“Mi vida sin mí” no es una obra maestra ni mucho menos, pero cuenta una historia interesante, de ésas que dan que pensar, que hace que el espectador casi inevitablemente se pregunte qué haría él en la situación de la protagonista. La cuestión es: si te dieran unos meses de vida, qué te gustaría hacer con ese tiempo?

Por lo que leo por ahí muchas críticas se dividen entre personas que están de acuerdo con las decisiones de la protagonista y personas que no. Hay quien considera aberrante e inmoral lo de ser infiel al marido cuando estás moribunda y hay quien lo considera genial, y en función de esto hay gente a la que no le gusta nada la película y otra gente que flipa.

Yo pertenezco al club de los que se apuntarían sin duda a volver a enamorarse antes de morir, aunque para ello tuviera que poner cuernos como estacas; es más, desde que vi la peli hace años tengo decidido que, llegado el caso, me gustaría hacer exactamente igual. Otra cosa es que tenga tanta suerte como la protagonista y encuentre al maromo de mis sueños el mismo día que me ponga a ello, que ya es casualidad (una casualidad muy Coixet, por cierto).

También me parece perfectamente lógico y razonable lo de grabar cosas para cuando las hijas vayan creciendo o lo de buscarle pareja al marido, porque a fin de cuentas será la persona que le ayude a cuidar de las niñas; es normal que la chica quiera asegurarse de que hace una buena elección. Creo que todas esas cosas yo las podría hacer exactamente igual y en ese aspecto me identifico totalmente con la protagonista.

Hasta aquí todo muy bien. Sin embargo... oh, sorpresa, no pertenezco en absoluto al club de fans de la película. Porque me cuesta muchísimo entender cómo funciona la protagonista emocionalmente. Su reacción al saber que va a morir, la extrema frialdad con la que toma sus decisiones, cómo asume prácticamente al instante su nueva situación, que es algo muy duro de asimilar, incluso para personas mucho mayores, cómo se sigue relacionando con su entorno como si no pasara nada… coño, tía, que la vas a palmar, reacciona!!!

Es como si dijera: "soy la única persona medianamente madura que conozco y sólo yo soy capaz de llevar esto con dignidad y compostura, así que mejor no se lo cuento a nadie más". Da hasta complejo la chica esta porque piensas que si a ti te dice el médico que te mueres de aquí a un mes y se te salta nada más una leve lagrimilla ya como que no estás a la altura de las circunstancias. Eres una débil mental porque no has sabido asimilar bien el fatal pronóstico. Y si encima no soportas llevarlo en soledad y se lo cuentas a alguien, aunque sea a tu mejor amigo, pues apaga y vámonos, ya eres una histérica de tomo y lomo. En fin, creo que el personaje es tan inverosímil que perjudica seriamente la credibilidad de la historia. Y ahí lo pierde todo.

Por lo demás, ese tono cargante y pretencioso que caracteriza la obra completa de Coixet no deja de notarse. Una lástima que Coixet sea siempre tan Coixet. O una suerte, para sus incondicionales.

sábado, 20 de junio de 2015

Vitus, by Fredi M. Murer

Ay señores, qué pestiño nos ha salido este niño!

Toca muy bien el piano, pero a mí me toca el ano.

Un niño tan repelente y con tanto coeficiente

me pone a mí muy nerviosa...

cual locuela mariposa.



Que digo yo que el chaval no parece muy normal,

porque teniendo talento prefiere pasar por lento.

Y a pesar de ser muy listo yo más tonto no lo he visto.

Aparentar ser zoquete...

sabiendo más que Petete!



Según el señor Murer la culpa es de una mujer.

Una madre castradora, una Dora exploradora

que al chaval tiene jartito. El chiquillo está hasta el pito.

Y cuál es la solución?

Parecer un tontorrón.



En fin, seré yo mu rara, o igual tengo alguna tara

pero echa mucha peste la historia del primo este

que nace superdotado pero quiere ser tratado

como si fuera normal.

Pa joder a su mamarl.



Yo soy la madre y lo hostio, o monto señor cifostio.

Con lo que cuesta parir, que un niño te quiera hundir!

Es que manda huevos, macho, que te salga así un muchacho.

Y si te toca, te jodes.

O te asocias con Herodes.

domingo, 14 de junio de 2015

El pianista, by Roman Polanski

Puede que esta crítica a algunos les suene de algo; es normal, porque la verdad es que es prácticamente una copia de la que hice hace un tiempo sobre otra de esas películas emblemáticas sobre el Holocausto que tienen puntuaciones altísimas y unas críticas muy por encima de lo que yo creo que realmente merecen. Y la he copiado sin complejos ni disimulos porque pienso exactamente igual de una que de la otra y no me voy a comer la cabeza repitiendo lo mismo con distintas palabras cuando mi análisis ya está escrito. Si alguien tiene interés en saber de dónde me he autoplagiado que busque, que alguna pistilla he dado.

Entiendo que Polanski, por su doble condición de judío y de persona normal con sentimientos, se sienta conmovido e indignado por el drama del Holocausto judío. Salvo a algunos desalmados eso mismo nos pasa a todos, aunque no compartamos su religión. Lo que ocurre es que el cine tiene que ser capaz de mostrarnos la realidad con sus matices; no puede ser que en casi todas estas historias sobre el nazismo nos representen una somera imagen bipolar sin claroscuros: los verdugos malos malísimos a un lado (todos, salvo el inevitable nazi guay) y las víctimas buenas buenísimas al otro. Y punto. No intentes ver más allá ni admitas grietas en este planteamiento porque en seguida serás tachado de negacionista o pronazi o algo aún peor.

La peli tiene dos objetivos básicos: zaherir conciencias y provocar el llanto. Es imposible no llorar en un momento u otro (habría que ser de piedra) y no sentir un sentimiento de culpa universal por lo hijadeputa que puede llegar a ser la raza humana. Esos dos objetivos los consigue con creces. Ahora bien, desde un punto de vista intelectual su mensaje es tan simple, tan plano, tan evidente, tan falto de matices y sutileza, tan sin fisuras que no puedo sino rechazar por completo este torpe intento de hacer comulgar con ruedas de molino al personal. De un tío como Polanski siempre espera una mucho más, aunque claro, con este grado de implicación emocional del director en la historia, tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

viernes, 12 de junio de 2015

El festín de Babette, by Gabriel Axel

El problema de "El festín de Babette" es que le sobra toda la primera hora. Y no sólo es que le sobre; es que es francamente soporífera. Para llegar a lo que es el festín propiamente dicho hay que soportar estoicamente una retahíla de escenas insulsas, lentas, sin vida, sin gracia, sin un sólo diálogo interesante, llenas de insufribles cánticos religiosos y rezos, vamos, un coñazo en toda regla. Eso sí, si consigues superar esa terrible tortura recibes como premio la parte final, que es una verdadera delicia, un canto a los sentidos, a todos ellos, la prueba irrefutable de que si no existe Dios hay por ahí algo que se le parece mucho.

Partimos de la base de que la película se basa en un cuento de Isak Dinesen, la inolvidable escritora danesa cuya vida se narra en la perfectamente olvidable "Memorias de África". Dinesen fue una gran cuentista, tenía una capacidad increíble de atrapar la atención de la gente con sus relatos y conseguía que todo el mundo se quedara embobado escuchándola, así que me imagino que su historia tiene que estar mucho mejor contada que la película. Tengo que pillarla en alguna parte porque me encantaría leer las descripciones de Dinesen de esos platos franceses maravillosos que hace preparar a Babette.

Creo que Gabriel Axel alarga innecesariamente todos los preliminares, la presentación de personajes, los sermones del pastor, los cantos, las oraciones... Como mucho, esa parte se podría despachar en un cuarto de hora corto, para llegar a lo verdaderamente esencial de la película, que es el momento de la cena. Y en cambio el banquete sabe a tan poco! No podía haberlo alargado un poco más? Haberse demorado en las imágenes de los quesos, las verduras, las codornices, la elaboración de las salsas, las frutas, el placer irreprimible de los comensales al saborear las viandas, el goce de Babette al cocinar para ellos...

En fin, es tanto el sopor que me produce la primera parte de esta película y tan grande el goce que me provoca la segunda que tengo por costumbre siempre que la veo (y van unas cuantas veces) saltarme los prolegómenos para ir directamente al grano. Sé que no está bonito eso en un espectador de cine, y mucho menos si luego pretende hacer una crítica, pero teniendo en cuenta que ya me tragué toda la peli íntegra en su momento creo que ahora puedo permitirme esa pequeña licencia.  

No quisiera terminar sin rendir mi más sentido homenaje a Stéphane Audran, ese pedazo de actriz francesa que es el paradigma vivo de la belleza y la sensualidad. Qué bien elegida está para el personaje de Babette, la cocinera mágica, la que con sus artes conseguirá hacer tocar el cielo a esa panda de carcamales beatos para los que el placer está terminantemente prohibido y castigado con el infierno. Probablemente Dinesen al imaginarla en su cuento pensó exactamente en ella o en alguien como ella, pura lujuria. No podía ser de otra manera.